
La trayectoria de Soraya Echevarría en el medio radial comenzó gracias a Frank González y Juan Antonio Rodríguez Mesa, quienes le abrieron la puerta a una plaza como coordinadora de la redacción musical.
Desde ese momento, Soraya supo aprovechar la oportunidad, impulsada por su profundo gusto por la música. Según cuenta, disfrutó especialmente la relación cercana con los artistas que acudían a la emisora buscando una vía para socializar sus obras.
Con el firme propósito de superarse, consideró imprescindible conocer otras interioridades del quehacer radial; entre ellas la asesoría y la dirección de programas. «Una cosa bien distinta es habilitarte y otra la experiencia sobre la práctica del día a día, pero con paciencia se logra lo que uno se propone”, asevera alegando a las complejidades de la creación radiofónica.
Su trayectoria le permitió iniciar el proceso de digitalización de la fonoteca; mientras, su dedicación muy pronto la condujo a también dirigir programas musicales, lo que exigió de ella una constante actualización.
Recuerda que comenzó sustituyendo a Hilda Huete en Domingo AM y Música Es, programas que le han regalado lindas experiencias y le hacen recordar a Nicolás Martínez, una figura muy querida entre los radialistas pinareños.
La escucha activa se convirtió en una herramienta clave para desarrollar sus habilidades y mantener la frescura de propuestas de programas como Domingo AM, Para no dormir y Canta Conmigo los cuales salen al aire con su sello profesional, además de asesorar Antología y Zona Joven.
Soraya considera que la magia de la radio es el resultado del trabajo, que depende del diálogo personal y colectivo como impulso para la creación.
Agradece profundamente a Ramón Hernández y a Pedro Alfredo Castillo por depositar confianza en ella. Considera que estos han sido los mejores años de su vida profesional, hasta el punto de que, pese a estar en edad de jubilación, no concibe su vida fuera de la radio.


