Mientras revisaba mis notas del encuentro que efectuamos en el Instituto de Historia, para rememorar los hechos anteriores a la visita de Fidel a Pinar del Río, aquel 17 de enero de 1959, al frente de la Caravana de la Libertad; recordé el discurso pronunciado por él esa noche, de absoluta vigencia a pesar del tiempo transcurrido.
También pensé en las muchas versiones periodísticas que tuve que hacer de los discursos de Fidel, en las noches y madrugadas de las redacciones o en los más distantes lugares donde acontecían hechos noticiosos, como en la meseta de los Pinares de Mayarí o en los arenosos llanos de la región de Guane (1). Y puse manos a la obra.
Consulta al pueblo

Escogí del mencionado texto (2) un tema que considero digno de analizarse y darse a conocer en los tiempos actuales, en que sufrimos más que una campaña, una gigantesca guerra comunicacional, que supera con creces a todos los planes organizados en este campo en épocas anteriores por Estados Unidos contra Cuba y que nuevamente busca dividirnos y de manera fundamental, crear las condiciones subjetivas para facilitar nuestra destrucción total como nación: ahogarnos en sangre, primero con una intensificación brutal del bloqueo económico y más adelante con la agresión militar directa. En esta cruzada mediática ocupan un papel “artillero” las llamadas redes sociales, con una variedad de enfoques, pero con los mismos objetivos.
Fidel en la alocución del día que evocamos, desenmascaró la primera campaña de la presa internacional contra la naciente Revolución cubana, calificándola “artera, miserable e injusta” llevada a cabo mayoritariamente por periódicos y agencias norteamericanas (3) y con la participación solapada del gobierno de aquel país, utilizando el tema de la aplicación de la justicia revolucionaria a los criminales de guerra de la dictadura de Batista.
Lo acompañaron entonces un grupo de periodistas nacionales y extranjeros, con el fin de que conocieran el sentimiento y el apoyo del pueblo a la aplicación de la justicia revolucionaria. Recuerdo entre los oradores que precedieron a Fidel, figuró Guido García Inclán (4), director de las emisoras COCO y CMCK (“Periódico del Aire”) y columnista de “Bohemia” (“Arriba corazones” y la “Feria de la Actualidad”).
La comitiva de Fidel antes de salir de La Habana se había detenido en la finca y mansión residencial que tenía el dictador Batista, llamada “Kuquine” (5), en la zona del Guatao, en la periferia de la ciudad capital. Los periodistas pudieron apreciar cómo el pueblo, en vez de destruirlo todo, lo había preservado actuando, como señaló Fidel, “con un sentido del orden y de la disciplina que no tiene paralelo”.
Una vez Fidel en la ciudad pinareña, y ante la multitud que desbordaba la zona del acto, introdujo el tema de la campaña periodística enemiga al decir:
“Cuando en días recientes se empezó a discutir en la prensa internacional la cuestión de los fusilamientos de los esbirros, le dije a un grupo numeroso de periodistas: “Si ustedes quieren saber cómo piensa el pueblo, vengan conmigo a Pinar del Río (APLAUSOS), donde será la próxima concentración multitudinaria, y en presencia de ustedes le voy a preguntar al pueblo qué es lo que quiere (EXCLAMACIONES DE: “¡Paredón!”). Porque nosotros no estamos haciendo otra cosa —y desde hace siete años (6) no hacemos otra cosa— que interpretar los sentimientos del pueblo cubano”.
Fidel se refirió extensamente a la invariable conducta ética y humanitaria de la Revolución:
“Primero: por primera vez en la historia de las revoluciones se da el caso de que, a través de toda una guerra civil, que dura dos años, un mes y… Creo que se acabó, no llegó al mes… y 29 días. Si contamos que empezó el 30 de noviembre en Santiago de Cuba, duró dos años y un mes. Una revolución que dura ese tiempo, en que uno de los ejércitos no hizo más que asesinar prisioneros, torturar detenidos, masacrar indefensos campesinos, bombardear caseríos, ciudades, pueblos y cometer todo género de atrocidades; el Ejército Revolucionario, a pesar de los motivos que tenía para estar indignado, a pesar de que con todo el derecho hubiera podido aplicar la misma política que ellos aplicaban, en represalia, porque incluso en la Guerra de Independencia los mambises adoptaron la línea de que si los españoles fusilaban a los prisioneros, ellos también los fusilaban, y tenían todo su derecho a hacerlo”.
Seguidamente aportó otros argumentos:
“Sin embargo, se ha dado el caso, por primera vez en la historia universal, de que un ejército haya llevado la guerra —desde el principio hasta el fin— sin haber asesinado a un solo prisionero, sin haber dejado abandonado en el campo de batalla a un solo soldado enemigo, sin haber golpeado a un solo confidente, ni a un solo detenido, ni a un solo prisionero. Podemos decir más: sin haber insultado siquiera, es decir, sin haber maltratado de palabra a uno solo de los enemigos que cayeron en nuestras manos”.
Sin paralelo en la historia
En otro momento de su intervención, expresó Fidel que no existía en la historia universal ni en la de las guerras un caso semejante a la Revolución cubana, lo que significaba un mérito para los revolucionarios que tuvieron que enfrentar desde el principio a un enemigo feroz y despiadado: la enorme maquinaria militar y represiva de la tiranía batistiana.
El líder revolucionario conversaba con los presentes, enseñaba, practicaba un nuevo estilo de comunicación política:
“Ustedes saben lo que ha pasado después de las revoluciones en todas partes del mundo: el pueblo, lleno de indignación se ha lanzado contra los esbirros y contra los traidores y los ha despedazado en las calles. Sin embargo, no se ha dado en esta Revolución —y es también un caso único en el mundo, Revolución, no golpe de Estado, que es una cosa muy distinta—, no se ha dado el caso de que se haya arrastrado un solo esbirro, de que se haya golpeado un solo asesino. Fueron detenidos por los ciudadanos o por los combatientes del Ejército Rebelde, transportados a las prisiones militares, sin haber recibido el menor maltrato, sin que se haya torturado a un solo enemigo para arrancarle declaración, sin que se les haya dado un solo golpe, sin que se les haya insultado siquiera. Este es otro hecho que no tiene paralelo en la historia de las revoluciones”.
Lenguaje claro y comprensible
Traslademos nuestros pensamientos al Pinar de Río de sesenta y siete años atrás: altos índices de analfabetismo, sub escolarización, incultura. Fidel dialogaba con el pueblo de una forma pedagógica, clara y comprensible hasta por los analfabetos que habían venido desde los campos y también de los barrios pobres de los alrededores de la pequeña ciudad.
En aquel escenario, analizó los contenidos de la primera campaña internacional contra la Cuba liberada y cómo la poderosa prensa norteamericana no reflejaba en sus páginas los aspectos positivos de la Revolución triunfante sino que divulgaba reportajes, artículos y otros materiales centrados en la confusión, la difamación y las calumnias, alentando y creando las condiciones subjetivas para la división interna y una posible agresión extranjera.
Continuará…
Notas:
1.El autor reportó como periodista para el diario El Mundo el encuentro de Fidel Castro con los integrantes de la Marcha al Segundo Frente “Frank País”, en los Pinares de Mayarí, provincia de Oriente, el 26 de septiembre de 1966. En esta marcha, encabezada por Raúl Castro, participaron los graduados de la Universidad de La Habana. Para el periódico Granma también cubrió el resumen de la maniobra “XV Aniversario de las FAR”, celebrado en Guane, el 15 de enero de 1972.
2.Discurso pronunciado por el comandante Fidel Castro Ruz, en su visita a la ciudad de Pinar del Río, después del triunfo revolucionario, el 17 de enero de 1959. Oficina del Primer Ministro. Versión taquigráfica. Visto en Portal Cuba www.cuba.cu, internet, 25 de enero de 2025. He mantenido la ortografía original del texto consultado.
3.Entre esas agencias estaban la UPI (Prensa Unida) y la Associated Press (Prensa Asociada),
4. Nació en la ciudad de Pinar del Río el 2 de marzo de 1905. Falleció en La Habana el 17 de mayo de 1983. La actividad periodística y política la desarrolla en la capital del país. Desarrolló una meritoria labor en pro del adecentamiento público, la crítica política y la solidaridad humana. Profundamente martiano, combatió valientemente a los gobiernos corruptos y a la dictadura de Batista. Fue de los fundadores del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo). Los micrófonos de sus espacios radiales estuvieron abiertos para Eduardo R. Chibas, Juan Manuel Márquez y Fidel Castro Ruz. El pueblo lo llamó el más cívico de los periodistas cubanos.
5. Poco después en esa finca y sus edificaciones, funcionó el Instituto Politécnico de Veterinaria “Ejército Rebelde”. Ahora es un centro de alojamiento que presta servicios a la población, con piscina incluida.
6.Siete años duró la dictadura de Batista y durante ese mismo periodo se desarrolló la lucha insurreccional que finalmente la derrocó.


