
El consejo popular La Coloma, en el municipio capital, constituye uno de los sitios que centra el trabajo del proyecto Mi Costa en la provincia de Pinar del Río, teniendo en cuenta sus vulnerabilidades a partir de la tala de manglares y bosques, la interrupción de los flujos naturales de agua hacia la zona costera y la contaminación.
Durante los primeros cinco meses de este año continuaron las acciones para restaurar y rehabilitar el ecosistema de humedal costero y fortalecer la capacidad de adaptación de esa comunidad ante el cambio climático.

En cooperación con el parque nacional Cayos de San Felipe, la Empresa Agroforestal Pinar del Río y lugareños se sembraron plántulas de especies de bosque de ciénaga, para un total de 536 individuos pertenecientes a 13 especies nativas, explicó a la Agencia Cubana de Noticias Yosviel González Rodríguez, coordinador provincial de Mi Costa.
Agregó que de ellas tres son endémicas de Cuba e incluso una se encuentra en peligro (Colpothrinax wrightii Griseb. & H. Wendl. ex Siebert & Voss).

Destacó que la presencia de actores locales, particularmente del sector educativo, contribuye a fortalecer los procesos de educación ambiental y apropiación comunitaria de las labores de restauración ecológica.
También comenzó la evaluación, mediante parcelas permanentes, de la respuesta de la vegetación y el índice de incidencia de las especies exóticas invasoras a la rehabilitación de los pasos de alcantarilla de la carretera que conduce a la playa Las Canas, restableciendo el flujo hidrológico en el bosque, dijo.
¿Qué es la ecoansiedad?
Zaimiuri Hernández, especialista del parque nacional Cayos de San Felipe y responsable del monitoreo marino, refirió que se realizó una detallada caracterización de los pastos marinos presentes en la región costera, y se evaluaron indicadores clave como la cobertura y la altura de esas praderas sumergidas, así como los grupos morfofuncionales de algas asociadas a ellas.

Estos estudios resultan esenciales ya que los pastos marinos constituyen hábitats fundamentales para numerosas especies, contribuyen a la estabilidad del fondo marino y actúan como sumideros de carbono, mitigando los efectos del cambio climático, dijo.
Conscientes de que la sostenibilidad de los ecosistemas marino-costeros depende tanto del conocimiento técnico como del arraigo comunitario, los especialistas del proyecto han priorizado la capacitación de las nuevas generaciones de La Coloma.

Detalló que, en ese sentido, niños y jóvenes aprenden técnicas de muestreo, identificación de especies y registro de datos, un modo de asegurar la continuidad del saber y fomentar una cultura de respeto hacia la vida marina.
Gracias a Mi Costa la conservación en La Coloma deja de ser una tarea externa para convertirse en un compromiso propio, heredado y en constante renovación, destacó Hernández.

Iniciado en 2022 en Pinar del Río, el proyecto Resiliencia al cambio climático en la zona costera de Cuba, conocido como Mi Costa, tributa al plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático (Tarea Vida).
San Juan y Martínez, San Luis, Consolación del Sur, Los Palacios y el territorio cabecera son los municipios incluidos en Vueltabajo debido a la susceptibilidad al aumento del nivel medio del mar, la penetración de la cuña salina, contaminación de acuíferos, entre otras amenazas.

Según varias fuentes, la iniciativa igualmente desarrolla acciones en Artemisa, Mayabeque, Ciego de Ávila, Camagüey, Las Tunas y Granma de cara a fortalecer la resiliencia costera ante el cambio climático a lo largo de unos mil 300 kilómetros de la costa sur cubana.

(Tomado de ACN)
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