El talento artístico de Mantua, municipio noroccidental de Pinar del Río, destacó en el Concurso Nacional Infantil de Artes Visuales PMA en Acción.
Isabella Hernández Ledesma, Natalia Gómez Semino y Estheffany Piña Gonzalez, fueron laureadas en la decimosexta edición del certamen, siendo las únicas representantes de la provincia de Pinar del Río en recibir distinciones.

Desde 1998, la iniciativa promueve la educación nutricional y la seguridad alimentaria a través de las artes plásticas. La convocatoria de este año tuvo como tema central Un plato multicolor para cada etapa de la vida, en torno al cual las participantes mantuanas abordaron cuestiones como la alimentación saludable, la solidaridad y el acceso a los alimentos.
Isabella, de ocho años, obtuvo Premio en la primera categoría, con su obra Alimentos para todos. En el dibujo, un hombre sobre una paloma distribuye frutas y otros alimentos en diferentes comunidades.
«Quise representar la paz, la alegría, la amistad y el amor. También mostrar que todos tenemos derecho a la alimentación», explicó la pequeña al referirse al significado de su creación.

La pequeña llegó al concurso motivada por la experiencia de una amiga que había obtenido un premio en otro certamen. La alegría por aquel resultado despertó en ella el deseo de vivir una experiencia similar y descubrir sus propias posibilidades en la pintura.
«Me sentí muy feliz por ella y pensé: ¡Qué ganas tengo de ganar yo también! Me apunté en Pintura y descubrí que dibujaba muy bien. Ganar un premio siempre fue mi sueño desde más pequeña», contó.
En la segunda categoría, Natalia Gómez Semino, de nueve años, obtuvo Premio con una obra inspirada en las frutas, la infancia y el trabajo agrícola, elementos que vinculó con la importancia de garantizar una alimentación saludable.
En su propuesta empleó fundamentalmente la técnica del puntillismo.
«Primero preparo los bocetos para evitar errores en la cartulina. Cuando tengo definida la composición, paso el dibujo a la cartulina, lo pinto y después aplico las técnicas», explicó Natalia.

El reconocimiento nacional se suma a un premio obtenido anteriormente en el ámbito provincial. Para la estudiante, cada participación constituye una oportunidad para adquirir experiencia y perfeccionar sus habilidades.
«Estoy conforme con mi dibujo, aunque sé que puedo mejorar en los próximos trabajos. Siempre se puede mejorar más», afirmó.
La tercera distinción correspondió a Estheffany Piña González, de doce años, quien recibió una mención en la tercera categoría. Su obra, titulada Un alimento para cada etapa de la vida, representa el ciclo de la alimentación desde el nacimiento hasta la vejez mediante el empleo de la técnica mixta.
«Conocí la convocatoria a través de la Casa de Cultura, por mis profesores Edel y Julito, los cuales me ayudaron durante la preparación. Dediqué un mes al trabajo con mi obra para lograr el resultado que quería.», comentó.

Su participación en el certamen forma parte de una trayectoria que comenzó en tercer grado, cuando se incorporó al Taller de Artes Plásticas Chispas de Colores. La práctica sostenida le ha permitido explorar nuevos recursos y ampliar sus conocimientos sobre las artes visuales.
«He obtenido otros premios y he aprendido mucho. Ahora también trabajo a lápiz, con sombras, y continúo desarrollando mis habilidades», señaló.
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La premiación tuvo lugar en el Museo Nacional de Bellas Artes, en La Habana. El recorrido por sus salas expositivas permitió a las niñas acercarse a otras formas de expresión y apreciación del arte. Sobre esta experiencia, Isabella comenta:
«Me sentí muy impresionada de todas las obras de arte que había allí. Y me gustaron mucho los dibujos de los otros niños; parece que dedicaron mucho esfuerzo también».
Natalia describió la visita como una experiencia muy bonita, mientras que Estheffany agradeció a los organizadores del concurso y al Consejo Nacional de Casas de Cultura por hacer posible el encuentro.

Las distinciones obtenidas por las tres estudiantes mantuanas ponen de relieve el talento y la creatividad de la infancia, así como el potencial del arte para transmitir conocimientos, fomentar valores y generar reflexiones sobre la seguridad alimentaria y la nutrición.
Sus obras demuestran que, desde edades tempranas, la expresión artística puede contribuir a formar ciudadanos más sensibles y comprometidos con los desafíos de la sociedad.
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