Yamira Díaz sobre Premio Cubadisco: “Deseo que esta sea una alegría compartida” (+ Audio, +Video)

Radio Guamá conversó con la trovadora pinareña sobre el proceso creativo detrás del fonograma laureado.

Las nanas de Yamira, Premio Cubadisco 2026 en música para niños. Foto: Producciones Colibrí.

La experimentada trovadora pinareña Yamira Díaz se refiere a las nanas como una zona autoral muy especial. En esa expresión musical antiquísima, tradicionalmente asociada al acto de arrullar el sueño de los más pequeños, ha encontrado ella la posibilidad de cantar a toda la familia y con las sonoridades y ritmos más diversos.

Una selección de esas creaciones, bajo el sello Colibrí y con el título Las nanas de Yamira, mereció recientemente el Premio Cubadisco 2026 en la categoría música para niños.

A propósito, Radio Guamá conversó con la entrañable artista sobre el proceso creativo detrás del fonograma y el significado de este reconocimiento.

¿Por qué las nanas?

Llevo alrededor de 40 años componiendo, y dentro de ese trabajo las nanas tienen una impronta personal, pero las concibo intencionadamente como historias para compartir.

Las nanas de Yamira es un disco para la familia. Estas historias sirven para arrullar a un niño pequeño y ayudarlo a alcanzar calma y paz para conciliar el sueño, pero también para niños más grandes, adolescentes y casi adultos. Apela a la comunicación. Tiene diversas temáticas y transita por géneros como el vals, la rumba, el candombe, el son, el changüí y la balada. Es un coqueteo con diversos géneros porque todos me gustan, y desde la trova lo asumo así.

¿Cómo transcurrió el proceso de investigación para llegar a ese resultado?

Cuando tengo una idea sobre las nanas, imagino cómo una determinada persona, en un lugar geográfico del mundo, en una época o contexto específico, pudiera comunicarse a través de la música para cantarle a un hijo.

En este disco hay 16 nanas. Por ejemplo, Nana con changüí juega con el género porque los niños en Guantánamo están acostumbrados a escuchar el changüí; participan de ese movimiento que forma parte de su banda sonora. Con la Nana mariachi, imagino a un charro mexicano acunando a un niño, tratando de que todos hagan silencio, incluso con sus pistolas, para crear un momento especial para que el niño pueda dormir.

El disco es para comunicar. Los niños reciben y procesan todo desde que llegan al mundo. No hay que esperar a que tengan 10, 12 o 15 años para hablar de determinados temas. El disco ayuda a crear nexos y al aprendizaje de manera casi imperceptible: el dominio del idioma, el conocimiento de cosas más allá de lo inmediato.

Eso requiere mucha investigación. Por ejemplo, tengo una “nana china” (que no está en este disco, quizá en otro). Me puse a estudiar costumbres antiguas, palabras del mandarín antiguo, las historias de esa cultura. Pero para mí es un camino muy placentero, no constituye un trabajo obligatorio, es todo un gozo.

Trabajó con la disquera Colibrí y un equipo de lujo. ¿Qué significó esa experiencia?

Hace casi una década que no hacía un disco. Había trabajado con el sello Centro Pablo y con Colibrí en algún momento, pero para mí es una alegría muy grande poder trabajar con producciones Colibrí. Fui testigo de cómo se fundó, de las primeras ideas de Abelito Acosta para crear un sello propio del Instituto de la Música, que ha crecido muchísimo y cubre zonas de silencio con extrema calidad.

El disco tiene como productor a Adolfo Costales, mi amigo y un gran productor musical. Él me dijo: “Te va a quedar un disco muy bonito”. Conté con los arreglos y la dirección musical del maestro Rafael Guedes y todos los músicos que convocó, incluidos los de su camerata. Mantecón estuvo en la grabación. Me sentí muy acompañada, muy acunada, muy en familia. Para personas como yo, que sienten un poco de presión en el estudio, esa seguridad fue fundamental.

Rondando los 40 años de vida artística, ¿cuánto le impulsa este premio?

«Mi deseo es que esta sea una alegría compartida, sobre todo con los públicos potenciales de este disco«, dijo Yamira Díaz. Foto: tomada de Internet.

Primero, haber hecho este disco después de 10 años es un sueño. En principio había decidido no hacer más discos, no por soberbia, sino porque buscaba el trabajo que me proporcionara más goce. Llegó la pandemia, propuse el disco a principios de 2020, pero solo hasta finales de 2024 se pudo grabar.

Llegar a mis 40 años de vida artística con este disco, que es soñado porque nunca había podido hacer un disco solo de nanas, es muy especial. Poder realizarlo en tiempos de dificultades, donde la industria cambió: ahora no se produce el disco en físico, se sube a plataformas y eso tiene ventajas de alcance y visibilidad, pero también añoro el objeto físico para ese acercamiento entrañable.

En estos 40 años, humildemente, creo haber acumulado una obra con valor, pero nunca he dejado de aprender y disfrutar. Cuando uno es más joven se afana más; aquí disfruté cada etapa. Estoy contenta y feliz porque puedo seguir creando, tengo inspiración y sigo encontrándome con buenos músicos.

¿Las nanas de Yamira podría tener una segunda parte?

Ojalá. Si pudiera llevar todas las nanas que he compuesto hasta hoy, y las que estén por venir, a otros volúmenes, sería una inmensa alegría. El título Las nanas de Yamira se lo puso Adolfo Costales; yo pensaba en “Nanas para no dormir”, pero comprendí que era mejor título desde todos los puntos de vista.

Corren tiempos difíciles para sostener la industria discográfica en Cuba. La felicitación mayor es para el comité organizador del Cubadisco, que desde la austeridad pero sin descuidar detalles, hizo un evento precioso. La industria es cara: alquilar estudios, hacer arreglos, convocar músicos. Confío que Dios me dé el regalo de poder grabar no solo más nanas, sino también cuentos cantados, adivinanzas cantadas y canciones para niños, además de mi obra para adultos.

Finalmente, ¿qué mensaje le envía al público?

Mi deseo es que esta sea una alegría compartida, sobre todo con los públicos potenciales de este disco. Ahí están Las nanas de Yamira, y ojalá las disfruten. Agradecida siempre con los amigos que garantizan la promoción de lo que hacemos los músicos.

Escuche aquí la entrevista concedida a la revista cultural Estamos Contigo:

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Angel Felipe Machín Vento
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