Trastornos alimentarios: una batalla psicológica que va más allá del peso

Una experta pinareña comparte sus consejos al respecto.

Los trastornos alimentarios son condiciones graves que desencadenan en profundas dificultades psicológicas. Estos afectan la salud mental y generan distorsiones cognitivas sobre el cuerpo. La baja autoestima, así como la ansiedad y las dificultades en la regulación emocional, son algunas de sus causas.

En el programa Rumbos, la psicóloga Betty Hernández Becerra trató el tema “Psicología y trastornos alimentarios”. Durante su intervención, explicó la estrecha relación que existe entre los factores mentales y estos trastornos.

Trastornos alimentarios: una batalla psicológica que va más allá del peso.
Imagen tomada de Internet.

La especialista mencionó que entre los factores psicológicos se encuentran: la baja autoestima, el perfeccionismo extremo, la ansiedad y la dificultad para manejar emociones intensas.

Destacó que la presión sociocultural y los patrones de belleza impuestos, ya sea la delgadez extrema o ciertos ideales corporales generan una sobrevaloración de la figura física. Esto, unido a experiencias como el bullying o historiales de críticas sobre el peso, especialmente en la adolescencia, puede desencadenar conductas alimentarias peligrosas.

Además, eventos estresantes como rupturas o transiciones vitales pueden exacerbar estos trastornos, llevando a las personas a usar la comida como mecanismo de regulación emocional.

¿Qué hacer?

Hernández Becerra subrayó que el tratamiento psicológico de primera línea, especialmente para la bulimia y el trastorno alimentario compulsivo, se centra en la terapia cognitivo-conductual. Esta incluye estrategias para normalizar los patrones de alimentación, llevar registros detallados de comidas, pensamientos y emociones, y desarrollar habilidades para manejar la ansiedad y los impulsos.

La experta especificó que, de esta forma, se trabaja en la reestructuración cognitiva para modificar pensamientos distorsionados sobre el cuerpo y en prevenir conductas compensatorias como el vómito.

Aseguró que la recuperación es posible, pero requiere un enfoque integral que combine intervención nutricional, terapia psicológica y, en muchos casos, apoyo médico y farmacológico.

Respecto a la anorexia nerviosa, la doctora alertó que es uno de los trastornos psiquiátricos con mayor tasa de mortalidad, debido a las complicaciones médicas por desnutrición extrema y al riesgo de suicidio.

Explicó que la inanición afecta la función cerebral, deteriora la capacidad de juicio y la conciencia de la enfermedad, lo que dificulta la adherencia al tratamiento. Por ello, en casos graves es necesario un tratamiento involuntario inicial para salvar la vida, mientras se restaura el estado nutricional y se trabaja en la recuperación psicológica.

Los trastornos alimentarios son condiciones de salud mental que requieren atención especializada. La detección temprana y la intervención son cruciales para mejorar el pronóstico y ayudar a los pacientes a construir una identidad más allá del peso o la figura física.

Lo invitamos a escuchar el audio completo del programa Rumbos con la psicóloga Betty Hernández Becerra, para que no se pierda los detalles sobre el tema:

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