
Desde que el pasado 25 de julio abriera sus puertas, el centro de acogimiento urgente de Pinar del Río se ha convertido en hogar para niños y niños en situación de vulnerabilidad en el territorio.
En este, el primer centro de su tipo en Vueltabajo y el tercero en Cuba, les damos atención inmediata y protección provisional a niños o adolescentes ante situaciones de emergencia o riesgo- a tono con el articulado del “Código de la niñez, adolescencias y juventudes”- mientras legalmente se determina la medida definitiva para su cuidado, explicó la máster en Ciencias de la Educación Yuderkis Pérez Díaz, directora de la institución.
Actualmente son nueve, entre cuatro y 13 años de edad, que tenían conductas deambulantes hasta altas horas de la noche, dijo en declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias.

Aquí pueden permanecer 30 días o más, en dependencia de la marcha del proceso legal que establece si vuelven a su seno familiar o pasan a un hogar de niños sin cuidado parental, apuntó.
Una treintena de trabajadores- auxiliares, educadoras, asistentes educativas, trabajadora social, psicopedagogos, personal de salud permanente, entre otros- tienen a su cargo el bienestar de esos infantes que, según Pérez Díaz, se encuentran muy dañados desde el punto de vista emocional y conductual.
Ha sido muy difícil, pero esta es una tarea muy bella y hemos demostrado que sí se puede lograr cosas; son niños muy laboriosos y cariñosos y les brindamos amor, que se trata de lo más importante para ellos, señaló.
Del total, tres presentan discapacidad intelectual y cuatro son atendidos por Psiquiatría, destacó.
Este es un hogar: les enseñamos normas y hábitos de conducta, a tender las camas, doblar su ropa, estar aseados, cepillarse los dientes, utilizar los cubiertos; y no nos ha faltado el apoyo del Partido y el gobierno en la provincia, de Educación, Salud Pública, de organismos, instituciones y empresas estatales y privados pues a todos les preocupa la estancia de los niños aquí.
La red escolar donde nos encontramos enclavados posibilita que una vez inicie el curso escolar se incorporen a las instituciones educativas cercanas: círculo infantil, seminternado, secundaria y escuela especial, detalló.
Con cinco cuartos, dos baños y capacidad para 18 menores, el centro fue adaptado estructuralmente pues era una escuela; y se siente allí la cercanía de los niños con los trabajadores.

Para Martha Cecilia Chang Rodríguez esta constituye una experiencia nueva pues procede de la enseñanza técnica y profesional.
Cuando supe que se abriría esta institución me puse en contacto con la directora y soy una de las que hoy los atiende y enseña valores y costumbres que no tenían, aseveró.
Pero sin dudas, lo que más necesitan es amor y sentirse protegidos, refirió Chang Rodríguez.
(Tomada de la Agencia Cubana de Noticias.)


