Willie Colón: su legado a la música salsa

Comentario especializado de la musicóloga Doris Céspedes Lobo en el programa Música Es.

Willie Colón: su legado a la música salsa.

Para comprender el legado de Willie Colón a la música y en particular al movimiento salsero, hay que adentrarse en el concepto de salsa y su impacto sociomusical a partir de los años sesenta del siglo pasado, porque su origen está estrechamente ligado a los aportes del mencionado compositor, trombonista, cantante y director.

Considerada por algunos teóricos como una variante del son o específicamente como un género cubano, el surgimiento y difusión e la salsa, pudiera considerarse un patrimonio latinoamericano o caribeño, resultante de un proceso de resistencia  de las comunidades latinas en territorio norteamericano, ante  el empuje de la música en inglés.

Como toda buena “salsa” está conformada por varios ingredientes, entre los que predominan por supuesto, algunos géneros cubanos como el son, el mambo y la rumba, siendo el primero de ellos el que determina en buena medida el pulso rítmico de las llamadas expresiones salseras; aunque no pueden dejar de mencionarse algunas formas de baile, canto y toque de otras regiones del continente como la cumbia, la plena, el merengue o el tamborito.

En esa conformación o mezcla genérica, jugó un papel fundamental el estadounidense boricua Willie Colón, quien desarrolló una carrera fundamentada en sus orígenes y antecedentes culturales, con prevalencia de la música latina en su expresión más arraigada. Considerado como “el arquitecto de la salsa” por la labor de internacionalización del hecho musical y autor de su estructuración originaria, en cuanto a tratamiento tímbrico y definición rítmica.

El vínculo de Willie Colón con la Fania Record, marcó el punto de partida para la difusión de un hecho artístico que se transformó en reconocimiento étnico, al lograr la plasmación fonográfica de una obra que fusionaba las diversas influencias de la música latina y caribeña, con elementos del jazz o el rock y una sonoridad exclusiva, identificada por el empaste de las cuerdas y la fuerza rítmica de la sección de viento, en este caso integrada por una cuerda de trombones, que imprimió fuerza y distinción al resultado musical.

La manera de ejecutar el trombón, sin excesivos alardes de virtuosismo, pero la seguridad necesaria de conformar el entramado armónico, que encajara en el resultado musical, caracterizó su sello interpretativo y la sonoridad de las agrupaciones salseras. La definición de una cuerda de trombones, a diferencia de la sonoridad brillante de las trompetas, para apoyar la función rítmica, derivó en un formato al que se identificaría como trabuco, a partir de la experiencia de la Fania All Star, agrupación perteneciente al sello discográfico de igual nombre al que Willie Colón aportaría una parte de su catálogo autoral y desempeño como instrumentista.

La colaboración con Héctor Lavoe, a sugerencia de la discográfica, aportó delicadeza a la fusión genérica que motivara al artista desde sus comienzos, fue un sello que permitió distinguir la salsa del son y otros géneros originarios de las músicas populares latinas. Sus primeros álbumes propiciaron el despliegue de este modo de hacer en la música a todo el continente y el resto del mundo.

Pero en su condición de latino, heredada del aporte familiar y de las connotaciones del barrio, Willie Colón comprendió que la salsa podría rebasar los marcos de lo puramente musical para convertirse en hecho de reconocimiento y crítica social. Una condición que se acentuó durante la etapa en que trabajó junto a Rubén Blade, de la cual fructificaron las más populares interpretaciones y obras fonográficas del salsero.

Willie Colón: su legado a la música salsa.
Imagen tomada de Internet.

La trayectoria y el legado de Willie Colón al llamado movimiento de la salsa, pudiera dividirse en dos etapas fundamentales, que han quedado marcadas en su catálogo fonográfico y en la obra autoral que perdura hasta nuestros días. La primera etapa, está marcada por el sonido duro de los trombones en secciones iniciales de las obras o en intermedios, seguidas por la presencia del característico tumbao aportado por el son cubano, la bomba puertorriqueña y otros géneros latinos.

Esta es la etapa que desarrolló junto a Héctor Lavoe por más de cinco años y dejó un importante número de grabaciones entre las que destacan los álbumes El malo y The Hustler, considerados clásicos de la salsa en sus inicios por recurrir a ritmos tradicionales que recurrían a un sonido diferente a las versiones o patrones popularizados por la industria en esta época. Por su parte Guisando es el disco donde se concreta el estilo definitivo de la dupla Colón Lavoe, con una tendencia al abordaje de temas sociales que marcaría otro modo de hacer en el contexto salsero.

Entre los nueve álbumes publicados en esta primera etapa, junto a Héctor Lavoe, destaca también Asalto navideño, donde se mezclan elementos de la música folklórica puertorriqueña, con la rumba cubana y la murga panameña, apareciendo además otras fusiones con ritmos afrocaribeños. En el disco puede disfrutarse de solos interesantes a cargo de los trombones y algunas interpretaciones vocales de Colón, también se incluyen temas de su autoría, que también aparecen en Lo mato, producción que cerró el trabajo conjunto de estos dos artistas.

La segunda etapa, identificada como salsa consciente, profundiza en las temáticas sociales y se afianza a partir de su colaboración con Rubén Blade, precedida por un período de trabajo en solitario y una consolidación de sus conocimientos musicales, que repercutió en la solución de las orquestaciones y la producción general de su obra. De ese trabajo conjunto surgieron dos fonogramas, que a pesar de no tener la aprobación de la disquera inicialmente, marcan un hito en la trayectoria de ambos intérpretes y del movimiento salsero de manera general.

Siembra y Plástico, se colocan como la perfecta fusión entre lo bailable y la transmisión de un contenido social con elevados valores estéticos, y la conclusión de una etapa importante en la trayectoria de Willie Colón, a la que seguiría su posterior trabajo como solista, con el acompañamiento de su propia banda, período en el que aparecen numerosas grabaciones y colaboraciones con figuras como Celia Cruz, Ismael Miranda y Johnni Pacheco.

Con Willie Colón se afianza no solamente el papel de la salsa como movimiento socio musical de trascendencia internacional, sino la perfecta fusión entre la función bailable de los géneros que inciden en su formación y su papel como reflejo de la identidad latina. Su obra se convierte en el medio efectivo para convertirla en un fenómeno global trascendente.

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Doris Céspedes Lobo
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