Ulises Cala o la voluntad de profanar lo venerable

A propósito del otorgamiento del Premio de Dramaturgia "Virgilio Piñera" a ese destacado exponente del teatro en Pinar del Río.

A propósito de la reciente celebración del Día Mundial del Teatro y del otorgamiento del Premio de Dramaturgia «Virgilio Piñera» al autor Ulises Cala, destacado exponente del arte de las tablas en Pinar del Río, reproducimos el texto homenaje del teatrólogo Aliocha Pérez Vargas:

Foto: Portal Cubarte

Cuando en diciembre de 1978, el dramaturgo pinareño José Montoro Agüero- esa figura esencial pero tristemente desconocida, y que la crítica teatral cubana sitúa junto a nombres como los de Fermín Borges o Matías Montes Huidobro-, se alza con el premio del concurso Teatro Estudio con su pieza «El feliz cumpleaños de Lala Rumayor», no existe otro autor de Pinar del Río que en esos años logre conquistar la atención del movimiento teatral de la isla.

Tendría que pasar casi un lustro, para que en el Festival de Teatro de La Habana en su edición de 1982, un entusiasta Luis Ángel Valdés vuelva a sorprender con su texto «Chivo que rompe tambó», al explorar ciertas claves de la cubanía desde una óptica con tintes de sátira costumbrista y críticas de actualidad.

No obstante, dicha obra terminó convirtiéndose en una especie de hándicap para su autor, al resultarle imposible superar tales aciertos o al menos, proseguir con la escritura de nuevos textos que hoy pudiéramos llamar trayectoria.

Durante ese tiempo, no fueron pocos los que se aventuraron con mayor o menor suerte a versionar o adaptar obras; pero en tales osadías resulta poco probable encontrar piezas que permitan hoy un análisis serio de las coordenadas literarias o conceptuales que puedan proponer. Es ese el árido paisaje con el que la dramaturgia pinareña irrumpe en la última década del siglo XX.

No obstante, en medio de tales circunstancias, un autor decide interrogar la realidad de esos puñeteros años alejándose de los caminos tradicionales. Tal es así, que su mirada transgresora no pasa inadvertida ante los ojos de Antón Arrufat y Freddy Artiles, figuras que junto a la investigadora Rosa Ileana Boudet, integran por entonces una de las comisiones de selección de la Editorial Letras Cubanas.

De ahí que en 1996, bajo el amparo de la colección Pinos Nuevos, el libro «Ciertas tristísimas historias de amor» resulte finalmente publicado, en tanto el nombre de Ulises Cala, su artífice, comienza a desmarcarse de la etiqueta de «jeune auteur», para reafirmarse como algo más que una promesa.

Si bien el dramaturgo ya había logrado encontrar en la poesía una vía de conocimiento y expresión, llevándolo a obtener una mención en el Concurso El Caimán Barbudo, entre otros reconocimientos, sería el texto dramático el medio adecuado para inscribir su imaginario poético, ajustándolo a la tipología de la escena.

El conjuro parecía romperse, no solo porque los lectores ya podían contar con una nueva propuesta en medio de tan azarosa etapa, sino porque las cinco piezas reunidas en ese cuaderno, si bien eran deudoras de la frustración, la angustia y la desilución propias de los textos de Piñera o Ferrer, sumaban a esos imprescindibles las huellas de otros referentes contemporáneos.

De esa exigencia nace y se desarrolla una escritura que no duda en esquivar el ámbito del costumbrismo trasnochado, para asimilar orgánicamente preocupaciones ideotemáticas y estilísticas de acento postmoderno, e integrarse a la obra de dramaturgos como Abilio Estévez, Ricardo Muñoz, Salvador Lemis o Raúl Alfonso.

Hoy Ulises Cala se alza con el Premio de Dramaturgia Virgilio Piñera con su texto «Pieza inconclusa para pistola rosada», y más allá del ceremonial que ciertas noticias imponen, pienso en esos primeros ejercicios de estilo que lo han llevado hasta aquí, al tiempo que celebro profundamente la posibilidad de que otros puedan justipreciar un recorrido que marca un singular viraje en la dramaturgia escrita en estos predios y, por ende, en la manera en que la belleza, la desnudez y la crudeza de lo humano llegan a cobrar nuevos significados sobre la escena.

Muchas felicidades, Ulises. Qué bueno saber que contamos con tu teatro, con tu inteligencia y con tu irreverencia. Un Ulises que anclado a una ciudad con tanta desmemoria, insiste en cargar con el fuego de su escritura y, cual Eróstrato, incendiar todo aquello que pretenda levantarse como un templo.

(Tomado del perfil en Facebook de Aliocha Pérez Vargas)

Ulises Cala recibe premio de Dramaturgia «Virgilio Piñera» 2026. Foto tomada de Comunicación UNEAC en Facebook.
Ulises Cala recibe premio de Dramaturgia «Virgilio Piñera» 2026. Foto tomada de Comunicación UNEAC en Facebook.

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