La obsesión hermosa de un veguero

Pasa días enteros metido en las parcelas, cuidando la hoja con una dedicación tremenda y limpiando cada surco a conciencia.

Pasa días enteros metido en las parcelas, cuidando la hoja con una dedicación tremenda y limpiando cada surco a conciencia.

Este pinareño ha dedicado su vida a la finca San Pedro, legado de su abuelo hace 103 años.

Unos 185 hombres y mujeres laboran por alcanzar ese compromiso y apuestan por mantener excelentes indicadores de calidad.

Ello permite satisfacer la demanda generada por las nuevas inversiones que están ejecutando para el tabaco tapado.

Así lo ha demostrado en los últimos once años, desde que cambió el mostrador de la bodega por el trabajo en el campo.

Los vegueros de este suroriental territorio deben plantar 3 mil 200 hectáreas de la solanácea.

Los modernos medios auguran mejores rendimientos en la provincia mayor productora de la hoja en Cuba.

Este Hombre Habano lleva impregnado en la sangre la tradición, inculcada por su padre y abuelos.

El propósito es asegurar mayor control y eficiencia en la distribución del combustible.

El espacio comercializa productos en divisas, con precios entre el 25 y el 30 por ciento por debajo del mercado.