Pachaco (VI)

Con el triunfo revolucionario de 1959 iniciaba una nueva etapa de responsabilidades y desafíos para líderes obreros como Pachaco.

Con el triunfo revolucionario de 1959 iniciaba una nueva etapa de responsabilidades y desafíos para líderes obreros como Pachaco.

Se mantuvo activo en la contienda emancipadora hasta el día que la tiranía fue derrocada.

Luego del descalabro de la huelga del 9 de abril de 1958 comenzó una nueva etapa en la lucha clandestina, en la cual Pachaco siguió siendo protagonista.

El cargo público que desempeñaba, le permitió realizar las actividades conspirativas sin levantar sospechas.

Pasó a militar en las organizaciones insurreccionales nacionales que surgieron en el primer año de la dictadura de Batista.

Fue uno de los directivos más lúcidos, carismáticos y unitarios de la dirección obrera clandestina del Movimiento 26 de Julio.