Juan Carlos Rodríguez Díaz: 20 años historiando la ciudad pinareña (+Audio)

En entrevista con nuestra emisora, el destacado intelectual repasa su vocación profesional, sus maestros y los retos del oficio.

    A Juan Carlos Rodríguez Díaz se le puede encontrar en los más disímiles espacios, siempre hablando de la ciudad pinareña con locuacidad. Foto: Periódico Guerrillero.

    Juan Carlos Rodríguez Díaz cumple 20 años como historiador de la ciudad de Pinar del Río. A propósito de la fecha, en entrevista con Radio Guamá, repasó los caminos que lo condujeron a la vocación histórica: la familia, las lecturas, la escuela y el contexto transformador de los años 1960.

    “Como todos los niños de esa década, tuve una formación cívico-patriótica en la escuela por aquellas viejas maestras normalistas de una sólida formación en la época republicana y que vivieron el cambio, la transformación de los planes de enseñanza”, explicó.

    Continuó recordando los estudios en una escuela que era un sitio histórico: el viejo Cuartel de Infantería, que explotó en 1910 y en cuyo terreno se construyó posteriormente la Escuela Superior de Varones.

    En sus palabras, el historiador destacó la influencia de ese entorno, tan cercano al lugar donde nació y se formó.

    Rodríguez Díaz reconoció también la influencia de sus bisabuelos: “uno de ellos estuvo en la Guerra de Independencia, en la Guerrita de Agosto de 1906 y en el alzamiento de los liberales de 1917; otro fue combatiente del Movimiento 26 de Julio en Viñales; tanto él como su familia fueron reprimidos por Pedro Blanco Torres en la zona del Rosario”.

    Todas esas historias familiares -aseguró- contribuyeron a formar esa curiosidad inicial por el pasado; además, las lecturas que le inculcaron sus padres, quienes, a pesar de no poseer un gran nivel cultural, veían en la escuela y en la lectura un vehículo formativo importante para la familia, consecuencia de la transformación impulsada por la Revolución cubana en aquella época.

    “Nos llevaron de la mano de mi hermano mayor a la Biblioteca Provincial, a buscar, en el antiguo Centro de Veteranos y Patriotas, a aquellos veteranos que uno miraba y que eran la historia viva de esta ciudad; así se fue conformando ese interés. Se fue dando un acercamiento a la historia, aún sin un requerimiento profesional ni nada por el estilo, sino como algo importante”, rememoró.

    Los años 60 y el Destacamento Pedagógico

    El historiador de Pinar del Río aseguró que acontecimientos trascendentales en Cuba como la victoria de Playa Girón, la Crisis de Octubre, la Lucha contra Bandidos, la Zafra del 70, las escuelas en el campo… también marcaron su vocación profesional.

    Mencionó además el nuevo modelo de formación de los jóvenes en los años 1970, con el Destacamento Pedagógico; y la formación en la Unión de Jóvenes Comunistas.

    “Yo creo que fue un proceso complejo y muy intenso; somos una generación que vivió muchas transformaciones, como la de la propia ciudad de Pinar del Río, con la edificación del hoy Reparto Hermanos Cruz por el Movimiento de Microbrigadas, y otras grandes construcciones”, añadió.

    Consulte el especial: Cien años con Fidel

    La impronta del Comandante del Ejército Rebelde, Julio Camacho Aguilera, como educador político de nuestra generación –aseveró- es también un elemento a tener en cuenta al analizar su inclinación por la historia y la investigación.  

    Un llamado de la Unión de Jóvenes Comunistas a ingresar en el Destacamento Pedagógico lo llevó -según contó- a formar parte del octavo contingente y a iniciar estudios en el Instituto Superior Pedagógico. Entonces, ya era visible su pasión por la historia.

    Habla con orgullo de un claustro de profesores eminentes integrado, entre otros, por Roberto Lagar Quintero, Alejandro Collado y Sixta Alicia Gómez Pérez, tutora formativa que lo integró, en el segundo año de la carrera, a la Brigada Frank País de alumnos ayudantes.

    Desde entonces, definió un tema de investigación que lo condujo a la historia de América y de Cuba, aunque también tuvo que estudiar la historia de Asia y África, así como la antigua, la contemporánea y la universal.

    Entonces –rememora-, junto a un grupo de jóvenes liderados, entre otros, por quien hoy es Dra. C. Teresita Díaz Domínguez y por el presidente de la filial pinareña de la Unión de Historiadores de Cuba, Enrique Giniebra Giniebra, fue llevando la investigación a la par de la docencia.

    Del Archivo Provincial a la memoria íntima de la ciudad

    En la revista informativa En torno a, de Radio Guamá, donde a diario Rodríguez Díaz repasa los sucesos históricos de la jornada en el ámbito provincial. Foto: María Catalina Baños.

    Según el historiador de la ciudad de Pinar del Río, la fundación del Archivo Provincial de Historia en 1983, la de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba y la de la red de museos provocaron el interés por líneas de investigación relacionadas con la temática martiana y la historia local. Ello implicó el encuentro con la generación que les antecedía.

    Mencionó a Efraín Martínez Andreu, Bernabé Martínez Pacheco y Enrique Manuel Alonso; este último, un hombre que se formó en la nueva orientación investigativa de la arqueología y en los estudios sobre la Guerra de Independencia.

    “Todo eso influyó en la decisión de hacer, en ese momento, una tesis de graduación, en ocasión del bicentenario de Bolívar, centrada en el tema de Bolívar en Martí y la independencia de América; por esos caminos fuimos ahondando en la investigación”, remarcó el intelectual.

    Aparecieron en aquel momento -dijo- mis primeros artículos en la prensa sobre Máximo Gómez, la Cuban Land Company y la Guerrita de Agosto de 1906, en la que mi bisabuelo había sido protagonista y yo tenía las memorias familiares; y también, la historia de la guerra y de la ciudad de Pinar del Río.

    “Nos orientó un hombre del que casi nunca hablamos: el primer historiador oficial de la ciudad después del triunfo de la Revolución, José Raúl Delgado Villa, eminente jurista e historiador, quien tenía una sección permanente en el periódico Apuntes”, manifestó.

    Comentó asimismo que, en los años 1940 y 1950, a Delgado Villa lo precedió otro historiador hoy olvidado, Manolo Herrera, quien tenía un espacio radial muy importante y una sección fija en la prensa.

    “Cuando uno lee los trabajos de Manolo Herrera sobre la memoria de la ciudad -las calles, los inmuebles-, se da cuenta de que Delgado Villa siguió esa línea y de que, después, otros investigadores también lo hicieron. Todos ellos han influido en mi ejercicio como historiador de Pinar del Río”, reconoció.

    “Tener aquí a historiadores como Emeterio Santovenia, a Pedro García Valdés, a Ramiro Guerra y Sánchez, que fue intendente de escuelas en esta ciudad, a Manolo Herrera, a Enrique Alonso y a una generación que también aportó a mi formación- fue lo que hizo posible el oficio de historiador que me permite moverme en un ámbito muy grande y también tener compromisos, retos, desafíos e insatisfacciones enormes en mi trabajo”.

    Investigar la ciudad: fuentes, documentos y desafíos

    Ser un estudioso de la historia, además de un divertimento, conlleva un gran compromiso intelectual y ético, reflexionó Juan Carlos Rodríguez Díaz.

    Esa labor se manifiesta, por ejemplo, en encontrar fuentes en el Archivo y socializarlas, advertir a otro compañero… Todo ello ha dado como resultado libros, tesis doctorales y proyectos investigativos, agregó.

    “Yo creo que el oficio de historiador de la ciudad es muy complejo, porque necesitamos integrar acciones entre arquitectos, estudiosos y especialistas en conservación, para preservar nuestro patrimonio cultural”.

    Lo que aún falta por descubrir

    “El pinareño tiene mucho que aportar. Del Archivo Provincial de Historia hoy no hemos investigado ni siquiera el 1 % de lo que hay en sus fondos. En cuanto a la documentación acumulada, esta se remonta a 1775, cuando comienza el ordenamiento documental y patrimonial del archivo; y si vamos a la Catedral de San Rosendo, se conservan documentos desde 1699. ¿Cómo conocer las historias familiares de los pinareños sin acudir a los libros de bautismos, matrimonios y entierros que ahí se atesoran?”, refirió.

    Esa es la memoria de una ciudad —atestigua—: la de esas personas que nos antecedieron generacionalmente y que, aunque no eran progresistas ideológicamente, dejaron una huella extraordinaria en la ciudad; y también la de las propias logias masónicas, que poseen archivos fabulosos y conservan grandes elementos patrimoniales dentro de sus recintos, muy respetados hasta hoy.

    “Por tanto, creo que los desafíos de la vocación histórica y del oficio de historiador son enormes”, aseveró.

    Consulte en nuestro canal de Youtube: Redescubrir Pinar del Río

    Rodríguez Díaz identificó entre los desafíos conformar un equipo de trabajo integrado y una mayor vinculación con otras entidades.

    “Persisten en la ciudad muchos estancos, personas aisladas. Algunas conservan archivos familiares y personales procedentes de bibliotecas y centros educativos; otras poseen documentos, fotografías y planos. El plano original de la ciudad, por ejemplo, está perdido, aquel al que todos debían remitirse; en la actualidad, los historiadores no pueden consultar el Registro de la Propiedad por un asunto de seguridad nacional”, finaliza.

    Dos décadas después de asumir como historiador de la ciudad de Pinar del Río, Rodríguez Díaz no habla de certezas, sino de retos.

    Su testimonio, más que un balance de su gestión, es una invitación a comprender el oficio de historiador como un compromiso intelectual y ético con la urbe, con quienes la habitaron antes y quienes la habitan hoy.

    Escuche emisión especial del programa Gente de mi pueblo dedicado a Juan Carlos Rodríguez Díaz:

      Foto del avatar
      Yusley Izquierdo Sierra

      Máster en Ciencias de la Comunicación.
      Director de programas, locutor y periodista.

      Artículos: 19

      Deja un comentario

      Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *