
En los últimos meses del año 1958, Marta Fuego viajó dos veces a Miami, enviada por la Dirección Provincial del Movimiento 26 de Julio en Pinar del Río.
Su misión era llevar y traer mensajes secretos relacionados con la segunda expedición armada que estaba organizando Pancho González en Estados Unidos y México. Usó pasaporte legal y vía aérea porque la policía batistiana no sospechaba de la actividad clandestina que estaba desarrollando.
Miami era una ciudad desconocida para ti. ¿Cómo hiciste cuando llegaste a ella?
Fui directo a la dirección que me dieron, que era la casa donde vivía Aida, la hermana de Haydée Santamaría. Allí me presenté, pregunté por Pancho González (1) y me dijeron que estaba para México. En Pinar del Río me habían orientado que si no estaba Pancho le diera el mensaje a Luis Reyes (2). Entonces les pedí que lo localizaran a él.
Sé que mientras esperabas a que localizaran a Luis Reyes, conoces personalmente a Haydée Santamaría, en esa etapa delegada de Fidel y financiera del Comité del M-26-7 en el exilio.
Fue en la salita de la casa de Aida. Haydée se sentó en una butaca y yo en el sofá, para que yo le dijera cual era mi misión, para qué había ido a Miami. Yo le dije que era para llevarle un mensaje a Pancho González y que, si no se lo daba a Pancho, debía dárselo a Luis Reyes, que debía entregarlo a uno de esos dos compañeros, a cualquiera de los dos, y que después debía regresar nuevamente a Pinar del Río.
¿Eso fue todo lo que hablaron?
También le dije: “yo sé quién es usted, yo la quiero muchísimo, yo he leído sobre usted y me han contado de usted y pienso lo que habrá sufrido cuando estaba presa y se enteró que habían matado a todos los compañeros que asaltaron el cuartel Moncada: a su hermano Abel, a Boris Luis… Yo desde entonces la admiro muchísimo”.
¿No volvieron a verse?
Ya no sabía qué hacer, no podía localizar a Luis Reyes ni podía ver a Pancho y yo tenía que esperar a ver qué iba a pasar conmigo. Al otro día llegó Haydée y me invitó a ir con ella a una tienda a comprar unos productos comestibles y mientras manejaba me habló de la comida que iba a hacer en la casa, cuando regresáramos de la compra.

La ayudé en la cocina y sirviendo la mesa. Mientras, me contaba de cuando estaba en la Sierra, las cosas que le cocinaba a Fidel y que a él le gustaban. También me contó que un día, mientras caminaban, le dio un ataque de asma y a partir de ese momento Celia tuvo que llevar las mochilas de las dos y que la ayudaba a caminar por las lomas.
Llegaron cerca de un bohío de donde salía olor café y entonces Celia la estimulaba a seguir caminando a pesar del ataque de asma, diciéndole que tenían que llegar rápido porque estaban colando café. Siguió contándome cosas parecidas de la vida en las montañas”.
¿Después de aquellos días volviste a hablar con Haydée?
Durante la insurrección no la volví a ver. Pancho me contó que después del triunfo de la Revolución conversaron en La Habana, y que ella le dijo que yo había sido muy estricta en el cumplimiento de lo que me habían orientado en Pinar del Río. Y le dijo también que, si muchos compañeros que sirvieron como mensajeros hubieran hecho el trabajo como yo, cumpliendo estrictamente lo que se nos orientaba, se habrían evitado muchos fracasos y salvado numerosas vidas durante la lucha. Recuerdo que en la Dirección Nacional de la FMC nos encontramos varias veces y me trató muy bien.
¿Y por fin cómo fue el encuentro con Luis Reyes?
Cuando al fin lo vi, me preguntó qué traía. Yo le dije que teníamos que salir de la casa para poder hablar y nos fuimos para un parquecito que estaba cerca y allí le di el mensaje que llevaba metido dentro de un tubo de pasta dental.
Yo le dije que también debía llevar información de ellos para Pinar del Río. Que la policía había confiscado unas armas que habían comprado y que transportaban en un camión para México (3), con el objetivo de trasladarse posteriormente a Cuba. Y que él tenía que estar desaparecido para que (la policía) no fuera a saber que estaba vinculado con ese cargamento de armas.
Me dijo además que sospechaban que la delación había sido de los mismos que vendieron las armas. Esa información, y otras más, la traje para la dirección del Movimiento en Pinar del Río.
¿Diez días después viajas nuevamente a Miami?
El segundo viaje fue igualmente para llevar mensajes y traer información. Fui otra vez a la casa de Aida Santamaría. La estancia, como la anterior, fue muy corta. Antes de salir de Cuba, en La Habana, en el Nuevo Vedado, fui a la casa de un aviador, en cumplimiento de una orden que se me había dado. Hablé con el aviador para ver si estaba dispuesto a lanzar unas armas para la gente alzada en la Sierra de los Órganos y el aviador dijo que sí que lo podían contactar para hacerlo. Yo llevé todos los datos de este aviador para Miami. Esta vez sí pude reunirme con Pancho González.
A su regreso al país, Marta Fuego se incorporó nuevamente a las actividades insurreccionales hasta que ocurrió el triunfo de la Revolución, que como hemos publicado sorprendió al grupo de revolucionarios pinareños trasladando armas desde Estados Unidos hacia México (4).
Una vez derrotada la tiranía de Batista, Marta Fuego se consagraría al proyecto revolucionario en disímiles frentes. Ejerció como maestra normalista y fue jefa de sus colegas durante la campaña de alfabetización en el intrincado, inhóspito y -antes de 1959- casi olvidado Cabo de San Antonio.
En el propio año 1961, contrajo matrimonio con el también combatiente del Movimiento 26 de Julio, Daniel Valdés Sierra (Titico), una unión conyugal que rebasa las seis décadas.
También trabajó en el departamento de contabilidad del Gobierno Provincial. Fue fundadora del Partido y de la Federación de Mujeres Cubanas, donde desempeñó cargos en la dirección provincial y en la secretaría de organización de la dirección nacional.
Durante diez años perteneció al servicio exterior de la República de Cuba. Su vida y trayectoria revolucionaria debe ser del conocimiento de las nuevas generaciones de pinareños y pinareñas.
Notas:
- Francisco González Álvarez (Pancho) organizó y encabezó la expedición del yate El Corojo, que desembarco en la costa sur de Pinar del Río el 9 de abril de 1958.
- Luis Reyes, participó bajo las ordenes de Pancho en la compra de armas en Estados Unidos. Emigró después del triunfo de la Revolución y se involucró en actividades contrarrevolucionarias.
- ABREU MUJICA, Pedro, Seguir la historia: Las vicisitudes de El Corojo (XVI) www.radioguama.cu, 5 de septiembre de 2025. Internet. Visto el 9 de enero de 2026.
- ABREU MUJICA, Pedro, Seguir la historia: Las vicisitudes de El Corojo (XVII y final) www.radioguama.cu, 13 de septiembre de 2025. Internet. Visto el 9 de enero de 2026.


