Llega otra vez el 19 de marzo y la radio se viste de fiesta por la razón de su existencia: los oyentes. Cada segundo, en distintos lugares, se conecta un radio, se apaga o cambia de sintonía. Todavía la ciencia no alcanza a investigar el poder de supervivencia de un medio eminentemente sonoro, ante otros colmados de colores, letras, movimientos y luces.
¿Será que aún hay personas que desean “ver” (imaginar) con solo escuchar? Es evidente: me refiero a los oyentes. Por ellos, la radio late con más vida que nunca.

En un mundo saturado de pantallas que impiden a los ojos ver más allá que el contenido encerrado en sus pulgadas, los imanes permiten que los oídos perciban la inmensidad, sin fronteras, a través del sonido.
La radio sigue llegando a todas horas y por varias vías a su audiencia: amas de casa, profesionales, estudiantes, agentes de seguridad, campesinos, obreros… Hoy más que nunca evoluciona y se renueva, ha salido de una cabina para que la halles en una pantalla, porque si lo que deseas es verla, ella modela y te atrae mediante sonidos edulcorados con creatividad y compañía.
Son muchos los artistas que, al acostarse, repiensan la radio, se levantan y la escriben; escriben tanto que la musa se pega más que un hit parade. Y todo ello por los oyentes, porque es cierto que debe parecerse más a sus receptores, lo que constituye un ansiado anhelo.
Premian la realización radial en Pinar del Río
La Radio Cubana cumple 104 años, lo cual es motivo de celebración, y esta centuria ha sido posible también por esos protagonistas del dial, los que motivan a quienes piensan el medio a crear iniciativas como seleccionar, por ejemplo, la familia de oyentes.
En la radio pinareña se cuenta con la experiencia de elegir, por votación de las mismas audiencias, a la persona que más la escucha, de acuerdo a los múltiples reportes de sintonía.
Existen programas que organizan sus audiencias en clubes, lo que facilita la interacción. Otros, aprovechan las redes sociales y materializan la participación por grupos de Whatsapp, Telegram o Facebook, porque la radio también gestiona sus contenidos en la red de redes.

Con el avance vertiginoso de las nuevas tecnologías, las emisoras comunitarias devinieron también en internacionales, gracias a las transmisiones en tiempo real en Internet, atrayendo radioescuchas que, en otras arenas, acuden a la radio nuestra para seguir sintiendo el ritmo de su primera tierra.
A los oyentes todos, dedicamos nuestras ideas. Por cada onda, enamoramos corazones, los cautivamos para que este vínculo entre la radio y su audiencia no deje de existir nunca, pues constituye un par dialéctico que deviene en armonía, dinamismo y creación.


