Durante el envejecimiento, los cambios fisiológicos y metabólicos, sumados a estilos de vida sedentarios favorecen la acumulación de grasa corporal. En los adultos mayores la obesidad afecta directamente su salud, autonomía y calidad de vida.
Esta condición aumenta el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y problemas cardiovasculares. También provoca dificultades para caminar, sobrecarga en las articulaciones, mayor riesgo de caídas y fracturas. Además, afecta negativamente la salud mental al generar aislamiento, baja autoestima y pérdida de independencia.
Sobre el tema conversamos en Rumbos con la doctora Yosmeuri Torres Hernández, especialista en Geriatría y Gerontología, quien explicó detalladamente las causas, riesgos y estrategias para el manejo de esta condición cada vez más común en los adultos mayores.

No es solo cuestión de peso
La doctora explicó que, en los adultos mayores, la obesidad no es solo cuestión de peso: se mide sobre todo por la cantidad de grasa acumulada mediante el índice de masa corporal (IMC).
Advirtió que un IMC mayor de treinta indica obesidad. Sin embargo, en personas de más de 65 años, es común la pérdida de músculo o sarcopenia. Esto puede representar una «obesidad oculta», donde hay mucha grasa pero poca fuerza muscular.
Resaltó que entre las causas más frecuentes destacan:
- El sedentarismo por dolor articular o miedo a caídas.
- Hábitos alimentarios inadecuados con consumo de azúcares y grasas.
- Desorganización de horarios.
- Enfermedades como hipotiroidismo o diabetes mal controlada.
- El uso de fármacos como corticoides (prednisona), antidepresivos (sertralina) o insulina, que aumentan el apetito o provocan retención de líquidos.
¿A qué riesgos se enfrenta el adulto mayor con obesidad?
La doctora Torres destacó que los riesgos de la obesidad en esta etapa son graves. Esta condición incrementa las enfermedades cardiovasculares, la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión y el colesterol elevado debido al exceso de grasa abdominal.
También provoca problemas de movilidad, sobrecarga articular, dolor lumbar y de rodillas, lo que eleva el riesgo de caídas y fracturas.
Además, la especialista hizo énfasis en la pérdida de independencia del adulto mayor. A nivel emocional, puede causar aislamiento, baja autoestima, ansiedad y una falta de autonomía.
Estrategias de control
Torres Hernández subrayó que podemos prevenir y revertir la obesidad en la tercera edad. Las estrategias incluyen:
- Una alimentación equilibrada, rica en fibra vegetal y animal, frutas, verduras y legumbres, de modo que se reduzcan los alimentos ultraprocesados y fritos.
- Actividad física regular: caminar diario, practicar yoga o hacer fisioterapia para mantener el peso y prevenir caídas.
- Supervisión médica y nutricional constante que permita controlar patologías asociadas, ajustar tratamientos, así como brindar apoyo psicológico para lograr cambios sostenibles.
Identificar a tiempo las señales de una obesidad en la vejez es indispensable para aplicar medidas preventivas. Esto permite preservar la autonomía del adulto mayor, además de alargar y mejorar la calidad de vida, promoviendo así un envejecimiento activo y saludable.
Para conocer todos los detalles, lo invitamos a escuchar el audio completo del programa Rumbos:
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