Pablo Milanés: un trovador excepcional

Sobre la creación de Pablo Milanés y su legado discográfico, comentó la musicóloga Doris Céspedes Lobo en las "Musicalerías" del programa Música Es.

La creación de Pablo Milanés. Su legado discográfico.
Imagen tomada de Radio Nacional de Colombia.

Pablo Milanés se ha inscrito en la historia de la música cubana por su labor fundacional, como parte del Movimiento de la Nueva Trova, que trascendió las fronteras de nuestro país para convertirse en bandera del Movimiento de la Nueva Canción en Latinoamérica.

Su labor trascendió del acompañamiento imprescindible de la guitarra, hasta las exploraciones tímbricas que caracterizaron su paso por el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC.

La obra del reconocido cantautor, es fiel testimonio de su actividad creadora; fiel heredera de la tradición trovadoresca de una María Teresa Vera, a quien admiraba; o con las inflexiones filinescas que marcaron su repertorio desde muy joven. Una y otra vez reaparece su voz potente, en solitario o asumiendo las segundas voces en dúos ocasionales, evidenciando la independencia adquirida en su recorrido por las nóminas de los cuartetos vocales.

Pocos trovadores han sabido mezclar de manera excepcional el lenguaje cotidiano del pueblo con las poéticas, metáforas o imágenes que recrean las más diversas facetas del acontecer, acercando su música a los públicos más disímiles; lo mismo en una canción con la más rígida estructura, que en acercamientos a géneros bailables como la rumba o el son.

Una extensa discografía en la que prevalece el acompañamiento de su agrupación, con la que muestra una relación que se refleja en cada una de las interpretaciones o arreglos realizados por el maestro Miguel Núñez, garantiza la popularidad y aceptación de los temas de siempre, aunque ya no podamos aplaudirlo en los escenarios o corear las canciones que le dieron a conocer en sus diversas etapas creativas.

Cargadas de poesía las canciones de Pablo no suelen detenerse a describirnos las virtudes de algunas mujeres que conforman su historia, ni siquiera a exaltar los valores de las mismas, más bien tratan de colocarnos en su piel, de hacernos comprender su posición, para poder asumir el significado o la dimensión que adquirió cada una en su vida, llámese Yolanda, Sandra o aquella que prefirió compartir con algo o alguien, que bien pudo ser una causa, más que un rival.

Esta expresión de sentimientos se manifiesta no solo hacia la mujer compañera de pasiones y trabajo, apoyo de sus días y sueños, también es reflejo del amor a la madre, aquella que fue capaz de hacerlo humano y mejor, mujer entrañable, “cuyos ojos no son luceros que alumbran la madrugada, pero si le miran siente, que le tocan con sus manos”.

La canción política y patriótica también se hace notar en el repertorio de Pablo Milanés: Hombre que vas creciendo, Amo esta Isla o Pobre el Cantor dan fe de su compromiso con el pueblo y con toda Latinoamérica, que se vio reflejada en su canción a Nicaragua o la seguridad de pisar las calles de Santiago de Chile para cantar en una plaza liberada.

El legado de Pablo Milanés ha quedado registrado en una extensa discografía que incluye sus más de seiscientas composiciones, agrupadas en decenas de álbumes, compilaciones, colaboraciones y audiovisuales, que reflejan su trayectoria desde las primeras grabaciones en los Encuentros de Música Latinoamericana, celebrados en La Casa de Las Américas, hasta el álbum póstumo, que contó con la colaboración de Alejandro Sanz, Andy Montañez y Diego Torres entre otros reconocidos intérpretes.

En su catálogo de fonogramas, destaca un primer álbum en solitario, dedicado a la musicalización de versos de José Martí en 1973, un disco que resalta por la presencia de los códigos trovadorescos con un acercamiento personal a obra del maestro.

En un contexto cercano al movimiento de la canción política, resulta lógica la selección de esta temática, que no se distancia del abordaje propio del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC. En la misma línea creativa se ubica Canta a Nicolás Guillén dos años después, en el que emplea una mayor diversidad genérica.

De los finales de la década del 70 e inicios de los 80, hay que mencionar dos discos emblemáticos por constituirse en una muestra de su estilo forjado y definido a partir de las influencias del feeling y la trova tradicional. Caracterizados por la poética de sus textos y la belleza de sus líneas melódicas, No me pidas y Años, resultan imprescindibles cuando se hace referencia a su creación.

Al hablar de la discografía de Pablo Milanés no pueden dejar de mencionarse los volúmenes Feeling, que destacan por la sencillez de la tímbrica, con predominio de la guitarra como acompañamiento, en los que se incluyen boleros, bossa nova y otros géneros, en todos los casos con el tratamiento habitual de esta modalidad que se implementó esencialmente en la trova cubana de los años 40 y 50 del siglo pasado, pero se extiende hasta nuestros días. Una selección de temas cubanos y foráneos en los que predominan los acordes disonantes y la flexibilidad en el tratamiento del metroritmo.

Con su agrupación definitiva, los finales de los años 80 y 90 salieron al mercado un grupo de producciones discográficas a cargo de Pablo Milanés con una sonoridad amplia y excelencia en el tratamiento de las orquestaciones, generalmente a cargo del pinareño Miguel Núñez. En esta etapa destaca la obra Orígenes, introspectiva y filosófica, donde se le canta a sus preocupaciones, tormentos y la realidad que le rodea, con la acostumbrada belleza de las líneas melódicas, entre los temas incluidos aparece Sandra, una reflexión íntima sobre su realidad emocional.

Los volúmenes Querido Pablo y Pablo querido son una muestra de la acogida y repercusión de la obra del reconocido trovador, con la participación de figuras reconocidas del universo musical. Estos álbumes recogen una selección de las obras más populares e importantes de su catálogo, adaptadas magistralmente al estilo de cada uno de los intérpretes.

En el catálogo discográfico de Pablo Milanés pueden nombrarse algunas joyas singulares, que marcaron historia no solo por su calidad musical o su realización, sino por el impacto emocional y social de las mismas. Dentro de este selecto grupo pueden mencionarse el álbum con las presentaciones en vivo del artista y Silvio Rodríguez en Argentina; Canción de otoño con el acompañamiento exclusivo de José María Vitier y Pablo y Lynn Milanés, que recoge un concierto en vivo de padre e hija con sus mejores canciones.

Una novedad en el legado fonográfico del destacado trovador es Stándars de jazz de 2019, que expone otra faceta de uno de los intérpretes más importantes de la cancionística cubana del siglo XX. En este disco aparecen versiones de importantes temas del género, popularizados por figuras como Nat King Colle o Frank Sinatra; para ello contó con la participación de jóvenes instrumentistas del jazz cubano.

Ante la imposibilidad de nombrar los discos relevantes y toda la producción de Pablo Milanés con su sello discográfico PM Records, bastaría la recomendación de la compilación realizada con todo su catálogo, que incluye más de 50 CD y DVD realizado por Bis Music, en la que se rescatan cubiertas originales, notas discográficas, fotos y datos de los archivos de grabación.

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