
A sus 82 años, Francisca Díaz Izquierdo conserva la energía y el entusiasmo que marcaron sus primeros pasos en la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).
En Mantua, todos la conocen como «La niña». Su historia reúne décadas de entrega, responsabilidades y experiencias que forman parte de la memoria de varias generaciones de federadas.
«La FMC ha sido una guía en toda mi vida. Comencé sin saber nada, pero el trabajo me gustó tanto, me entusiasmé tanto, que todavía a la altura de 82 años sigo cooperando. ¡Y lo que me falta, si la vida me deja continuar ayudando a mi organización!», afirma.
«En todo lo que la Federación ha realizado -cuenta Díaz Izquierdo- esta señora ha estado presente. Nunca me resultó difícil el trabajo, porque cuando uno siente amor por lo que hace, siempre puede cumplir y, además, sobrecumplir las tareas».
Su vínculo con la organización también la llevó a asumir diferentes responsabilidades a lo largo de los años. Desde esa experiencia recuerda algunos de los momentos que marcaron su trayectoria dentro de la FMC.
«Fui secretaria de delegación y de bloque, y miembro de los comités municipal de Mantua y provincial de Pinar del Río. Siempre he estado con la organización y sigo estándolo», manifiesta con orgullo la mantuana.
Entre sus recuerdos también aparecen las jornadas de trabajo voluntario.
«Con 18 años fui a la Isla de la Juventud a recoger toronja, al frente de una brigada de mujeres, todas más viejas que yo, y todo el mundo me quería y me respetaba. Era algo que yo misma no me lo creía», dice.
«La niña» rememora también otros aportes como federada: procesó langosta en La Coloma, ensartó hojas de tabaco en Mantua y varios municipios, sembró tomate en Los Palacios y cultivó arroz tanto en esa localidad como en Alonso de Rojas, Consolación del Sur.

Las décadas de entrega también trajeron múltiples reconocimientos, entre ellos la medalla 23 de agosto, junto a la oportunidad de representar a la organización en dos congresos.
Mantua ocupa un sitio especial en su vida. El deseo de verla crecer y sobresalir dentro de la provincia la lleva a vivir cada actividad de la Federación con la misma energía de siempre.
«Cada vez que puedo participar y ayudar, lo hago. Quiero que mi municipio sea el mejor de la provincia, porque es donde yo estoy, donde me siento feliz, donde la gente me quiere, y me lo demuestra cuando salgo a la calle», asegura.
Le dicen «La niña» y quizás el nombre tenga mucho que ver con esa manera suya de vivir cada actividad con entusiasmo, de querer a Mantua entre los primeros y de sentirse joven cuando encuentra una nueva tarea.
A sus 82 años, Francisca Díaz Izquierdo camina junto a la Federación de Mujeres Cubanas con los recuerdos de toda una vida y la disposición de continuar sumando historias a esas tres letras que para ella significan mucho más que un nombre.
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