Una curva que lo endereza todo: el poder de una sonrisa (+Audio)

Este gesto tiene un impacto en nuestro estado de ánimo diario.

Una simple sonrisa no es solo un reflejo de felicidad, sino una herramienta poderosa para mejorar el estado de ánimo propio y ajeno.

Cuando nuestro cerebro detecta que elevamos las comisuras de los labios, interpreta que algo va bien y libera dopamina y serotonina, reduciendo además el cortisol, la hormona del estrés.

Incluso se ha comprobado que las personas que sonríen con frecuencia pueden llegar a vivir hasta siete años más, lo que demuestra que el gesto tiene un impacto directo en nuestro bienestar físico y emocional.

Una curva que lo endereza todo: el poder de una sonrisa.
Imagen tomada de Internet.

En Rumbos, la psicóloga Betty Hernández Becerra abordó el tema de la sonrisa como un gesto poderoso. A través de la psicología evolutiva y la neurociencia, explicó por qué  va mucho más allá de mostrar alegría.

Instrumento social antes que alegría

La especialista constató que, desde una perspectiva evolutiva, la sonrisa nace como un instrumento social mucho antes que como una expresión de alegría.

Los bebés sonríen desde muy pequeños no porque entiendan un chiste, sino como un mecanismo de supervivencia: la sonrisa del bebé genera cuidado y apego en los adultos. Incluso existe la «sonrisa gástrica» en los primeros meses de vida, asociada al placer de estar satisfecho.

Por otro lado, Hernández Becerra resaltó que, en la vida adulta, la sonrisa cumple múltiples funciones: comunica que no se es una amenaza, suaviza negociaciones y genera afiliación.

¿Cómo diferenciamos entre sonrisa genuina y falsa?

La psicóloga enfatizó que cuando sonreímos se activan las «neuronas espejo», lo que explica por qué la sonrisa es tan contagiosa: al ver a alguien sonreír, nuestro cerebro replica esa emoción como si nosotros mismos estuviéramos sonriendo.

Sin embargo, el cerebro distingue perfectamente entre una sonrisa genuina y una falsa. La auténtica involucra músculos involuntarios alrededor de los ojos, mientras que la social o forzada solo mueve la boca a voluntad. Nuestro inconsciente detecta esa falta de sincronía, por eso a veces sentimos que una sonrisa es «rara» o de compromiso.

El «efecto boomerang»

Como recomendación práctica, Betty propuso un ejercicio para toda la semana: ser nosotros quienes iniciemos el saludo con una sonrisa genuina, sin esperar a que el otro lo haga primero. A esto lo llamó el «efecto boomerang»: si la damos sin esperar nada a cambio, lo más probable es que regrese a nosotros.

Al hacerlo, mejoramos nuestro propio estado de ánimo a la vez que cambiamos el día de otra persona, incluso si esa persona está de mal humor. La idea es despertar cada día con intención y una sonrisa, para que el día completo no se vuelva tóxico.

Una curva que lo endereza todo: el poder de una sonrisa.
Imagen tomada de Internet.

La sonrisa no es la solución para la depresión profunda, pero sí permite transitar esos pequeños baches del día a día, aseguró la psicóloga. Así generamos conexiones sociales más seguras que nos permiten afrontar mejor etapas complejas de la vida, como la crianza, la vejez o el manejo del estrés. Como dice el saber popular, «una sonrisa es una curva que lo endereza todo».

Si desea conocer todos los detalles, escuche el audio completo del programa Rumbos con la psicóloga Betty Hernández Becerra:

Le puede interesar:

¿Sobreproteges a tus hijos? Descubre las consecuencias

Foto del avatar
Redacción Radio Guamá

Emisora Provincial de Pinar del Río, Cuba

Artículos: 1008

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *