
Las ideas de humanismo, solidaridad y justicia social del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, están presentes hoy en varias generaciones de cubanos, confirmando que un hombre vive mientras habite en la memoria de su pueblo.
En el centenario de su nacimiento, el Líder Histórico de la Revolución Cubana es evocado en Pinar del Río por los trabajadores del sector de la salud pública con el afecto y el respeto que solo inspiran las grandes personalidades.
Por ejemplo, Juan Carlos Curbelo Fajardo, Licenciado en Enfermería y Jefe del Departamento de Colaboración Médica, destaca la grandeza de Fidel al conformar el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve”.
En septiembre de 2005 -recuerda- llama a su constitución para brindar ayuda a la población de Nueva Orleans, en Estados Unidos, tras el impacto del huracán Katrina; ofrecimiento que rechazó el gobierno de ese país.
“El comandante tuvo una visión clara de cuál sería la misión de ese contingente, y se comprobó tras ocurrir ese mismo año el devastador terremoto en Pakistán, nación hacia donde partió una brigada con colaboradores cubanos”, manifiesta.

Curbelo Fajardo añade que miles de profesionales han integrado el «Henry Reeve» como embajadores de las ideas de Fidel Castro en materia de salud, postulados que ya habían sido plasmados décadas atrás en el alegato La historia me absolverá.
“Fue un gran líder, reconocido incluso por sus enemigos”, afirma la doctora Lidia Mora Carbonell, especialista de segundo grado en Medicina Familiar, profesora asistente y máster en procedimientos diagnósticos en Atención Primaria de Salud.
“Si Cuba recibe hoy la solidaridad de los pueblos del mundo, se lo debemos a Fidel, quien nos enseñó a compartir lo que tenemos”, manifiesta.
Y asegura: “En misiones en el exterior y dentro del país, en el actuar de cada uno de nosotros, hay un pedacito de él”.
Por su parte, el doctor Alexander Téllez Montero lo considera un paradigma: “Gracias a Fidel pude lograr mis sueños: me formé como médico, también como enfermero, y cumplí misión durante once años en la hermana República Bolivariana de Venezuela”, expresa.

Rosendo Sánchez Núñez, especialista en Medicina Interna, profesor auxiliar y consultante del hospital Abel Santamaría, afirma que el Comandante significa mucho para él, debido a su permanente preocupación por la salud del pueblo.
Rememora la participación de Fidel en la inauguración del centro asistencial en octubre de 1987: “Se mostró como siempre, muy inteligente, sagaz, e interesado en todos los temas mientras sostuvo un intercambio con los presentes”.
“A pesar del tiempo transcurrido, perdura lo que sembró en nosotros. Su palabra nos convoca a trabajar más, soñar y pensar que siempre las cosas pueden ser posibles cuando se realizan con dedicación y denuedo”, declara el reconocido galeno.
La medicina es una ciencia que se revoluciona incesantemente –explica-. Requiere capacidad de análisis y de observación, y está lejos de ser rutinaria. Por eso nuestro líder histórico dedicó tantos esfuerzos a su desarrollo en el país, concluye.

Sin duda, en cada consulta, en cada misión internacionalista y en cada acto de entrega de los profesionales cubanos de la salud, late la herencia ética y visionaria de Fidel Castro, quien les enseñó a poner el conocimiento al servicio de la vida.
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