
Pese a las serias limitaciones electroenergéticas, en la fábrica 105 de Confecciones Alba en Consolación del Sur, redoblan los esfuerzos para completar la elaboración de sayas del uniforme de la Educación Primaria, necesarias en este curso escolar.
En la faena diaria, 18 operarias y trabajadores indirectos a la producción laboran incluso los fines de semana, sin horario fijo, para dar continuidad a una de las principales misiones de esta pequeña industria textil.

Así aseguró a Radio Guamá la administradora del centro, Susana Pita, quien refirió que aún cuando cuentan con la materia prima para cumplir la encomienda, la falta de electricidad les impide avanzar con celeridad.
«Tenemos un plan de 1 100 sayas que no hemos podido cumplir en tiempo por el fluido eléctrico. Generalmente solo tenemos electricidad tres horas al día. Es un reto muy difícil, hay municipios que aún no han recibido las piezas», explica.


La directiva informó que el taller tiene compromisos productivos con todos los territorios de la provincia y además con el municipio especial Isla de la Juventud.
El verdadero desafío del regreso a clases
Debido a la fluctuación de la fuerza laboral, el aporte de los trabajadores indirectos a la producción y de jubilados del sector constituye un apoyo determinante, según comentó la técnica de gestión de la calidad, Marisol Chávez, quien por estos días asume también la confección de piezas, ante la necesidad de culminar lo antes posible la encomienda.
«Estamos ahí con con el mejor deseo, aprovechando el horario de corriente», dice.

La fábrica 105 de Confecciones Alba en Consolación del Sur es la de mayor potencial productivo de Pinar del Río; no obstante, su labor se resiente significativamente en medio de la crisis electroenergética que vive Cuba.
Detrás de cada pieza de uniforme escolar terminada está el esfuerzo de un colectivo que hace frente a las dificultades.
Escuche más:


