Juan Tomás Roig y Mesa fue un destacado botánico, científico y ensayista cubano. Nació en Santiago de las Vegas el 31 de mayo de 1877 y murió en La Habana el 20 de febrero de 1971. Es considerado el padre de la botánica en Cuba, con estudios sobre plantas medicinales, aromáticas y venenosas, así como sus investigaciones sobre maderas cubanas. Con una profunda labor en las ciencias naturales y la docencia, su legado en la medicina natural y tradicional de la Isla es invaluable.
En el programa Rumbos, el Máster en Ciencias Carlos César Callava Couret dedicó la emisión a conversar sobre la vida, obra y aportes científicos de Juan Tomás Roig, con motivo del 149 aniversario de su natalicio.

Roig quedó huérfano de padre a temprana edad y llegó a trabajar como tabaquero desde los diez años para ayudar a su familia. Sin dejar sus ansias de superación, emigró a Estados Unidos en 1894, donde se vinculó al Partido Revolucionario Cubano. A su regreso a Cuba, se preparó como maestro y más tarde cursó estudios superiores hasta alcanzar títulos de doctor en Farmacia, Perito Agrónomo, Ciencias Naturales y Ciencias Fisicoquímica.
Su huella en Pinar del Río y otros legados
Se desempeñó como profesor en Pinar del Río, donde creó un jardín botánico, y regentó una farmacia en San Juan y Martínez. Fue jefe del departamento de botánica en la Estación Experimental de Santiago de las Vegas. Sus obras máximas fueron el Diccionario Botánico de nombres vulgares cubanos (1929) y Plantas medicinales, aromáticas o venenosas de Cuba (1945), textos de obligada consulta.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, Roig, ya con 82 años, se identificó profundamente con el nuevo proceso. Participó en la campaña de alfabetización, presidió la Comisión Nacional de Plantas Medicinales y recibió importantes condecoraciones como la Orden Carlos Manuel de Céspedes.
Falleció en 1971 y pidió que junto a su sepultura sembraran un guaicán, para cumplir su deseo de «vivir en la belleza de su tronco, sus ramas y sus flores».
La figura de Juan Tomás Roig es fundamental porque supo unir el rigor científico con la sabiduría popular. Alertó sobre el uso empírico de las plantas y la necesidad de estudiarlas científicamente para evitar charlatanerías y consecuencias fatales. Su pensamiento, que abogaba por despojar de manos inexpertas las drogas vegetales, sigue plenamente vigente y constituye la base ética y científica de la medicina natural en Cuba.
Para conocer todos los detalles sobre la vida y obra de este ilustre botánico cubano, lo invitamos a escuchar el audio completo del programa Rumbos, con el Máster en Ciencias Carlos Callava:
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