Hay gente que hace de las dificultades un impulso para salir adelante. Ese es el caso de Irialis Pérez Quesada, una mujer del municipio Consolación del Sur, en Pinar del Río, que se ha convertido en ejemplo de resiliencia y fortaleza.

De ello da fe su patio familiar «Las Codornices», donde crecen saludablemente variedad de cultivos atendidos por ella con esmero, pese a la discapacidad físico-motora que padece, producto de un accidente.

Mango, guayaba, pera, quimbombó, malanga y aguacate destacan entre las siembras. También crece allí el sagú de origen oriental, de cuyo fruto se obtiene la maicena, base para natillas, panetelas y dulces. Mientras, plantas medicinales como la sábila y el romerillo añaden valor al espacio productivo.



Irialis ha logrado transformar un espacio doméstico en una fuente de alimentos e ingresos y, sobre todo, en una muestra de cuán útil se puede ser a los demás cuando hay voluntad y propósito.
Cada paso ha estado acompañado por el grupo solidario alemán EcoMujer, mediante el cual ha recibido ayuda económica para la compra de implementos y materia orgánica.
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El ejemplo de Irialis invita a mirar nuestros propios obstáculos y a sembrar, con la misma perseverancia, las oportunidades que queremos cosechar.
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