
La historia y características del vallenato, no difieren mucho de otros géneros tradicionales caribeños, pues los orígenes refieren a la transculturación de elementos originarios comunes como los africanos, europeos, fundamentalmente españoles y en este caso algunos rasgos provenientes de las prácticas musicales precolombinas.
Ciertos cantos y ritmos procedentes del África; así como los timbres percutidos de este origen, se integraron a formas de versificación e instrumentos europeos; para dar lugar a un género originario que ha llegado a caracterizar la música tradicional colombiana.
También resulta notable la influencia de otras expresiones caribeñas, principalmente de Granada, Jamaica y Haití, de las que probablemente el vallenato asimiló las confrontaciones poéticas o piques, que pueden apreciarse en algunas prácticas musicales de este origen. De igual forma, prevalece la presencia de contenido social en sus textos, a manera de crónicas cantadas como es común en algunos géneros latinoamericanos.
El conjunto que se emplea en el acompañamiento o ejecución del vallenato colombiano, es una muestra de esta síntesis de elementos, al incorporar el acordeón de botones, como también se le llama al diatónico, instrumento de origen alemán que vino a sustituir a la flauta andina en las formas más antiguas con una función melódica; en tanto la guacharaca, y la caja, vinculadas a los antecedentes africanos, mantienen el pulso rítmico de la ejecución. Con la evolución del formato, se incorporó la guitarra y en las variantes contemporáneas el bajo, las tumbadoras y otros aerófonos.
De gran interés resulta el comportamiento metrorítmico de las diferentes formas en que se cultiva el vallenato en Colombia y otras regiones del continente, lo que confirma los procesos de mezclas musicales. Desde sus expresiones más antiguas en los comienzos del siglo XX, pueden encontrarse patrones o células rítmicas como el cinquillo o el tresillo, que se catalogan como cubanos, pero en realidad resultan síntesis de influencias afroeuropeas.
Aunque algunas variantes del vallenato son concebidas como piezas instrumentales, con fines danzarios o no, otras incluyen el canto con un importante papel en cuanto a la transmisión socio cultural del mensaje. Sus textos suelen ser versificados, utilizando la cuarteta o la décima como estructuras fundamentales; algo que también resulta común con otras expresiones latinoamericanas como el punto de nuestro país.
Una de las características del género colombiano es el empleo de una especie de controversia con textos versificados, que se reconoce como piquería en la que los cantantes hacen galas de sus facultades improvisatorias, que en algunos casos alternan con pasajes rápidos y en cierto modo recurrentes por parte de los instrumentistas.
Aunque el vallenato está identificado como una práctica músico danzaría de origen rural, que muestra una estrecha relación con las danzas europeas que llegaron al continente, se expandió hacia las ciudades, explorando sitios de reunión y estableciéndose en las llamadas parrandas, donde músicos, juglares y bailadores aprovechaban los encuentros sociales para disfrutar de las diversas variantes del género y evidenciar su dominio de los instrumentos y el canto.

Tipologías del vallenato
En la historia del vallenato como género tradicional colombiano, se distinguen cuatro tipologías bien definidas por su comportamiento métrico, su aire y el tratamiento particular de su ritmática. Aspecto que también las relaciona con otras formas músico danzarias del continente, principalmente en cuanto al contenido de los textos y la presencia del baile o destreza de los cantantes en la versificación.
El paseo es una de las variantes más lentas, que mantiene la métrica binaria, es decir en compás a dos, como es habitual en las música con influencia africana en todo el continente. Con dos melodías fundamentales, que suelen repetirse en lo que pudiera parecer un estribillo, pero con cambios en el texto, resulta una de las variantes más populares por su lirismo. Curiosamente, este término es usado para designar algunas partes lentas de formas danzarias cubanas como el danzón o de otros países caribeños.
En el caso del son, que nada tiene que ver con nuestro ritmo tradicional, también mantiene una métrica binaria y un aire algo lento, que en sus piezas más antiguas presenta una estructura en dos partes que pueden reiterarse, alternando con otras, como sucedía en el paseo. Está catalogada como una variante narrativa porque cuenta historias sobre la vida y dramas del cantante y es menos utilizada en los momentos actuales.
El merengue, otra de las tipologías del vallenato, presenta un aire medio y su compás se divide en tres tiempos, lo que denota una mayor presencia de influencias europeas. No guarda ninguna relación con el ritmo dominicano y no tiene una gran difusión internacional, probablemente por la complejidad de su ejecución, en éste como en las otras variantes, el ejecutante, principalmente del acordeón, realiza complejas improvisaciones durante el transcurso de la pieza.

La puya es la más rápida de las modalidades del género, presenta características muy particulares que permiten establecer su conexión directa con ritmos ancestrales provenientes de la música de gaita y de los bailes cantaos. En su estructura presenta una repetición rítmica que puede resultar en una gran dificultad para el ejecutante debido a la agilidad de su aire.
La interacción de otros ritmos foráneos y el desarrollo de sonoridades más actuales, han conducido a la aparición de otras modalidades como el vallenato romántico o algunas mezclas con el pop y el rock, que requieren de sonoridades más fuertes, aunque mantienen la esencia de los ritmos y el carácter narrativo de algunas tipologías.
La difusión y popularidad del vallenato, se ha mantenido a nivel internacional, patentizándose mediante la realización de festivales y concursos donde se premian las mejores interpretaciones. La industria también ha prestado atención al género propiciando la grabación de antologías y compilaciones con sus intérpretes reconocidos, lo que garantiza su preservación, al punto de ser aprobado como patrimonio inmaterial de la humanidad.
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