El magisterio ha sido parte de la vida de María Victoria Menoya desde que se graduó en 1985 como Licenciada en Español y Literatura. Por eso, hoy habla de su paso por la radio como un aula grande, un espacio desde el cual ha aprendido y también ha ayudado a facilitar procesos a los más jóvenes.

Sus primeros acercamientos al medio comenzaron cuando laboraba en el Instituto Superior Pedagógico. A través de la Asociación de Pedagogos, participó en una sección radial donde era la voz de los asociados. Esa experiencia le permitió guardar lazos de amistad con muchos de los profesionales del medio en aquella época.
Al cabo de los años, ya trabajando en Salud Pública, en una responsabilidad que también se relacionaba con la comunicación, al inicio de un verano, contactó con José Andrés Hernández Temprana director de la emisora entonces, quien le propuso trabajar en la radio.
Ya en ese momento estaba convencida de que no se consideraba una artista, pero igual sintió que era una oportunidad para relacionarse con más profundidad en un medio que siempre la había enamorado.
Ocupó el cargo de subdirectora de programación e información y, muy rápido, llegó a ser directora del sistema de la Radio en Pinar del Río. Asevera que la dirección en el medio es muy sacrificada, pues requiere dinámicas de trabajo que no sabes cuándo empiezan ni cuándo terminan: la transmisión es 24 horas y los problemas por resolver aparecen en cualquier horario.
Pese a ello, afirma que el sistema de la radio en el país es una gran familia y le llena de orgullo haber dirigido un colectivo que demuestra entrega, compromiso, deber y vocación. Eso le hizo constatar, en más de una ocasión, que el funcionamiento del medio no depende de quien lo dirija, sino de la voluntad de directores, guionistas, asesores, sonidistas y locutores.
Le fascina el espacio de producción radiofónica dramatizada. Tanto, que al inicio de sus funciones como directora se escapaba hasta allí para, además de aprender, disfrutar de las magistrales actuaciones de los actores, de una calidad probada.
Agradece profundamente a José Andrés por la confianza y, por supuesto, a Pedro Alfredo Castillo, Frank González, Yusley Izquierdo, María Elena González y a Claudia Ledesma, pilares fundamentales para sostener su trabajo, el que planificó por dos años que se convirtieron en diez ininterrumpidamente.
Después de su jubilación el año pasado, aunque tuvo otras propuestas para reincorporarse, sintió que era en la radio donde quería pasar el resto de su tiempo activo: un aula grande a la que llega mucha gente a cualquier hora, asegura.
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