Migue y el sueño de lo posible

El niño inventor, que a través de las ondas sonoras de Radio Guamá conoció años atrás, es un ejemplo de perseverancia. A muy corta edad -con su ingenio y dedos inquietos- supo encontrar su propósito de vida

A Miguel Alejandro Rodríguez Brito lo conocí hace más de una década en un Fórum de Ciencia y Técnica de la Dirección General de Educación en el municipio de Pinar del Río.

Aquel niño de solo siete años, en ese entonces, llamó la atención de todos por su curiosa propuesta.

Juguetes en miniaturas funcionaban perfectamente; desde radios hasta ventiladores, confeccionados con piezas de ollas eléctricas y DVD.

Foto cortesía de la familia del entrevistado

Su primer invento fue una “Lámpara Frontal” para su mamá Mirta Brito Esquijarosa, trabajadora de la Empresa Labiofam, vinculada al cultivo de los escorpiones, una labor riesgosa que se debe realizar a media luz.

Foto cortesía de la familia del entrevistado

A partir de ahí, comenzó a crear otros equipos: lavadora, batidora, una sierra, etc., todos con material reciclable.

Trece años han transcurrido desde aquella feliz coincidencia. Hoy Migue, como le llaman cariñosamente, está a punto de cumplir su sueño.

«Desde pequeño desee convertirme en mecánico electrónico y gracias a mi mamá estoy a las puertas de lograrlo», compartió a Radio Guamá.

A sus 20 años edad, Miguel Alejandro atesora un arsenal de reconocimientos. Premio Provincial a la Creatividad Infantil, Relevante en los Fórum municipales de Educación y Premio Nacional Infantil que entrega la Oficina Cubana de la Propiedad Industrial, figuran entre los lauros que respaldan su vocación.

Pero el más importante, la satisfacción de quienes acuden a su taller cuando falla un equipo.

“Por la mañana estoy en el taller y por la tarde en mi casa. Vienen a verme muchas personas, los vecinos me buscan», confiesa orgulloso.

El niño inventor, que a través de las ondas sonoras de la radio pinareña conoció años atrás, es un ejemplo de perseverancia. A muy corta edad -con su ingenio y dedos inquietos- supo encontrar su propósito de vida.

Ahora, con conocimientos y manos especializadas demuestra su vocación y agradece a quienes lo acompañaron en el camino de hacer posible su sueño.



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