
Desde tiempos remotos, la humanidad ha encontrado en la colmena un verdadero tesoro para su bienestar. Hace más de seis mil años, las culturas china, egipcia y griega utilizaban la miel con fines medicinales. Mientras, los romanos popularizaron la llamada «luna de miel», que hacía alusión a su propiedad para reponer energías; un término que aun conservamos en nuestros días.
También se sabe que los antiguos egipcios conservaban la carne en barriles de miel, y se encontraron evidencias de ello en las vasijas perfectamente conservadas en la tumba de Tutankamón.
Pero, todavía más interesante resulta un estudio de 1946 a personas longevas de más de cien años. Este reveló que muchos de ellos eran apicultores y consumían el polen a diario. Los productos de la colmena no solo han endulzado la vida del hombre, sino que han demostrado, a través de los siglos, su capacidad para fortalecer el organismo.


En la sección «La Solución Natural» del programa Rumbos, el especialista en medicina natural, Carlos César Callava Couret profundizó en el tema con énfasis en el propóleo, conocido popularmente como «melito de propóleo», un derivado de la miel con grandes beneficios.
El experto explicó que el propóleo es elaborado por las abejas a partir de yemas y brotes de árboles, transformándolo con sus enzimas. Su composición incluye resinas, bálsamos y un alto contenido de flavonoides, los cuales poseen acciones analgésicas, anestésicas, antivirales, cicatrizantes, antitumorales e hipoglucemiantes.
Dentro de la colmena, el propóleo se usa para mantener un ambiente estéril, tapar grietas y, sorprendentemente, recubrir a los insectos o pequeños animales intrusos, para evitar que estos se descompongan.
Usos medicinales
El especialista detalló que el propóleo tiene varios usos y aplicaciones en más de quince especialidades médicas. A continuación, algunos ellos:
- Está bien documentado su uso para tratar afecciones digestivas; además es un aliado efectivo para la garganta; y en estomatología, resulta beneficioso para reducir la hipersensibilidad. También se emplea en urología, ginecología y dermatología.
- Posee acción antiviral. En Francia se confirmó su eficacia frente al herpes simple tipo 1 y tipo 2, así como ante los poliovirus. En pacientes con herpes bucal o genital, acorta los brotes, disminuye las molestias locales y, en muchos casos, evita que vuelvan a aparecer las temidas recaídas.
- También es efectivo contra la culebrilla (herpes zóster): si se aplica precozmente, acorta la fase eruptiva y previene la dolorosa neuralgia posherpética.
- Igualmente, los condilomas acuminados responden favorablemente a este producto por su acción antiviral.
- Como cicatrizante, el propóleo ha ganado un lugar importante en el tratamiento de heridas, gracias a su capacidad antibacteriana, antiinflamatoria y cicatrizante.
- Sobre la miel, subrayó que es un producto rico en azúcares, vitaminas del grupo B, minerales como hierro y calcio, y con acciones dinamizantes, aperitivas y antioxidantes. Un dato curioso es que la miel es hipertónica, por lo que deshidrata las bacterias en una herida, facilitando su desinfección y curación.
- Además, resaltó estudios donde se demuestra que órganos para trasplante (vasos sanguíneos, huesos, córnea) pueden conservarse en miel sin contaminación alguna.


Un punto novedoso que mencionó Callava es la capacidad inmunomoduladora del propóleo, lo que significa que estimula las defensas del organismo, tanto las inespecíficas como las específicas. Resaltó que es especialmente útil en niños con problemas respiratorios recurrentes y en pacientes con asma, ya que puede ayudar a reducir el uso de medicamentos convencionales.
El propóleo y la miel son productos medicinales con respaldo científico que ofrecen una alternativa eficaz y con múltiples aplicaciones en diferentes especialidades médicas. Es por ello que conocer sus propiedades nos brinda un abanico de opciones naturales para cuidar nuestra salud y fortalecer el organismo.
Para conocer todos los detalles, lo invitamos a escuchar el audio completo de este programa con el Máster en Ciencias Carlos César Callava Couret:
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