
El 30 de enero de 1987, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz anunció públicamente la idea de construir Expocuba. En menos de dos años, exactamente el 4 de enero de 1989, fue inaugurado el recinto ferial para celebrar el 30 aniversario del triunfo de la Revolución Cubana.
Desde la propia concepción general del lugar se había definido que uno de sus veinticinco pabellones se dedicaría al sector de la salud. Solo otras dos ramas de los servicios contaban con pabellones en aquellos inicios: Turismo y Medios de difusión masiva (2).
Los otros pabellones, hasta la cantidad de 21, fueron ocupados por organismos económicos, de carácter productivo, que podían exhibir muestras que, cuyo volumen y funcionamiento en vivo, resultaban muy atractivas para el público visitante.
El pabellón central, con un área construida de 17 mil metros cuadrados en sus dos niveles, mostraría los siguientes temas: sistemas nacionales de educación, ciencia y técnica, cultura y deportes. El pabellón que hacía el numero 25 estaría destinado a eventos y exposiciones transitorias.
Poco después de aprobado el proyecto general, Fidel autorizó, a petición del Ministerio de la Agricultura (MINAG), que se agregara una zona agropecuaria con 14 objetos de obra; entre ellos: pabellón apícola, clínica veterinaria, micro vaquería, laboratorio de trasplante de embriones, naves de ganado vacuno, equino, porcino, avícola, cunícola, ovino caprino y salón gráfico de la ganadería.
Esta zona contaba con un estacionamiento para la maquinaria, jardín de variedades de pastos y un biodigestor. El MINAG asumió los proyectos y las obras, aunque dentro del plan general de Expocuba.
Servicios de salud en tiempo real
El pabellón de la salud era muy visitado. Mostraba prácticamente a una unidad prestando servicios en tiempo real a trabajadores, vecinos de las comunidades cercanas y visitantes. También velaba por la higiene de los alimentos que se elaboraban en nuestras unidades gastronómicas.
Contaba con un consultorio del médico de la familia, gabinete estomatológico, sección de enfermería, farmacia, ambulancia, etcétera. Disponía de un salón para actividades científicas y docentes, pequeña biblioteca especializada, protocolo y áreas para la exhibición de los productos de la industria médico farmacéutica y equipos tecnológicos. Se reproducía allí, por ejemplo, un salón de operaciones quirúrgicas.
Los extranjeros que querían conocer la salud pública cubana no tenían que ir a ninguna institución hospitalaria si venían a este pabellón, como lo hicieron muchos.
En el mismo año 1989, Fidel decidió que Expocuba se convirtiera en la sede de la Feria Internacional de La Habana (FIHAV), que se venía celebrando hasta entonces en Pabexpo.
Esto implicaba que Expocuba montara y desmontara anualmente los pabellones para instalar la Feria; y pusiera en función de esta los salones de conferencias, protocolo, parte de los almacenes, parqueos, restaurantes, cafeterías, centro de elaboración… los que volvían a sus servicios habituales una vez concluida la bolsa comercial.
El 20% de los ingresos netos en divisas de la Feria, se destinaban para recuperar la inversión en esa moneda y mantener el centro, ya que todas las ofertas a la población eran en moneda nacional (CUP).
El pabellón de la salud, aunque era utilizado en FIHAV por firmas brasileñas, se mantenía brindando servicios médico -estomatológicos y de urgencias.
Al tema de la salud, aunque desde otra perspectiva, también estaba dedicado el pabellón de Biotecnología donde exponían los nacientes centros de investigación como Ingeniería Genética y Biotecnología, Inmuno Ensayo, Biocen e Ingeniería Molecular. También el CENIC.
En aquella época aún no había surgido BioCubaFarma. La mayoría de estos centros eran subordinados directos del Consejo de Estado.
Donación de una ambulancia
Una firma canadiense que expuso en la decimocuarta edición de FIHAV, en la primera semana de noviembre de 1966, decidió donar a nuestro país una ambulancia traída como parte de los productos que estaba promocionando.
Gustavo Aldereguía Henríquez, en esa época director de transporte del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), me pidió que dejara guardada esa ambulancia (3) en el mismo pabellón donde estaba exhibiéndose.
Poco después el doctor Abelardo Ramírez (4) ratificó la solicitud ya que, según me dijo, preparaban un evento y querían tenerla para esa ocasión. La tuvimos guardada cerca de cinco meses.
El MINSAP, que efectuaba numerosos eventos en Expocuba, nos pidió hacer del 25 al 28 de febrero de 1997 una reunión nacional metodológica que culminaría, el sábado primero de marzo, con la plenaria de balance anual del organismo.
Más de 500 participantes entre los que se encontraban dirigentes nacionales, provinciales y municipales, directores de institutos de investigación, hospitales, policlínicos, universidades médicas y personal auxiliar.
Las comisiones utilizaron el teatro, los salones centrales de conferencias y los ubicados en varios pabellones; las sesiones de apertura y clausura se efectuaron en el pabellón 25. En su área de parqueo se ubicó la ambulancia donada.
A pesar de la magnitud del evento -que incluía almuerzo, comida y merienda- Expocuba se mantuvo funcionando con todas sus ofertas para el público visitante, sin ningún tipo de restricción, excepto, como era obvio, el acceso a los locales donde sesionaba la convención.
La clausura de la plenaria se había fijado para las 5 de la tarde del sábado. Los participantes recesaron a las 2: 00 PM para ir a almorzar a los restaurantes habilitados al efecto.
Como era habitual en nuestro sistema de trabajo personal y colectivo, permanecimos sin movernos del lugar donde iba a celebrarse la plenaria, acompañado por dirigentes y trabajadores del centro, entre ellos, los subdirectores Luis Jesús Cordero, Sabino Mesa y Manuel Gutiérrez, Raúl González Bazo, jefe del departamento de Relaciones Públicas y Eventos; y Armando Sosa, electricista principal.
Los demás cuadros y especialistas estaban atendiendo las restantes actividades y las unidades gastronómicas, el parque de diversiones, la exposición y otras áreas.
Fidel llegó dos horas antes
Estábamos esperando la presidencia de la plenaria, cuando vimos llegar unos autos oscuros y bajarse Fidel de uno de ellos (5). Sería poco después de las tres de la tarde. Faltaban dos horas para el inicio programado de la plenaria.
Tuvimos el honor de recibirlo en el parqueo del pabellón donde se exponía la ambulancia donada a Cuba y conversar con él mientras regresaban los delegados al balance.
Fidel llegó molesto con lo que había visto en un vecino centro de recreación y a orillas de la autopista: ganado suelto y pastando en los jardines del mausoleo a Celia Sánchez y exceso de yerba y construcciones improvisadas junto a la vía.
Me preguntó quién había autorizado hacer un organopónico en la carretera de Expocuba, le expliqué que era un plan de establecimientos similares que desarrollaba el gobierno de la ciudad y que en aquel pedazo de terreno antes había crecido el marabú.
Le informé que conocía el proyecto que él había aprobado para la autopista desde que ésta se construyó, consistente en esculturas que representaran a cada provincia del país y me preguntó por qué entonces no lo habíamos hecho.
Le dije que ya teníamos la primera, la escultura de Santiago de Cuba, pendiente de colocación por la escasez de cemento y acero para fundir la base, debido a las limitaciones del periodo especial.
Me indicó que yo sería el responsable de que se cumpliera ese proyecto después que se acabara el periodo especial. Lamentablemente no fue posible; aun antes de terminar el periodo especial nos azotó la pandemia de Covid 19, con un saldo desastroso en muertes y daños económicos durante los años 2020-21.
En las tierras del Villena
En aquella memorable tarde nos dio otras orientaciones que al día siguiente ya se estaban cumpliendo, entre ellas, coordinar con otras instituciones de la localidad la chapea de los márgenes de la vía, el mejoramiento de la imagen del mencionado hidropónico, del restaurante abierto por el parque Lenin en el entronque de la carretera de la Escuela Lenin y otras obras que se habían hecho en los márgenes de la autopista, así como la reubicación de los autoconsumos cercanos a los monumentos y las zonas de recreación (6).
En este punto de la conversación quise explicar dónde Expocuba tenía su autoconsumo y Fidel, que recordaba exactamente la ubicación de las instalaciones agropecuarias, me dijo: “Tú no tienes problemas, tu autoconsumo está allá abajo en las tierras que eran del Villena (7) que yo autoricé que se las dieran a ustedes”.
Pudo apreciar de muy cerca el trabajo de mantenimiento integral hecho en el pabellón 25 como parte del programa que él había orientado, y que en aquel momento reiteró como primera prioridad, incluso por encima de cualquier nueva inversión.
Como hacía en cada visita, preguntó por los ingresos y los gastos en moneda nacional y divisas. Cuando le informé las cifras del año en curso y el acumulado desde la fundación, levantó el brazo y señaló para la fachada del pabellón recién pintada, y expresó:
«Miren que nos criticaron cuando fuimos a hacer Expocuba y miren que linda está Expocuba y para las muchas cosas que Expocuba nos sirve. Y ya con sus ingresos se pagó la inversión que hizo el país» (8).
No puedo recordar exactamente cuánto tiempo duró aquel encuentro, pero sí todas las orientaciones e indicaciones que nos dio para el trabajo de Expocuba, incluidas las que debía coordinar con otros centros y dependencias.
Mientras tanto, fueron llegando e incorporándose alrededor de Fidel, los dirigentes de Salud Pública y otros asistentes a la plenaria. A continuación, le mostraron en detalles la ambulancia.
Con el dinero recaudado en la subasta de los humidores autografiados por él en el Festival del Habano, se compraron posteriormente 30 ambulancias del mismo tipo, lo que marcó el inicio en Cuba del SIUM (Sistema Integrado de Urgencias Médicas) (9). Después y en poco tiempo se fueron incrementando estos vehículos sanitarios en todo el país.
Lo notamos feliz
En medio de grandes y prolongados aplausos de un público que permanecía de pie, Fidel entró al interior del pabellón.
Lo acompañamos hasta donde estaba situada la mesa presidencial. El ministro Dotres presentó el informe central. Fidel pronunció el discurso de conclusiones.
Cuando terminó se quedó un tiempo más compartiendo con algunos médicos y científicos, entre los que se encontraban Abelardito Ramírez, Córdova (viceministro del MINSAP), Alberto Céspedes, director del Oncológico y Conchita de la Campa, directora del Instituto de Vacunas Finlay.
Se retiró pasada las seis de la tarde (10). Llegó molesto -es más indignado-, pero notamos que pronto se sintió feliz de estar en Expocuba, como siempre que nos visitaba y en esta ocasión reunido con tantas glorias de la medicina cubana.
Notas:
- Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR), ubicado en la calle F esquina a 29, Vedado, municipio Plaza de la Revolución, La Habana.
- En 1994 se hizo una primera redistribución de algunos pabellones teniendo en cuenta las experiencias de los primeros años de funcionamiento y cambios en los organismos estatales.
- Según testimonio de Gustavo Aldereguía Henríquez, en el archivo del autor: Marca Ford E350, modelo Atlantic City, motor turboalimentado, diésel, cilindrada 7300 cc. Salón con aspiradora de aire, botellón de oxígeno, monitor desfibrador Leipack 2000, porta sueros, set de collarines para urgencia médica, camilla Rugged y camilla auxiliar multiusos.
- Medico pinareño. Viceministro primero del MINSAP.
- Testimonio de Raúl González Bazo, en el archivo del autor.
- Es justo destacar la rápida y unida respuesta que en la práctica dieron el parque Lenin, el Jardín Botánico Nacional, el Poder Popular y otros organismos provinciales y municipales y la labor de coordinación y dirección del Partido municipal de Arroyo Naranjo, encabezado por su primer secretario, Pedro Cruz.
- Politécnico agropecuario “Villena-Revolución”.
- ABREU MUJICA, Pedro, Seguir la historia: Expocuba: idea y obra de Fidel (II), www.radiominas.icrt.cu 4 de mayo de 2025. Internet. Visto el 24 de agosto de 2026.
- Testimonio de Gustavo Aldereguía Henríquez, en el archivo del autor.
- A las diez de la noche de ese mismo día, Fidel efectuó una reunión en el Consejo de Estado con ministros y otros dirigentes, para ratificar lo que había orientado en Expocuba


