Remembranzas a propósito de la Caravana de la Libertad (V y final)

No era un discurso igual a los de la época. Lo de Fidel era una conversación con los pinareños aquella noche del recibimiento de la Caravana de La Libertad.

Imagen de uno de los intercambios de Fidel con el pueblo pinareño durante su primera visita a la provincia, después del triunfo de la Revolución. Tomada de Internet.

No era un discurso igual ni parecido a los de los políticos de la época. Lo de Fidel era una conversación con los pinareños aquella noche del recibimiento de la Caravana de La Libertad. De manera muy clara y comprensible expresó los argumentos dirigidos a destruir la campaña de la prensa norteamericana contra el fusilamiento de los criminales de guerra del batistato.

A continuación, algunos de los fragmentos de sus palabras:

“Ustedes saben lo que ha pasado después de las revoluciones en todas partes del mundo:  el pueblo, lleno de indignación se ha lanzado contra los esbirros y contra los traidores y los ha despedazado en las calles”.

 “Sin embargo, no se ha dado en esta Revolución —y es también un caso único en el mundo, Revolución, no golpe de Estado, que es una cosa muy distinta—, no se ha dado el caso de que se haya arrastrado un solo esbirro, de que se haya golpeado un solo asesino”.  

“Fueron detenidos por los ciudadanos o por los combatientes del Ejército Rebelde, transportados a las prisiones militares, sin haber recibido el menor maltrato, sin que se haya torturado a un solo enemigo para arrancarle declaración, sin que se les haya dado un solo golpe, sin que se les haya insultado siquiera.  Este es otro hecho que no tiene paralelo en la historia de las revoluciones”.

“Y cuando un pueblo como este, tan noble y tan generoso, está en un 93% a favor del fusilamiento de los esbirros, es que la medida tiene que ser muy justa, señores, demasiado justa” (1).

Fidel conversa con un grupo de pinareños cuando llegó al lugar de la concentración, frente a la antigua ferretería «Canosa».

En nuestro país durante las guerras de independencia de 1868 y 1895 se aplicó la justicia revolucionaria.  Y más cercano en el tiempo, aunque en el ámbito internacional, existió otro precedente de importante significado:  

En 1945 las naciones aliadas vencedoras (2) de la segunda guerra mundial constituyeron el Tribunal Militar de Núremberg (3) para juzgar y sancionar a veinticuatro de los principales criminales de guerra sobrevientes del régimen de Adolfo Hitler, implicados en los diferentes crímenes contra la humanidad cometidos en nombre del Tercer Reich (4) desde el 1 de septiembre de 1939 hasta la caída del régimen en mayo de 1945. Este tribunal dictó doce condenas a muerte, siete de prisión y tres absoluciones (5).

Responsabilidad histórica

La Revolución cubana tenía la responsabilidad histórica de aplicar la justicia a los criminales de guerra, previa comprobación de los hechos, valiéndose de las evidencias y pruebas testificales y materiales correspondientes y mediante procesos basados en la ley.

Les mostramos seguidamente a algunos de los condenados a muerte por fusilamiento y una breve referencia de sus fechorías.

Teniente coronel José A. Aguiar

El militar de más alto rango condenado a la pena de muerte por fusilamiento en la provincia de Pinar del Río. Era el segundo jefe del regimiento “Rius Rivera” y dirigía la zona de operaciones contra la guerrilla en la Cordillera de los Órganos. Se hacía llamar “La Ley”. Se comprobó su responsabilidad en numerosos crímenes.  Aprobó o participó directamente en los asesinatos de Máximo Amador, Rupertino Ajete y Ceferino Fernández Viñas, entre otros.

El joven pinareño Ceferino Fernández Viñas fue capturado en una acción combativa en las Lomas de Seboruco, torturado salvajemente y antes de asesinarlo, obligado a cavar la fosa para el cadáver de su compañero de armas, el médico Isidro de Armas Rodríguez, caído en aquel encuentro bélico con el ejército, donde también lo enterraron a él. Tenía al morir 18 años de edad.

El jefe del Regimiento, coronel Evelio Rodríguez Miranda, no fue fusilado porque huyó del país, en una avioneta, la madrugada del primero de enero de 1959.

Comandante Juan J.  Chipi Gener

Ex jefe de la sexta división de la Policía Nacional Revolucionaria, con sede en la calle Vélez Caviedez esquina a Mariana Grajales. Al igual que el regimiento y el Cuartel 19 (Escuadrón 61) era este un centro de torturas y muerte. Chipi estuvo implicado en varios crímenes, entre ellos los asesinatos de Lázaro Acosta Paulín (El Pandeao), Carlos Hidalgo Gato (El Gatico) y el estudiante de medicina Justo Legón Padilla, ocurridos el 24 de octubre de 1958 en el reparto Mijares.

En el mismo juicio sumarísimo, además de Chipi fueron sancionados a la pena capital los vigilantes Manuel Martínez Conill y Francisco Rodríguez Barrera, el soldado Anastasio Guerra y el sargento de la policía Felipe S. Barrios López (Ojos Lindos), éste por segunda vez.

Barrios también había sido castigado a la muerte por fusilamiento por su participación en el asesinato de los hermanos Antonio, Gilberto y José Luis Barcón, sucedido el 2 de octubre de 1958, en la carretera de Luis Lazo. Igualmente fueron condenados por este horrible crimen el teniente del ejército, Julio Fernández Riquet, jefe del SIR (Servicio de Inteligencia Regimental) y el sargento de la policía Pedro Cueto.

Los hermanos Barcón tenían un punto de venta de café en la bodega de Crespo, antiguas calles de San Juan y Yagruma, conocido como Los Galleguitos.

Menocal

El comandante Jacinto García Menocal (El Chacal de Occidente), jefe del escuadrón de la Guardia Rural de San Cristóbal, excedía los límites jurisdiccionales de la capitanía a su mando: desarrolló su macabra actividad en toda la provincia.

En la zona oriental lo hacía coordinando planes y de forma conjunta con sus pares, el comandante Esteban Pérez Pantoja y el capitán Leovigildo Iturriaga, jefes de los escuadrones de Guanajay y Bahía Honda, respectivamente.

Los tres, cumpliendo órdenes del coronel Rodríguez Miranda, dirigieron la matanza de 22 jóvenes del pueblo de Cabañas, entre los días 20 y 23 de noviembre de 1958, lo que se recuerda como La Masacre de Cabañas.

Pantoja e Iturriaga pagaron en el paredón de fusilamiento y Menocal pereció abatido por las balas rebeldes cuando el primero de enero trató de huir del país en una avioneta de la arrocera de Los Palacios.

Cerca de donde fue muerto Menocal fue capturado su ex lugarteniente y chofer, el cabo José Sánchez Capote (Cheo). Los periódicos de aquellos días publicaron los relatos macabros que hizo Cheo. Contó, por ejemplo, que Menocal ordenó “llévense a esta gente a las lomas y cepíllenlas”. Y dio los nombres de cada persona. “Se llevaban a los prisioneros a las lomas –para fingir que había habido un combate—y regresaban diciendo: Misión cumplida”.

Con respecto a cuatro cadáveres que aparecieron en los primeros días de enero en la furnia de El Toro, de 15 metros de profundidad, Cheo declaró que “habían sido enviados por Ventura desde La Habana para que los mataran aquí en las lomas, fingiendo que había habido un combate”.

Dijo también que a los mendigos de San Cristóbal –conocidos popularmente como Salchichón y Mortadella- los ahorcó el propio Menocal. Y que Vigoa se colgó a los pies a un campesino que ahorcaron porque no acababa de morirse.

Orlando B. Vigoa Martinez, ex integrante de la jauría de Menocal, con una larga hoja de servicios a la maldad y el ex soldado Pedro Maqueira Valdés, escolta del Chacal de Occidente, fueron condenados al igual que Cheo a dos penas de muerte cada uno, aunque, obviamente, solo tenían una vida miserable para expiar sus horrendos delitos.

Teniente Valeriano Dupeyrón Silva

Dupeyrón, uno de los sicarios más célebres del capitán Leovigildo Iturriaga, fue el principal torturador y asesino de los cuatro estudiantes de la Universidad Católica de Villanueva, detenidos la noche del 26 de diciembre de 1958, cuando se dirigían a la Cordillera de los Órganos, a llevar medicinas, ropas y víveres para los combatientes rebeldes.

La noche de la detención fueron brutalmente torturados en el poblado de Bahía Honda. Al día siguiente fueron llevados al cuartel de Las Pozas, donde continuó el martirio. En la noche del 28 fueron ahorcados y enterrados en el lugar conocido por Hoyo de Alea, al pie del Pan de Guajaibón (6). El teniente Valeriano Dupeyrón, fue fusilado en febrero de 1959.

Otras víctimas de Iturriaga

Además de Cabañas y Bahía Honda, el capitán Iturriaga y sus matones cubrieron de luto el poblado de La Palma. Torturaron y asesinaron a Francisco Cruz Caballero, cuatro familiares suyos y dos trabajadores de la propia casa. Los cadáveres fueron enterrados en el patio del cuartel, posteriormente sacados y depositados en la finca Marbajitas, en las montañas, durante los primeros días de diciembre de 1958.

Ambrosio Cruz Caballero, otro de los integrantes de la misma familia, fue asesinado en el Cuartel de Consolación del Sur y su cadáver tuvo el mismo destino que sus otros familiares.

Se pueden enumerar muchos más crímenes cometidos por Aguiar, Chipi, Menocal, Iturriaga o Dupeyrón. Se pueden mencionar muchos más nombres de jerarcas del ejército y la policía, o de simples soldados y vigilantes que se mancharon las manos de sangre una y otra vez. Pero se necesitarían decenas y decenas de páginas. Solo nos propusimos publicar algunas referencias, muy sintéticas, para conocimiento de quienes afortunadamente no vivieron aquella época de terror y crimen.

El pueblo de Pinar del Río apoyó el ajusticiamiento no solo aquella memorable noche del 17 de enero de 1959; también los días y semanas posteriores.

Sesenta y siete años después debemos cerrar filas para impedir que jamás regrese ese monstruo que fue Batista, aunque venga con otros ropajes, reencarnado en sus herederos y admiradores de los tiempos de actuales.

Consulte todos los capítulos de la serie en el especial: Seguir la historia»

Notas:

1. Discurso pronunciado por el comandante Fidel Castro Ruz, en su visita a la ciudad de Pinar del Río, después del triunfo revolucionario, el 17 de enero de 1959. (Versión taquigráfica de las oficinas del Primer Ministro). Las cursivas son del cronista.

2. Unión Soviética, Inglaterra, Estados Unidos y Francia.

3. Nombre de la ciudad alemana donde sesionó el tribunal internacional que juzgó a los criminales del régimen de Hitler.

4. La Alemania nazi también conocida como el Tercer Reich, es el termino historiográfico común en español para referirse al Estado alemán entre 1933 y 1945 durante el gobierno de Adolfo Hitler.

5. Información tomada de https/es.wikipedia.org

6. ABREU MUJICA, Pedro, Seguir la historia: Estudiantes católicos asesinados en navidades.  www.radiominas.icrt.cu 5 de enero de 2025. Internet. Visto el 19 de marzo de 2026.

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