
El objetivo está bien definido y es de vieja data. Cada acción busca la asfixia de un pueblo que, pese a todo, anda.
Año por año Cuba denuncia en Naciones Unidas el daño que provoca el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto a la Isla y que suma el cerco energético con que la administración Trump pretende el derrumbe del proyecto social cubano.
El verdadero rostro del bloqueo no cabe en un informe
Y cada año el organismo multilateral es escenario de condena por parte de los pueblos que no temen a las amenazas para dar su voto de apoyo a la Resolución presentada por la mayor de las Antillas desde 1962.

La cotidianidad del cubano suma desafíos. La carencia de combustible no solo transforma las cocinas, su impacto más cruel está en la salud pública.
Desgarran los galenos al narrar los instantes en que los salones quirúrgicos quedan a oscuras cuando se intenta salvar una vida; o aquella que se pierde por carecer del medicamento necesario para el tratamiento oncológico.
Nada escapa al afán agresivo del imperio. La agricultura, base de la alimentación, es ejemplo palpable. También el deporte, la cultura… todos los sectores de la sociedad.
Pero, la terquedad del cubano se impone y la sonrisa acompaña los amaneceres a pesar de tanta necedad. Cuba y su pueblo vuelven a ser gladiadores.




