El crecimiento y el desarrollo son dos procesos fundamentales e inherentes a la especie humana que ocurren de manera paralela desde el momento de la concepción.
Mientras el crecimiento se refiere al aumento de la masa corporal, como el incremento de la estatura y el peso; el desarrollo implica la adquisición de habilidades y funciones, como el lenguaje o la coordinación motora.

Comprender estos procesos es vital para identificar a tiempo posibles alteraciones y garantizar que los niños alcancen su máximo potencial, ya que cualquier retraso en estas áreas puede ser una señal temprana de algún daño estructural o funcional.
Al tema nos acercamos en el programa Rumbos con el doctor Eduardo Enrique Cecilia Paredes, quien conversó acerca del crecimiento y desarrollo en los niños, y ofreció información útil para que las familias puedan estimular correctamente estos procesos en los más pequeños.
Factores que influyen en el crecimiento y desarrollo
El experto explicó que, tanto el crecimiento como el desarrollo, están determinados por una combinación de factores genéticos y ambientales.
Entre los factores endógenos se encuentran la herencia genética, por ejemplo, un niño de padres pequeños tiende a ser de baja estatura; y uno de padres con obesidad tiene alta probabilidad de sobrepeso. Otros factores son los metabólicos así como las hormonas, entre ellas las del crecimiento, la insulina y la testosterona.
Por otro lado, los factores exógenos incluyen la nutrición, el estado de salud, el clima, y los aspectos psicológicos y socioeconómicos. Por ejemplo, vivir en grandes altitudes, donde hay menos oxígeno, puede condicionar una estatura más baja en la población.
Medidas antropométricas y maduración
Cecilia Paredes destacó que los profesionales de la salud utilizan medidas antropométricas como el peso, la talla y el perímetro cefálico para evaluar el crecimiento.
Resaltó que el peso es un reflejo importante del estado nutricional. Un recién nacido sano pesa entre dos mil quinientos y cuatro mil gramos. Durante el primer año, la ganancia de peso es muy rápida (veinte a veinticinco gramos por día en los primeros tres meses) y luego se enlentece, lo cual es normal.

Las medidas de maduración, por su parte, evalúan el nivel de desarrollo a través de la osificación de los huesos y la erupción dentaria. Un retraso en estos hitos puede orientar a alguna enfermedad carencial o malformación.
El desarrollo psicomotor y la alimentación en cada etapa
El desarrollo psicomotor se refiere a las habilidades motoras y sensitivas que el niño debe alcanzar por edades, definió el especialista. Entre ellas está seguir objetos luminosos o decir sus primeras palabras al año. Para ello, aconsejó la estimulación por parte de los padres, así como establecer horarios de sueño y alimentación.
Advirtió que en la etapa del año de vida, es común una «anorexia fisiológica» donde el niño parece inapetente y su peso se estabiliza, algo que no debe ser motivo de alarma mientras se mantenga en su carril de crecimiento.
Recomendó evitar la comida chatarra y fomentar una dieta rica en verduras, hortalizas y proteínas, así como la práctica de ejercicio físico, para prevenir la obesidad.
El doctor hizo énfasis en que el Sistema Nacional de Salud cuenta con consultas de puericultura para el niño sano, donde se ofrece orientación a las familias para estimular tanto el crecimiento como el desarrollo.
Debemos recordar que no todos los niños son iguales; algunos son más precoces y otros más lentos, pero mientras se mantengan dentro de sus cuartiles percentiles de peso, talla y edad, no hay por qué preocuparse, solo seguir promoviendo hábitos de vida saludables.
Para conocer más detalle sobre el tema, lo invitamos a escuchar el audio completo del programa Rumbos con el doctor Eduardo Enrique Cecilia Paredes:


