Pasados los meses de protección de la langosta, las embarcaciones pertenecientes a la Empresa Pesquera Industrial La Coloma (EPICOL), levan las anclas.
Entre ellas el Argus L-9 que, guiado por Sandy Manduy Hernández, figura como la de mayor captura del crustáceo en el país.

Seis hombres integran la tripulación, jóvenes en su mayoría. Todos tienen la aspiración de extraer 100 toneladas de langosta.
«Nos exigirá mucho esfuerzo pero este es un colectivo disciplinado y tenaz», afirma Manduy Hernández.

Yoan Roig Pino y Henry Hernández González integran también el colectivo de la Argus L-9. Se formaron en la «Andrés González Lines». Allí aprendieron las técnicas que exige la actividad pesquera.
«Procedemos también de zonas costeras y llevamos muy adentro la herencia de abuelos y padres», responden y agregan que en el colectivo predomina no solo la disciplina sino también el criterio de todos.
«Somos una familia bien llevada y consciente de la importancia de nuestra labor para la economía nacional y para el sustento de los nuestros «, concluyen.

Distanciar los efectos del bloqueo energético desde la tierra y el mar
Para lograrlo, las embarcaciones se dotan de equipos (ecoflow) y paneles solares que hacen viable la permanencia en el mar.
«Y facilitan además la cocción de alimentos tanto en embarcaciones como en zonas de pesca ante la carencia de gas licuado de petróleo», esgrime Yoan Nogueiras Tapia, director general de EPICOL.
«Dispondremos además de un parque fotovoltaico próximo a la empresa y que posibilitará el funcionamiento de la industria y de una de las plantas de hielo. Está a más del 80 por ciento de ejecución y contará con mil paneles que tienen una capacidad diaria de generación de 2,3 Mw», indica.

«A pesar de lo difícil de la situación, la empresa no se ha dejado vencer. Tenemos vínculos con los sectores estatal y no estatal y ello ha contribuido a revitalizar y diversificar las líneas de la producción industrial.
«Este cambio de la matriz energética no solo es necesario sino que es una respuesta al cerco que busca la asfixia del pueblo», subraya Nogueiras Tapia.
Cambio de matriz energética para mantenerse «a flote»
EPICOL aporta el 45 por ciento de la captura de langosta en el país y el 80 del bonito, de ahí su importancia para la economía nacional. El cobo y el pepino de mar constituyen también rubros exportables de la empresa pinareña.
Mientras las embarcaciones se hacen a la mar, manos expertas confeccionan en tierra las artes de pesca que demandan las labores de la empresa vueltabajera. Se auxilian de la naturaleza para sustituir importaciones y extraer del fondo marino la riqueza que atesora.







