El ejecutivo provisional de la CTC en la provincia de Pinar del Río (1), surgido de las filas del FON por indicaciones del Movimiento 26 de Julio (MR-26-7), apoyó totalmente la huelga general convocada por Fidel Castro Ruz durante su discurso del primero de enero de 1959 en Santiago de Cuba, en la concentración popular con motivo de la entrada triunfal de las tropas rebeldes en esa ciudad.
El paro obrero nacional, que duró casi tres días, tuvo como objetivo asegurar el triunfo de la Revolución en todo el país, impidiendo que este fuera escamoteado o mediatizado por organizaciones politiqueras o restos de las fuerzas armadas del depuesto régimen tiránico, las que desde la caída del dictador habían formado una muy efímera junta de gobierno (2), para prolongar el batistato sin Batista.
La huelga, como se previó, fue un éxito. Iniciaba una nueva etapa de responsabilidades y desafíos para líderes obreros como Pachaco.

Intervención y renovación
Desde la etapa insurreccional, la jefatura del MR-26-7 indicó que los dirigentes principales del FON, entre ellos Pachaco, al ocurrir el triunfo de la Revolución, intervinieran las delegaciones de las dependencias estatales o paraestatales (3) relacionadas directamente con el movimiento sindical y sustituyeran a los jefes de las mismas, servidores del régimen depuesto. Así se hizo.
Estos organismos estaban ubicados geográficamente muy cerca del local social de la CTC, los más alejados quedaban a menos de diez cuadras: La Junta de Salud y Maternidad Obrera y su hospital. Los demás organismos eran los siguientes: Oficina Provincial del Trabajo, Bolsa de Confecciones y Comisión Reguladora de la Industria del Calzado (CRIC).
Carlos Manuel Castro Capetillo fue designado jefe de la Junta de Salud y Maternidad Obrera, Orlando Casas Mompeller, de Trabajo; Primitivo Machado, a cargo de la Bolsa de Confecciones y para dirigir la CRIC se nombró al abogado y locutor, Manuel Barrios.
El FON ratificó en su puesto al director del hospital de Maternidad Obrera (4), doctor Raúl Fornaguera, pues se comprobó que no había cometido hechos de malversación o corrupción en el ejercicio de sus funciones.
De igual forma, se procedió a renovar y depurar las directivas mujalistas de los sindicatos provinciales, municipales y de grandes centros de trabajo, situando en los ejecutivos a los integrantes de las células sectoriales del FON, organizadas en más de 18 ramas de la economía y los servicios. Este proceso se llevó a cabo haciendo asambleas con los trabajadores.
Cabe explicar que el mujalismo fue una corriente sindical corrupta, antidemocrática y traidora a los intereses de la clase obrera que, encabezada por Eusebio Mujal Barniol (5), asaltó y se apoderó del control del movimiento sindical desde finales de la década del cuarenta hasta el primero de enero de 1959.
Mujal contó primero con el apoyo de los gobiernos auténticos y posteriormente de la dictadura de Batista. No solo utilizó a grupos gansteriles, también a las fuerzas represivas del Estado, para eliminar a los dirigentes elegidos por las masas. Con el triunfo de la Revolución el mujalismo fue descabezado y destituidos sus seguidores.
Es justo aclarar que no todos los dirigentes sindicales pinareños de aquella época eran mujalistas y/o batistianos. Había honrosas excepciones. Conocí algunos que eran miembros de las células clandestinas del FON y del Movimiento Revolucionario 26 de Julio y que prestaron valiosos servicios a la lucha insurreccional.
Caravana de la libertad
El 17 de enero a las 8.30 de la mañana, Agustín Cecilia Moya (6) recibió la orientación del comandante Dermidio Escalona Alonso, jefe revolucionario de la provincia, de organizar la concentración popular en las calles Martí y Calzada de La Coloma, culminación de la Caravana de la Libertad y primera visita de Fidel a Pinar del Río, después del triunfo revolucionario.
Remembranzas a propósito de la Caravana de la Libertad
Pachaco secundó a Agustín y en pocas horas gestionaron la rastra que se utilizaría de tribuna y otros aseguramientos logísticos y organizativos. En la noche, sin excluir, claro está, dificultades inherentes a la improvisación y la inexperiencia, todo estaba listo para el acto (7).

Primero de Mayo
Los desfiles del Primero de Mayo, a partir de la fundación de la CTC pinareña, en 1941, salían desde su oficina en la Calzada de La Coloma, subían por la calle Máximo Gómez, doblaban en el parque de la Independencia y bajaban todo Martí hasta pasar frente al Gobierno Provincial, donde los trabajadores enarbolaban los carteles con consignas y demandas, ante los ojos del gobernador, el alcalde municipal, los jefes del Ejército y la policía y el Obispo católico, que ocupaban en el portal, las sillas presidenciales (8)
A partir del golpe de Estado de 1952 y durante los siete años de la dictadura de Batista, no se efectuaron nuevos actos por la efeméride en la calle, sino en salones bajo techo.
El 22 de abril de 1959, unos días antes de la conmemoración, se organizó un gran acto público al aire libre, exactamente frente a la delegación provincial de la CTC, situada entonces en la avenida de Cabada esquina a Martí. Pachaco estuvo entre los oradores.
Fidel había convocado a las provincias occidentales (Pinar del Río, La Habana y Matanzas) a una concentración frente al Palacio Presidencial, en la avenida de las Misiones y Refugio. Asistieron centenares de pinareños. El ejecutivo de la CTC (R) (8), viajó en las mismas guaguas donde iban los obreros de todos los municipios.
Recuerdo a los obreros y al pueblo pinareño enardecido en las calles dándole su respaldo a Fidel, cuando se conoció su renuncia como Primer Ministro, en la mañana del viernes 17 de julio de 1959, frustrando la traición en marcha del presidente Urrutia, que a su vez se vio obligado a dimitir por la presión popular.
Aquella histórica movilización con la consigna «Fidel, apoyamos tus decisiones» no finalizó hasta que el 26 de Julio el Comandante en Jefe retomó sus funciones al frente del gobierno.
La CTC era, en aquel año de 1959, la organización popular más importante que había en nuestra provincia. Fue incondicional en su servicio a la Revolución y la lealtad a Fidel Castro.
Continuará…
Notas:
- El ejecutivo provisional que asumió la dirección de la delegación provincial de la CTC el primero de enero de 1959, lo integraban: Agustín Cecilia Moya (secretario general), Rafael García Llanes (secretario de organización y propaganda), Luis Alberto Ceballos Crespo (Pachaco) (delegado ante los organismos oficiales y patronales), Luis R. Guerra Culé (secretario de actas y correspondencia), Migdilio Machado Sánchez (secretario de finanzas), Pedro Vera Celorio, Wilfredo Denis Valdés, Víctor Manuel Hernández (Paíno) y Sergio Vilaú.
- ABREU MUJICA, Pedro, Seguir la historia: Aquel primero de enero, www.radiominas,icrt.cu . 1 de enero de 2024. Internet. Visto el 5 de mayo de 2025.
- Paraestatal: Institución, organismo, organización, etcétera, creada por el Estado, pero sin formar parte de la administración pública. Se financiaban mediante impuestos específicos.
- Las consultas, salas y otros servicios de Maternidad Obrera radicaban dentro del mismo edificio del hospital general de salud y maternidad Fernando Méndez Capote, aunque eran instituciones independientes.
- Eusebio Mujal Barniol, vinculado al Partido Auténtico, a finales de los años 40 ascendió mediante el fraude y la violencia contra los dirigentes obreros comunistas y unitarios. Alcanzó la Secretaría General de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) en 1949, después que el gobierno expulsó a sus legítimos dirigentes, encabezados por Lázaro Peña González. Eusebio Mujal pactó con Batista el 10 de marzo de 1952. Fue senador de la Republica y acumuló una gran fortuna personal.
- Secretario general de la CTC provincial.
- ABREU MUJICA, Pedro, Remembranzas a propósito de la Caravana de la Libertad (III), www.radioguama.icrt.cu. 26 de febrero de 2026. Internet. Visto el 2 de mayo de 2026.
- Testimonio de Agustín Cecilia Moya en el archivo del autor.
- Al triunfo de la Revolución, existía la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) fundada en 1939. La integraban 33 federaciones de industrias que agrupaban numerosos sindicatos. A nivel provincial existían delegaciones de la CTC o federaciones de trabajadores. La de Pinar del Río se fundó en 1941. En 1959 se le empezó a llamar CTC Libre; pocos días después se cambió la palabra libre por revolucionaria, convirtiéndose en CTC-R hasta que en 1966 se quitó este término.


