Fueron familiares queridos, ya con trayectoria como radialistas, quienes orientaron a Lorenzo Ariel Medina Ramírez en sus primeros pasos en el medio. Aún sin compromiso laboral, se acercaba a la emisora para editar programas, familiarizándose con los equipos y el lenguaje radiofónico.

Al alcanzar la mayoría de edad tuvo finalmente la oportunidad de asumir la realización de sonidos en las madrugadas, junto a Eduardo Herrera Herrera. Ese fue su punto de partida oficial.
Confiesa que le gusta la adrenalina de trabajar la realización del máster en vivo. Ha disfrutado profundamente el proceso de creación en los programas en los que ha participado. Valora la exigencia del trabajo en equipo y con inmediatez, porque es en momentos de presión cuando se demuestran y se ponen a prueba las competencias del realizador de sonidos.
La radio se transmite con el corazón
Aunque dice preferir los musicales y los noticiarios, reconoce que disfrutó mucho realizando el programa Toque Joven por su dinámica, la alegría que transmitía y la improvisación constante que exigía. También guarda un grato recuerdo de Antología.
Lorenzo lleva como filosofía de trabajo nunca decir que no a la realización de ningún programa de la emisora, porque considera que cada proyecto es un reto y una oportunidad para seguir aprendiendo.
En la radio ha crecido profesionalmente y, lo más importante, no ha podido desligarse de la dinámica que aquí se vive.
Agradece profundamente a su tía Irma y a Pedro Alfredo, personas imprescindibles que le ayudaron a encontrar su verdadero camino. Y no puede dejar de recordar con cariño las enseñanzas de Víctor Fidel Cabrera y Eduardo Herrera, maestros que marcaron su forma de entender y hacer radio.
Cuando mira hacia atrás, a lo largo de todos estos años, siente que la radio es como su familia, su segundo hogar.


