El hostigamiento imperial no es propaganda

Durante más de seis décadas, el pueblo cubano ha resistido las políticas de asfixia que las administraciones estadounidenses han impuesto a la Isla.

Foto: Dayam González

El objetivo está bien definido y es de vieja data. Cada acción busca la asfixia de un pueblo que, pese a todo, anda.

‎Año por año Cuba denuncia en Naciones Unidas el daño que provoca el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto a la Isla y que suma  el cerco energético con que la administración Trump pretende el derrumbe del proyecto social cubano.

El verdadero rostro del bloqueo no cabe en un informe

‎Y cada  año el organismo multilateral es escenario de condena por parte de los pueblos que no temen a las amenazas para dar su voto de apoyo a la Resolución presentada por la mayor de las Antillas desde 1962.

Foto: Dayam González

‎La cotidianidad del cubano suma desafíos. La carencia de combustible no solo transforma las cocinas, su impacto más cruel está en la salud pública.

‎Desgarran los galenos al narrar los instantes en que los salones quirúrgicos quedan a oscuras cuando se intenta salvar una vida; o aquella que se pierde por carecer del medicamento necesario para el tratamiento oncológico.

‎Nada escapa al afán agresivo del imperio. La agricultura, base de la alimentación, es ejemplo palpable. También el deporte, la cultura… todos los sectores de la sociedad.

‎Pero, la terquedad del cubano se impone y la sonrisa acompaña los amaneceres a pesar de tanta necedad. ‎Cuba y su pueblo vuelven a ser gladiadores.


‎

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *