La huella de un ataque terrorista que todavía vive en Rolando

Se le empañan los ojos cuando recuerda aquel incidente en un cine de Pinar del Río, en el que él fue uno de los infantes a quien querían asesinar.

Foto: Web Cubadebate.

Todavía a Rolando Pacheco Rodríguez se le empañan los ojos cuando recuerda el ataque terrorista a un cine repleto de niños, hace 65 años, en el que él fue uno de los infantes a quien querían asesinar.

En el entonces cine Riesgo, hoy Pedro Saidén, la matiné infantil siempre era motivo para que se llenara de menores acompañados por su padres, que deseaban disfrutar la magia del séptimo arte.

Pero el 28 de mayo de 1961 un grupo perteneciente al Movimiento Insurreccional de Recuperación Revolucionaria- que más tarde se atribuyó el hecho- quiso acabar con la vida de los pinareños aquel mediodía.

A pesar de sus cuatro años de edad, Rolando recuerda muy nítidamente todo lo ocurrido ese domingo:

Mi papá y yo nos sentamos en el segundo piso del cine, muy cerca de una de las puertas. Yo me había quitado los zapatos y tenía los pies sobre la butaca para estar más cómodo, rememora quien no narra ese suceso a la Agencia Cubana de Noticias por primera vez; pero insiste en hacerlo nuevamente a propósito del intento de infiltración armada con fines terroristas, ocurrido en Villa Clara, por una lancha rápida procedente de Estados Unidos.

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Cuando estaba el documental previo a los animados, la pantalla comenzó a incendiarse por la parte derecha; y ahí se desató la estampida de gente que trataba de salir del lugar.

La puerta estaba cerrada y tuvieron que romper los cristales. Mi papá me llevaba en brazos y desde la calle un amigo le dijo: «pásame al niño», y entonces me sacó. Él se hizo una herida profunda en el brazo con un cristal y una vez me dejó en la casa- en la Alameda- fue para el hospital a atenderse, recuerda.

A pesar de sus cuatro años de edad, Rolando recuerda muy nítidamente todo lo ocurrido ese domingo. Foto: Evelyn Corbillón Díaz.

Rolando padeció durante muchos años el trauma producto de aquel incidente, en el que se utilizó fósforo vivo suministrado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés).

De acuerdo con varias fuentes, el Movimiento Insurreccional de Recuperación Revolucionaria fue una organización paramilitar nacida en Estados Unidos, responsable aquel 28 de mayo de las lesiones de 26 niños y 14 adultos.

Por mucho tiempo no pude montarme en una guagua llena de gente, ni permanecer en sitios cerrados; y hoy todavía no puedo estar en el medio de una concentración de personas, explicó a sus 69 años desde su oficina en la dirección general de Educación, en Pinar del Río.

Fue un acto premeditado y cobarde, escogieron bien la hora para hacerlo y las posibles víctimas, asegura el doctor en Ciencias de la Educación, asesor general del Trabajo Metodológico.

Las personas muchas veces no tienen una dimensión total de lo que significa encontrarse en una situación así; pues no solo tiene implicaciones físicas sino psicológicas.

Yo me atendí con un especialista porque, además, cuando había una tempestad y yo estaba en la escuela quería irme para mi casa porque pensaba que no podría salir. Me generó una inseguridad enorme por varios años y sentía la necesidad de protección, apunta.

Es una huella que no se borra jamás, sobre todo si te ocurre siendo niño. Y desde 1959 Cuba ha estado en el «ojo» de acciones terroristas, señala Pacheco Rodríguez.

(Tomado de ACN)

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