Hay momentos que no se olvidan. Para Ángel Felipe Machín Vento, el primero de esos relacionado con la radio ocurrió cuando el equipo realizador del programa Sígueme logró lo imposible: hacerle creer que el colectivo realizador transmitía desde el interior de un avión en pleno vuelo.
Esa experiencia como oyente, llena de efectos y realismo, fue la chispa que encendió lo que poco después sería una pasión profesional para toda la vida.

Una feliz coincidencia, al concluir los estudios universitarios, le permitió llegar a la emisora y convertirse él también en realizador radial, creador de ilusiones como aquella misma que un día lo deslumbró, solo con sonidos.
Hoy Felipe es un profesional polivalente, que es igual a decir: «un todo terreno». Comenzó como asesor de programas, un rol que le permitió dar vida a espacios tan diversos como Páginas Escogidas, el policíaco de Operación Secreta y las aventuras La Flecha de Cobre.
Sin embargo, menciona con especial relevancia la asesoría del espacio Estampas Históricas, que considera un espacio de aprendizaje compartido junto a jóvenes escritores de aquella época como Rafael Ferro Salas y Luis Manuel Ávila Fernández.
Con el tiempo, Ángel Felipe también se formó como director de programas; entre ellos, Esta Noche y la revista cultural Estamos Contigo, germen de su incursión como periodista cultural en nuestros espacios informativos.
De todo su tránsito por el mundo radial, confiesa un cariño especial por los programas dramatizados, un género que le demanda tiempo y dedicación, pero que le regala la satisfacción de construir historias. Disfruta particularmente los desafíos del género policíaco y la complicidad que implica asesorar una novela.
Lejos de conformarse, mira hacia el futuro con la convicción de que la radio aún tiene mucho por decir. Sabe que el medio se transforma al ritmo de la sociedad y, con la humildad de quien siempre está aprendiendo, asegura que seguirá adaptándose a los nuevos tiempos que corren; no como una obligación, sino como una necesidad vital.
Para Ángel Felipe Machín Vento, la radio no es un trabajo: es un placer. Y con la misma sinceridad que agradece la emoción de aquellos primeros recuerdos radiofónicos, asegura también que es un privilegio dedicar la vida a la magia del sonido.
Conozca más de nuestros radialistas en el especial: 95 años de la Radio Pinareña


