Color, forma y significado: ¿cómo interpretamos las imágenes en el arte?

Nuestra percepción e interpretación de las imágenes está profundamente moldeada por la cultura, y la Historia del arte nos brinda la respuesta de lo que significa.

Es un hecho que en el día a día estamos expuestos a imágenes constantemente. El uso de determinados colores, formas y composiciones evoca emociones o conceptos específicos al observarlos, y cada uno de nosotros los percibimos de maneras diferentes.

Algunas imágenes provocan sensaciones que nos resultan sugestivas, al grado de obsesionarnos o impactarnos visualmente. Otras nos conectan de manera inexplicable con la naturaleza, lo desconocido o lo enteramente cotidiano, a través de emociones. Mientras, intentamos descifrar los significados ocultos en los signos visibles.

Existe una relación estrecha entre la imagen y la interpretación de la realidad a través del arte, es por ello que surge la pregunta: ¿cómo percibimos los estímulos visuales y cuán relevantes son en la interpretación de las imágenes en el arte? Para acercarnos a la respuesta, es preciso hacer una síntesis sobre algunas de las teorías que, a lo largo de la historia más reciente, han intentado explicarlo.

Color, forma y significado: ¿cómo interpretamos las imágenes en el arte?
Primeros fundamentos

La psicología del color analiza cómo los colores influyen en nuestras emociones y comportamientos, un campo que encuentra sus raíces en la Teoría del color (1810) de Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832).

Para la fecha en que el escritor publicara sus ideas, ya existían teorías como la de Isaac Newton. El científico había realizado experimentos con prismas y descubierto que la luz blanca se descomponía en un espectro de colores, por tanto, estos eran una propiedad de la luz.

En su libro, Goethe formuló una teoría opuesta al enfoque puramente físico de Newton, que, aunque no encontró la aprobación de la comunidad científica de la época, ni de la física moderna, sentó las bases de la psicología del color.

Goethe advirtió que el color es una experiencia sensorial y moral, vinculada a emociones humanas, de ahí que su punto de vista enfocado en la percepción del ojo humano, permitiera dar una significación simbólica a los colores.

En su rueda representó un espectro de colores cálidos (rojo, amarillo) asociados a la excitación o la alegría, y colores fríos (azul, violeta) vinculados a la calma o la melancolía. Sobre ellos escribió:

Amarillo

´´Este es el color más cercano a la luz. Aparece en la más mínima mitigación de la luz, ya sea por medios semi-trasparentes o por el débil reflejo de superficies blancas.

En su más alta pureza siempre carga con él la naturaleza del brillo y tiene un carácter sereno, alegre, suavemente excitante.´´

Color, forma y significado: ¿cómo interpretamos las imágenes en el arte?
Philipp Otto Runge, La mañana, (1808- 1809).
Este cuadro del ciclo Las horas del día emplea una vibrante paleta de amarillos y naranjas. El color intenso describe el amanecer, al tiempo trasmite la alegría, la esperanza y la energía que enmarca el inicio del día.
Azul

´´Así como el amarillo siempre va acompañado de luz, lo mismo puede decirse del azul, que trae con él un principio de la oscuridad.

(…) en su máxima pureza es algo así como una negación estimulante. Su apariencia, entonces, es una especie de contradicción entre la excitación y el reposo.La apariencia de objetos vistos a través de un vidrio azul es sombría y melancólica.´´

El color azul evoca una sensación de inquietud, suavidad y nostalgia.

Rojo

El efecto de este color es tan peculiar como su naturaleza. Transmite una impresión de gravedad y dignidad, y al mismo tiempo de gracia y atracción.

Caspar David Friedrich, Monje frente al mar, (1808-1810).

El vasto cielo azul grisáceo y el mar oscuro construyen una atmósfera de solemnidad, melancolía y reflexión espiritual en la que el monje se encuentra a sí mismo, expresando una emoción sombría, la misma que Goethe atribuía al color azul.

William Turner, Luz y color (teoría de Goethe) – La mañana después del diluvio – Moisés escribiendo el Libro del Génesis, (1843).

El título mismo cita a Goethe y Turner emplea el rojo y los tonos claras para representar el núcleo de la creación y la energía divina. Forma y color se disuelven en uno solo.

Verde

´´El ojo experimenta una distintiva impresión de gratitud hacia este color. (…) El observador no tiene ni el deseo ni el poder de imaginar un estado más allá de él.´´

Es un color que nace del equilibrio el amarillo (energía) y el azul (calma)

Color, forma y significado: ¿cómo interpretamos las imágenes en el arte?
Georg Friedrich Kersting, Estudio del teólogo Franz Volkmar Reinhard, (1811).
En el interior del estudio, el sosegado teólogo está absorto en la lectura, rodeado de símbolos de su erudición. La habitación, en tonos verdes, trasmite un ambiente de calma, equilibrio y reflexión que acentúan el estado sereno del intelectual.

Las ideas de Goethe han sido de gran interés, no solo para intelectuales, sino para muchos artistas e investigadores contemporáneos que han profundizado con estudios en el campo.

Desde la ciencia se ha comprobado que existen respuestas biológicas innatas a ciertos colores; por ejemplo, el rojo puede aumentar el ritmo cardíaco y provocar una sensación de energía. Pero, desde el punto de vista cultural, el blanco puede simbolizar pureza en algunas culturas y luto en otras.

Un estudio masivo realizado en 2004 por Eva Heller acerca de las asociaciones de colores en el contexto alemán europeo, demostró que el significado de los colores también está profundamente moldeado por la cultura y el contexto.

Psicología de la Gestalt

Desarrollada a principios del siglo XX por Max Wertheimer (1880-1943), Kurt Koffka (1886-1941) y Wolfgang Köhler (1887-1967), esta corriente revolucionó la psicología al centrarse en cómo la mente organiza los estímulos del exterior en totalidades con significado, en contraposición al enfoque conductista de la época.

La teoría plantea como principio fundamental: «El todo es más que la suma de las partes». Nuestra mente no percibe elementos aislados, sino que los organiza en patrones coherentes.

Según la escuela de la Gestalt, los seres humanos experimentamos la vida de maneras muy distintas, por tanto, nuestra manera de interpretar las imágenes varía en dependencia de la cultura, el contexto y las vivencias personales.

Max Wertheimer fue el padre fundador de esta corriente, pues sus trabajos sobre la percepción del movimiento fueron el motor de arranque. Además, propuso la existencia de leyes que describen cómo el cerebro agrupa e interpreta los elementos percibidos en dependencia del contexto.

Ley de Proximidad

Plantea que los elementos cercanos entre sí se perciben como un conjunto. Esto quiere decir que, cuando vemos varios elementos juntos, nuestra mente tiende a interpretarlos como un grupo, solo por su cercanía.

Por ejemplo, varios puntos cerca unos de otros se perciben como relacionados o como una forma o grupo, aunque no haya una línea conectándolos.

Ley de Similitud

Los elementos similares, ya sea por forma, color o tamaño, tienden a agruparse. Cuando varios objetos comparten un rasgo visual, nuestra mente los percibe como parte de un mismo grupo.

Observemos la siguiente pintura del artista francés Georges Pierre Seurat (1859-1891), una de las figuras más destacadas del neoimpresionismo. Si acercamos la imagen lograremos darnos cuenta de la forma tan peculiar en la que el artista logró dar profundidad al cuadro y resaltar el volumen de las tres figuras de la modelo.

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Georges Pierre Seurat, Modelos, (1884-1886).
El puntillismo de Seurat fue duramente juzgado por los críticos de la época, quienes aseguraban que su técnica era superficial y limitada para representar vida o sentimientos. El artista pintó este impresionante desnudo con tres figuras en distintas poses, obra en la que, además, hace referencia a su ya afamada Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte. Con esto dejó claro que sí se puede crear una imagen compleja, con volúmenes y texturas, aplicando su innovadora técnica.

Mediante el puntillismo, método que se convirtió en su estilo artístico, creó una composición sin la necesidad de trazar líneas, solo aplicando diminutos puntos de colores puros con similar tamaño y forma, que percibimos como elementos en conjunto al alejarnos.

Ley de Pregnancia o buena forma

Sostiene que la percepción tiende a la organización más simple, regular y estable posible. Nuestro cerebro interpreta las formas irregulares o caóticas con el menor gasto de energía cognitiva, por eso busca reducir esa percepción a la forma más básica y estable posible.

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Amelia Peláez, Flores amarillas, (1964).

En la imagen observamos un tapete, un florero y las flores amarillas que lo adornan. Pero, ¿son estas figuras naturalistas? Lo cierto es que no. Las formas simples construyen esa imagen de los objetos como una totalidad estable y armoniosa.

La pintora cubana, refleja en esta obra el ambiente de un día caluroso en la Isla. La luminosidad de los colores y la representación de elementos de la cotidianidad cubana, como los tapetes tejidos, son los protagonistas.

Para ello empleó una combinación de líneas gruesas y curvas con áreas planas de amplios volúmenes, una imagen que refuerza la idea de “buena forma” al construirse empleando figuras simples y más ordenadas, que el espectador decodifica sin esfuerzo.

Ley de Continuidad

La mente prefiere percibir líneas o patrones que siguen una trayectoria suave y continua. Percibimos los elementos alineados como pate de un flujo o trayectoria, incluso si están interrumpidos.

Ley de Cierre

Describe nuestra capacidad para percibir una figura incompleta y cerrada incluso cuando la información visual es incompleta o discontinua. Nuestro cerebro añade las partes faltantes.

La siguiente imagen es una xilografía del artista neerlandés Maurits Cornelis Escher (1898-1972), cuya obra artística se basó en las matemáticas para crear realidades imposibles en nuestro mundo tridimensional.

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M.C. Escher, Día y noche, (1938).

En la parte superior de la obra, una bandada de pájaros blancos vuela hacia la derecha, mientras que otra de pájaros negros lo hace hacia la izquierda. La mente, aplicando la ley de continuidad, sigue la dirección común de cada grupo de forma que crea dos flujos visuales continuos y opuestos.

Escher acentuó el efecto de la ley de cierre en la zona central, donde los límites entre un ave y el espacio que la rodea son indefinidos. Las siluetas no delineadas de los pájaros en el dibujo, son completadas en nuestra mente. El terreno, que funciona como fondo, se transforma gradualmente en aves, las figuras que sobresalen. De este modo se unen cielo y tierra, o sea, fondo y figura.

Ley de Figura-Fondo

La percepción organiza el campo visual en una figura que destaca sobre un fondo. La figura es el objeto que capta nuestra atención, mientras que el fondo es todo lo que la rodea.

Un ejemplo muy específico de esta ley podemos observarlo en el cuadro del pintor cubano Tomás Sánchez Requeiro, destacado por sus paisajes surrealistas. 

Color, forma y significado: ¿cómo interpretamos las imágenes en el arte?
Tomás Sánchez, Relación, (1986).

El cuadro representa un paisaje en ascenso, dividido en tres niveles. En su obra poco naturalista, el artista cubano estableció una conexión de forma orgánica entre isla, laguna y nube. Mediante esta relación de interdependencia, el pintor distinguió entre un objeto y su entorno, y exploró cómo los planos podían dialogar entre sí.

El lenguaje visual utilizado trasciende la simple diferenciación entre fondo y figura que plantea la ley, y se apoya en ella para expresar ideas complejas sobre la naturaleza: la interconexión de todos los elementos, al tiempo que los jerarquiza independientemente en cada plano.

Las leyes de la Gestalt constituyen herramientas fundamentales en el análisis e interpretación de la forma en el arte. Explican por qué ciertas composiciones resultan armoniosas, estables, equilibradas, tensas o dinámicas, ya que la mente organiza los estímulos visuales en totalidades significativas antes que en partes aisladas.

Semiótica Visual

En cualquier imagen, sus componentes, formas y colores crean ciertos significados, los cuales son estudiados por una disciplina capaz de brindar herramientas para su análisis. Hablamos de la semiótica, y más específicamente de la semiótica visual.

En el contexto de las artes, busca entender el lenguaje visual y cuáles son los signos presentes en él, tanto en la pintura, la fotografía o el diseño gráfico. De esta manera, proporciona el marco para analizar cómo se construyen estos significados a través de códigos culturales.

A su vez, la semiótica visual se interrelaciona con disciplinas como la lingüística y la antropología, ofreciendo un enfoque multidimensional para el análisis de las imágenes.

Charles Sanders Peirce (1839-1914), filósofo y científico estadounidense, considerado padre del pragmatismo y la semiótica moderna, desarrolló una teoría general del signo aplicable a las imágenes. Su modelo bautizado como semiótica triádica, le permitió explicar cómo funciona la comunicación y el pensamiento.

Propuso que un signo o representamen se relaciona con su objeto a través de un interpretante. El representamen es el vehículo físico o perceptible que actúa como signo; el objeto, aquello a lo que el signo se refiere, ya sea real o imaginario; y el interpretante es el efecto mental o significado que el signo genera en un intérprete.

Además, plateó que existen tres tipos de representamen según su relación con el objeto. A continuación, se explica su definición más sencilla para el análisis visual:
  • Icono: es el signo que se parece a su referente, por lo tanto, mantiene con él una relación de semejanza (una fotografía, un dibujo realista).
  • Índice: definido como el signo que tiene una relación causal o física con su referente (el humo indica fuego; una huella indica paso).
  • Símbolo: este indica que la relación con su referente es arbitraria y basada en convenciones culturales (un color verde en un semáforo significa «avance»; una paloma blanca simboliza la paz).

Una pintura icónica del gótico flamenco que nos permite comprender cómo funciona la semiótica de Pierce es precisamente El matrimonio Arnolfini de Jan Van Eyck. Esta obra es un ejemplo paradigmático de signo icónico debido a su excepcional grado de precisión y semejanza visual con la realidad. Sin embargo, su simbolismo la ha convertido en una de las obras más enigmáticas del arte europeo.

Color, forma y significado: ¿cómo interpretamos las imágenes en el arte?
Jan van Eyck, El matrimonio Arnolfini, (1434).

El realismo casi fotográfico de la pintura es su principal característica icónica. Van Eyck captura con un detalle asombroso las texturas de las telas, el brillo del metal de la lámpara, la calidez de la madera y los rasgos solemnes de los personajes. Por su semejanza con personas y objetos reales, la obra representa aquello a lo que se refiere.

Índices

Por otro lado, la obra contiene elementos que actúan como índices, es decir, signos que mantienen una relación causal o existencial con su referente. En la pared del fondo, sobre el espejo, el artista dejó una inscripción que se traduce como: Jan Van Eyck estuvo aquí, 1434. Con ella dio cuenta de su presencia física en el momento y lugar de la “boda”, como un testigo del supuesto evento al que se refiere.

Otro signo distintivo es el espejo convexo. En su reflejo se observa a dos figuras entrando por la puerta, entre las que se cree está el propio Van Eyck. Es, por tanto, un índice de la existencia de ese espacio y de esos testigos en el momento del retrato.

Simbología

Numerosos elementos en la obra adquieren su significado como símbolos,no por su semejanza con la realidad, sino por convención cultural. Los objetos lujosos y vestuarios de los personajes muestran que se trata de una pareja de comerciantes adinerada.

Según creencias de la época, los zapatos en el suelo son señal de conexión entre los esposos y el hogar, mientras que el gesto de la mujer tocándose el vientre refuerza la idea de fertilidad.

Para demostrar que se trata de un matrimonio religioso, el artista coloca pasajes de la pasión de Cristo en los detalles decorativos del espejo. Además, la presencia divina en aquella habitación está representada por una única vela encendida en el candelabro, pues las velas dentro de las iglesias adquirían igual significado.

Las frutas en la repisa y cerca de la ventana indican abundancia y riqueza por ser de origen meridional, pero también han sido interpretadas como el fruto del pecado que el matrimonio elimina. Cierto o no, sigue formando parte del enigma que esta pintura representa, aun a día de hoy.

El adorable perro grifón, situado entre la pareja, agrega al cuadro un matiz de gracia y naturalidad, en contraposición al aire solemne de sus dueños. Es un símbolo de la fidelidad y el amor conyugal.

El matrimonio Arnolfini puede ser perfectamente analizado desde el modelo triádico de Pierce. Su significado se construye a través de la interacción de estos tres tipos de signos: la semejanza del retrato con la realidad, las evidencias de la presencia del artista, y los símbolos.

Queda claro que la semiótica visual permite analizar cómo colores, formas y signos adquieren significado según determinadas convenciones culturales, y no mediante respuestas universales.

Con todo, cabe la duda de si esta teoría o las leyes referidas con anterioridad son o no demostrables científicamente.

Cientos de experimentos de psicología perceptual evidencian que los colores pueden influir en respuestas bilógicas innatas, así como las leyes de la Gestalt en la manera que el cerebro reconstruye lo que observamos.

Esto no explica el significado simbólico o emocional del arte, pues, el mismo, depende de constructos culturales, y las observaciones individuales son subjetivas, no reproducibles.

Por tanto, la ciencia nos brinda respuestas sobre el «cómo», pero no sobre el «qué significa» en términos semánticos. La Historia del arte nos da esta explicación mediante otros métodos de investigación y el empleo de herramientas analíticas como la semiótica.

El significado del arte está en correspondencia con sistemas culturales e históricos específicos. Incluso dentro de una misma cultura, este puede cambiar con el tiempo. Por ello, debemos entender su análisis desde una mirada mucho más crítica.

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Angélica Rodríguez Barrera
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Un comentario

  1. Totalmente de acuerdo. Una obra no existe en el vacío: el contexto histórico le da el conflicto, la cultura el matiz y la mirada del admirador el significado final. Muy interesante lo que se explica en este material.

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