
La escalada de agresividad del imperialismo estadounidense demuestra a diario quién realmente constituye una amenaza inusual y extraordinaria en este complejo contexto económico y social que atravesamos.
Ya no se trata de una nación en específico, sino de un peligro latente para el continente y la humanidad entera, denunció en declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias Daimar Cánovas González, viceministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).
Advirtió que en el caso de Cuba y su impacto bajo la influencia de décadas de guerra económica, sus políticas de acoso han obstaculizado el desarrollo del país, «tenemos carencias, falta de energía, de alimentos, envejecimiento poblacional, limitaciones en el acceso a las divisas que reducen la capacidad de compra y la falta de confianza para movilizar inversiones», explicó.
Sin embargo, hoy más que nunca la ciencia está llamada a ser un arma en la batalla por la economía, expresada en combatir el bloqueo, al igual que el frente de la cultura, para enfrentar la guerra informativa a que nos someten los gobiernos de EE.UU, en particular el presidente Donald Trump y su obsesión por impedirnos el suministro de combustibles, afirmó Cánovas González, Doctor en Ciencias Jurídicas, profesor e investigador titular.
Opinó que en la misma medida en que las nuevas tecnologías generan productos y servicios con mayor contenido de conocimientos, estos contienen un componente mayor de trabajo pretérito, que depende a su vez de la formación del capital humano y de la inversión en investigación, desarrollo y la innovación.
De lo que se trata es de entender nuestro momento e identificar y asumir lo que tenemos que hacer: tener sentido del momento histórico y cambiar todo lo que debe ser cambiado, enfatizó.
Es una tarea del desarrollo que hay que acometer en el contexto de la cuarta revolución industrial y eso demanda de nosotros una estrategia de reindustrialización con empresas dinámicas y tecnologías de avanzada, consideró el vicetitular del Citma.
Ejemplificó con el hecho de que Cuba cuenta con 17 empresas de alta tecnología, 10 de interfaz y cuatro parques centífico- tecnológicos, pero aún son insuficientes para dinamizar la innovación, sostuvo.
(Tomado de la Agencia Cubana de Noticias.)


