¿Por qué los seres humanos, aun conociendo las graves consecuencias de los problemas medioambientales, tendemos a ignorarlos y a perpetuar conductas que los intensifican?
A propósito de la celebración del Día Internacional de la Madre Tierra este 22 de abril, la psicóloga Brenda Melissa Gálvez Álvarez abordó el tema en la revista Rumbos, y explicó cuáles son los mecanismos psicológicos que nos llevan a ignorar ese daño.

La experta señaló que nuestro cerebro está sometido a dos fenómenos psicológicos:
- El primero es el sesgo de inmediatez o descuento hiperbólico, que nos conduce a priorizar necesidades inmediatas. La mente entiende que el hambre o el frío son amenazas más directas frente a estadísticas lejanas, como el cambio climático, al que nuestra mente trata como un «ruido de fondo».
- El segundo es la indefensión aprendida: al sentir que el problema es tan gigantesco, pensamos que nuestras acciones individuales no importan, lo que nos lleva a preguntarnos: ¿para qué reciclar si las grandes fábricas contaminan muchísimo más?
La psicóloga hizo énfasis en otro punto crucial, la influencia del marketing y la «rueda del deseo». Cuando compramos algo nuevo, el cerebro libera dopamina (placer inmediato), pero esa felicidad es fugaz, lo que nos empuja a consumir más, explicó.
Frente a esto, la especialista propuso el consumo responsable, que busca cambiar a una gratificación significativa, más duradera, y la cual requiere cierto entrenamiento por parte de las personas.
Además, resaltó que otra influencia es la conformidad social: para no sentirnos fuera de lugar en un grupo, tendemos a imitar conductas negativas, como tirar basura en la calle si otros lo hacen.
También destacó la ecoansiedad o «fatiga ecológica», que surge cuando intentamos ser perfectos pero, en cambio, nos sentimos abrumados por la carga de reciclar y reducir la contaminación.
Para combatirlo, Gálvez Álvarez aconsejó aplicar la autocompasión y estrategias sencillas como visualizar las buenas prácticas o celebrar cada pequeño logro para crear refuerzos positivos.
Ignorar la crisis medioambiental es un problema arraigado en nuestra psicología social. Al identificar mecanismos como la gratificación instantánea o la indefensión aprendida, podemos trabajar conscientemente en superarlos.
Cuidemos el planeta comenzando por romper los mecanismos que controlan nuestra mente, y celebrando cada pequeña acción como un paso hacia un impacto colectivo real.
No se pierda todos los detalles en el audio del programa Rumbos, con la psicóloga Brenda Melissa Gálvez Álvarez:
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