
Para la gran mayoría no existen similitudes entre el béisbol y el remo. Sin embargo, si miramos sus esencias en tanto actividades físicas del ser humano, que explotan sus capacidades y sus valores y actúan como herramienta de inclusión social, si bien en las formas hay una diferencia sustancial en contenido no son tan distintas.
Mirando ambas prácticas como parte de un mismo fenómeno que promueve el respeto, la disciplina y sostienen valores sociales, no quedan dudas. Eso define al deporte.
Por eso no resulta extraño el gesto del lanzador Liván Moinelo de ceder su gimnasio, para que los remeros escolares y juveniles de su provincia pudieran realizar un test ergométrico, ante la imposibilidad de contar con equipos de ese tipo en la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar Ormani Arenado.
EL TEST
«Esta es una prueba vital para el diagnóstico de las capacidades del atleta, incluso determina quiénes son llamados a la escuela nacional, para en el futuro las selecciones nacionales», explicó a JIT el metodólogo provincial de esa disciplina en Pinar del Río, el licenciado Alfredo Mederos Capote.
«Es vital realizar este diagnóstico, no solo como medidor del estado físico del atleta, sino como indicador de algunas variables que direccionan luego el entrenamiento, y hasta pueden decidir la estrategia a seguir en varias pruebas», agregó.
Está máquina se inventó en la década de los años 80 del pasado siglo, por la imposibilidad de entrenar en el agua y hacer allí las mediciones. Las circunstancias económicas actuales y las dificultades que afronta el país, debido al recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos y al cerco energético que impone, limita el traslado al agua, por lo que la mayor parte del entrenamiento de estos atletas se concentra en la preparación física en tierra.
En tal situación, sería imposible medir el estado actual de esa preparación y, en consecuencia, no se podría obtener un diagnóstico sin esa máquina.
Las mismas limitaciones económicas no permiten contar con este dispositivo, cuyo precio ronda los centenares de dólares, en el caso de la gama básica, y hasta más de 2000 si se trata de un equipo para atletas y centros fitness.
ANTECEDENTES
Es tan relevante este elemento que existen campeonatos nacionales de remo ergometría, por lo cual los tiempos que se logran en la máquina no se homologan con los alcanzados en el agua.
Incluso, en el escenario internacional se compite en esa modalidad, y Cuba cuenta con un campeón mundial en la figura del desaparecido Ángel Fournier, quien se coronó en el torneo del orbe de Boston 2015, en la categoría abierta, con un tiempo de 5:45.9 en los 2.000 metros.
SU UTILIDAD
Según el M. Sc. Eddy Rivera Solano, entrenador de la categoría juvenil de este deporte en la provincia, la prueba no solo tiene un uso diagnóstico y competitivo, sino que también posee valores estratégicos.
«De acuerdo con los parámetros que mide la ergometría puede conformarse un bote, no solo en composición sino también en la ubicación de cada atleta dentro de este», afirmó.
«La evaluación de los metadatos, además de orientar quiénes serían más útiles en el centro o de stroke del 8 pares con timonel, favorece conocer las variables tácticas a emplear en la regata, conociendo las fortalezas y las debilidades de quienes lo componen.
«De la misma forma permite un plan por tiempos para los tramos, independientemente de las posiciones en cada uno de estos, algo así como competir contra tú propia marca», explicó.
EL EJEMPLO Y EL APRENDIZAJE
Lázaro Reyes Mojena cursa el último año como juvenil en esta disciplina, y resultó uno de los mejores evaluados luego de la prueba. Está en el grupo B de la escuela nacional de remo, y su firme propósito es pasar pronto al nivel A.
Sabe que requiere de esfuerzos para ello y toma con mucha responsabilidad los entrenamientos, es medallista de plata a nivel nacional como parte del bote de 8 pares de remos con timonel.
Entiende que más allá de que el resultado superó a los pronósticos en aquella ocasión, devino una regata muy pareja, e intenta dilucidar qué faltó para esa medalla de oro, que ahora sí ve posible.
«La sincronización fue buena y la fuerza también, tuvimos errores técnicos y de timoneo que nos impidieron mejorar el color de la medalla, y en eso estamos enfocados. Por eso es importante saber cuánto hemos mejorado», consideró.
Luego de esta prueba conoce sus avances, ve más cerca la meta de superación que se trazó, y por ello se siente agradecido.
Lo mismo Isbel López Cabrera, quien en su segundo año juvenil es del grupo A de la escuela nacional, del que se nutren las selecciones nacionales.
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Estos controles le han permitido entender que tenía posibilidades de un día conformar un bote en eventos internacionales, a pesar de que hace apenas un par de años practicaba fútbol.
Él mismo fue el stroke o líder del bote de 8 pares de remos con timonel subcampeón nacional, y sueña con representar a Cuba. Al igual que sus compañeros, valora de muy positivo poder contar con estos equipos.
«El gesto del lanzador Livan Moinelo es un ejemplo, una enseñanza que nos da ese atleta, que nos compromete a imitarlo. No dudaría en ayudar a otros el día de mañana; no solo nos ha ayudado en el deporte, también nos ha dado una hermosa lección para la vida», aseguró el joven.
«Es primera vez que hago la ergometría y pude hacer tiempos aceptables, me costó adaptarme al equipo, pero estoy segura de que puedo mejorar en próximas ocasiones», reconoció Dayanis Ramos Lugo, atleta que comenzó a practicar la disciplina recientemente, y a quien los profesores le ven mucho potencial.
«Me faltó esforzarme más en el tercer tramo producto del mismo proceso de adaptación, pero por boga y fuerza me sentí muy bien en el primer y último tramos. Tener acceso a estos equipos nos ayuda a mejorar, estoy convencida de que en la próxima ocasión podré bajar los registros, y por eso agradezco mucho tener pronto esa oportunidad», aseguró.
EL GESTO ALTRUISTA
A falta de equipos propios se cumplió el viejo adagio de que «agradecido puede quedar el que recibe don, favor o amistad, pero más agradecido quedará el que los puede otorgar», pues Liván Moinelo, estelar lanzador de los equipos Pinar del Río y Cuba, prestó el equipamiento de su gimnasio 98 MPH para estos jóvenes.
Así como ayer él recibió las oportunidades para convertirse en un exitoso deportista y alcanzó solvencia con su trabajo, devolvió el gesto a los alumnos de una disciplina distinta al béisbol, pero con igual encargo: el de formar atletas de alta competición, a fin de representar a su Patria.
Entiende que la solidaridad en tiempos de crisis es un concepto profundo, no un simple acto de caridad: es el tejido que une a una comunidad para resistir y superar la adversidad, y es también el reflejo de la conciencia colectiva frente a lo que nos aflige.
Este no puede verse como el primer gesto de un hombre que no olvida su origen humilde, ni siquiera acaba aquí el ofrecimiento, pues según Mederos, a finales de abril otra vez podrán contar con esos implementos.
Moinelo no se subirá a remar en uno de esos botes, pero acaba de sumar una nueva victoria, al traernos el pensamiento de Fidel, justamente en el año de su centenario: «sin solidaridad no tendríamos esta Revolución».
(Tomado de JiT)


