La diabetes mellitus en edades avanzadas tiene un impacto profundo y particular, muy diferente al que ocurre en personas jóvenes. Mientras un joven suele presentar los síntomas clásicos de sed, hambre y orina excesivos, el anciano puede ser asintomático o tener pocas manifestaciones.
El diagnóstico tardío de la enfermedad produce una doble dificultad: por un lado, el adulto mayor debe asumir una enfermedad que ya pudo haber comenzado a dañar sus órganos; por otro lado, enfrenta el reto de modificar hábitos muy arraigados en una etapa de la vida donde los cambios resultan más difíciles.
En Rumbos, conversamos con la doctora Nora María Lemus Fajardo sobre el tema. La experta explicó las particularidades del padecimiento, diagnóstico, complicaciones y tratamiento, con un enfoque práctico para pacientes y familiares.

Un hallazgo casual
La doctora hizo una distinción entre las formas de manifestación de la enfermedad, tanto en jóvenes como en adultos mayores. En los primeros es frecuente la tríada de polidipsia (sed excesiva), poliuria (orinar mucho) y polifagia (hambre excesiva); mientras que en el anciano estos síntomas suelen estar ausentes.
De hecho, el adulto mayor puede perder la sensación de sed, no orinar abundantemente y comer con normalidad. Por eso, el diagnóstico a menudo se realiza por hallazgo casual o al aparecer una complicación, como un infarto cerebral, un infarto de miocardio o una neumonía.
Esas son las razones por las que Lemus Fajardo definió el diagnóstico como un «hallazgo clínico». Se descubre al realizar análisis por otra causa: una operación, un chequeo rutinario o una enfermedad intercurrente.
Para diagnosticar la diabetes, no basta con una sola glicemia elevada tras la ingesta. Se requieren criterios específicos: dos glicemias venosas en ayunas por encima de 7 mmol/L, una hemoglobina glicada superior al 6 %, o una prueba de tolerancia a la glucosa con valores alterados, puntualizó.
Además, la especialista destacó que las complicaciones pueden ser agudas o crónicas. Entre las agudas destacan la hipoglucemia (bajón de azúcar) y la hiperglucemia extrema (coma hiperosmolar, más frecuente en ancianos).
Advirtió que ante signos como pérdida de conciencia, dificultad para hablar, irritabilidad o sudor frío, hay que acudir de urgencia al médico. Las complicaciones crónicas son silenciosas y devastadoras: infartos cerebrales, infartos de miocardio, retinopatía (causa de ceguera), nefropatía (insuficiencia renal), polineuropatía (dolor en los pies) y el temido pie diabético, que puede llevar a amputación.
La doctora resaltó que gracias a los avances en angiología, hoy se evitan muchas amputaciones.

Cuatro pilares fundamentales para un tratamiento exitoso
El tratamiento se basa en cuatro pilares:
- Educación diabetológica.
- Alimentación fraccionada: desayuno, merienda, almuerzo, merienda, comida y merienda nocturna.
- Ejercicio dinámico y supervisado.
- Control médico periódico.
La doctora insistió en que la insulina puede ser necesaria en ancianos con infecciones, cirugías, pie diabético o insuficiencia renal, pero solo el médico ajusta las dosis.
En cuanto a la prevención, la doctora enfatizó que lo más aconsejable es evitar llegar a ser diabético desde la juventud. Mantener una dieta sin exceso de carbohidratos, evitar el sedentarismo, el alcohol, el tabaco, y mantener un peso saludable.
También alertó sobre los riesgos de cualquier herida en un diabético, incluso un pequeño corte, y recomendó acudir a podólogo, así como a las «casas del diabético» existentes en la atención primaria de salud.
La diabetes en el adulto mayor suele pasar inadvertida durante años y manifestarse ya con complicaciones graves. La familia juega un papel esencial, debe ayudar en el cuidado de los ancianos, vigilar signos de alarma, fomentar una alimentación adecuada y acompañar al adulto mayor a sus controles trimestrales.
Entender que la tercera edad no es el final, sino un nuevo comienzo, implica también aprender a envejecer con calidad, previniendo o controlando adecuadamente esta enfermedad.
Para conocer todos los detalles sobre el tema, lo invitamos a escuchar el audio completo del programa con la doctora Nora María Lemus Fajardo:
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