Ante una multitudinaria concentración del pueblo de Pinar del Río, el primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez afirmó que Cuba libra hoy una batalla histórica, un nuevo Moncada.
«Como la Generación del Centenario que se lanzó con unos simples fusiles contra los muros de dos cuarteles de la dictadura de Batista hace 73 años, las generaciones actuales vamos contra los muros de una política genocida que se ha propuesto asfixiar a todo el pueblo para apropiarse del país».

Al pronunciar las palabras centrales durante el acto nacional por el 26 de julio en Pinar del Río, Díaz-Canel aseveró que las últimas sanciones rompen el récord de la infamia al dirigirse contra funcionarios de salud pública y contra los servicios médicos cubanos.
«Bajo qué absurdo argumento puede señalarse a profesionales cuyo desempeño en lugares remotos, enfrentando situaciones de peligro, desastres naturales y enfermedades contagiosas es reconocido como de excelencia por gobiernos de los más diversos signos políticos», preguntó el mandatario.
«Dejen a Cuba vivir en paz y también a lo más noble del pueblo americano que históricamente ha batallado con los derechos humanos de otros pueblos sin esperar reconocimiento y enfrentando muchas veces persecución, cárcel y riesgos para sus vidas», exigió y agregó que «Cuba no es una amenaza ni para los Estados Unidos ni para ningún otro país sobre la tierra.
«La única amenaza contra la seguridad en la región, la verdadera y real amenaza contra la paz mundial y contra la vida humana es la política de agresiones que provoca hambrunas, empobrecimiento, migraciones desordenadas, caos, inestabilidad y decenas de miles de muertes en todo el mundo”, subrayó el Primer Secretario del Comité Central del PCC.



En tal sentido refirió que el gobierno de Estados Unidos ha diseñado e implementado conscientemente una política de máxima asfixia económica contra el pueblo cubano. «Ha recrudecido su política de seis décadas de bloqueo imponiendo un cerco energético y financiero provocando una profunda crisis en el sistema electroenergético que se traduce en apagones de más de un día, paralización de industrias y afectación a decenas de miles de trabajadores.
«El inmenso dolor de las familias cubanas se confirma en estadísticas. Muertes causadas por la falta de medicamentos que durante décadas el país produjo y entregó gratuitamente o a precios subsidiados y hoy no alcanza a garantizar.
«Más de 100 000 cirugías que no pueden planificarse ni ejecutarse porque los hospitales no pueden ser protegidos de los apagones imprevistos en las ya frecuentes caídas del sistema electroenergético nacional y por la falta de combustible para las plantas de apoyo. Más de 118 000 pacientes de cáncer, entre ellos 1 200 niños que no pueden recibir los tratamientos de primer nivel y están obligados a tratamientos alternativos de segunda y de tercera línea.
«Y lo que es tan o más doloroso, la tasa de mortalidad infantil subió a 9,3 por cada 1 000 nacidos vivos frente a los cuatro o cinco que se registraban en años anteriores. En esos números van los rostros de niños que no vieron la vida como consecuencia directa del bloqueo y de su genuina condición».
Defender a Cuba de la crueldad de sus verdugos no es algo que puede esperar, señaló el mandatario de la nación caribeña.
«Defender a Cuba con fuerza y urgencia es cortar el avance de las ideas supremacistas, racistas, xenófobas, elitistas, excluyentes, enemigas de la libertad verdadera y de la emancipación humana», dijo.
Díaz-Canel agradeció la solidaridad con la isla y la valentía de quienes la protagonizan en el mundo.
«Tengan por seguro que nosotros no nos rendiremos, como aquella madrugada del 26 de julio, todos los días tomamos la dura cotidianidad por asalto para escribir la historia de este tiempo. En medio de tan grandes dificultades estamos trabajando, estamos creando, estamos innovando. Nuestra respuesta a la asfixia es la inventiva, la creatividad y aunque les moleste también la alegría del pueblo cubano», aseguró.
«La respuesta a los intentos jamás abandonados de aislarnos y dividirnos es la unidad que no significa uniformidad. Significa que a pesar de las diferencias de estilo, dinámicas y formas de enfrentar los desafíos, todos compartimos el mismo objetivo. Que Cuba sea un país socialista, soberano, independiente, digno y finalmente próspero sin dejar atrás a nadie. Todo lo que atente contra este propósito despojaría a la revolución de sentido», remarcó.
Convicción que convierte en prioridad estratégica la implementación de las transformaciones económicas y sociales en marcha, reconoció y agregó que son cambios profundos y necesarios.
«Hemos emprendido un proceso de saneamiento macroeconómico y estamos potenciando todas las formas de gestión, estimulando al trabajador y al campesino y abriendo espacios a la inversión responsable, siempre bajo el principio sagrado de que los cambios no pueden desentenderse de la justicia social».
En el año del centenario del natalicio de Fidel Castro, los cubanos estamos llamados a honrar su memoria con palabras, hechos, trabajo, unidad, dignidad y suficiente lucidez y determinación para aplicar en el menor tiempo posible las transformaciones que el momento y la nación nos exigen, proclamó.
Tras felicitar a Pinar del Río, por su heroísmo y resultados, Díaz-Canel saludó a Villa Clara y Matanzas, provincias destacadas en la emulación nacional por el 26 de Julio y reconoció los resultados de Guantánamo y Sancti Spiritus.
«Los exhortamos a mantenerse en la vanguardia y seguir siendo ejemplo de todo lo que sí se puede hacer para cambiar y mejorar las actuales y muy difíciles condiciones de vida».

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