
Por trigésimo cuarta ocasión en la Asamblea General de la ONU, Cuba recibió el apoyo mayoritario de la comunidad internacional en su reclamo por el fin del bloqueo, este año en medio de brutales presiones.
Pese a las campañas de presión del secretario de Estado Marco Rubio y del representante permanente de Estados Unidos en la ONU, Mike Waltz, 130 países apoyaron la resolución cubana, 17 votaron en contra y 25 se abstuvieron.
Previo a la votación, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, alertó que el Gobierno de Estados Unidos desató «una ola de presiones, intimidación y chantaje sobre muchos Estados miembros con la exigencia coercitiva, ilegal, inmoral e injustificada de que cambien su tradicional posición y asuman una postura contraria a la que, de manera fundada y coherente, han ejercido por décadas como acto soberano de Estado».
Argumentó que «ningún pueblo merece el sufrimiento y abuso que hoy se nos impone» y enfatizó que la agresión contra su país incluye “un bloqueo de combustible, que equivale a un bloqueo naval, que es un acto de guerra y un acto de castigo colectivo y de genocidio, proscritos por el Derecho Internacional”.
Sus durísimas consecuencias recaen sobre las personas, limitan sus derechos humanos fundamentales, afectan a terceros países y convierten necesidades esenciales de la población en instrumentos de coerción política, añadió.
Sus efectos -apuntó- terminan en la mesa de las familias cubanas, en la cama de un enfermo, en un parto o en un quirófano, en la alimentación y el aula de un niño, en la falta de electricidad, agua potable y medicamentos, en los precios de bienes indispensables para la vida.

“La Asamblea General se ha pronunciado sobre este tema desde 1992 pero ahora lo hace en un escenario nuevo y extraordinario”, indicó.
Lo que Cuba reclama es que la dejen en paz, que permitan al pueblo cubano vivir en paz, resolver en paz nuestros propios problemas y encontrar soluciones a las grandes dificultades del mundo actual libre de la agresión política, militar, cognitiva o económica, subrayó.
¡Cuba no es una amenaza! ¡El bloqueo sí!, concluyó el jefe de la delegación cubana a este examen anual que sesionó en Naciones Unidas los días 27 y 28 de octubre.
(Tomado de Prensa Latina.)


