El ojo de Fidel sobre los huracanes

Entrevista al meteorólogo pinareño Raúl Vargas Muñoz, quien con más de medio siglo de experiencia, comprobó un antes y un después de esa actividad en el país, gracias a la obra del Comandante en Jefe

Cuando un huracán amenaza, cada minuto cuenta. En Cuba, la meteorología es un escudo y su desarrollo obedece, en gran medida, a una visión política que apostó por la ciencia: la de Fidel.

Así lo asegura el meteorólogo pinareño Raúl Vargas Muñoz, quien con más de medio siglo de experiencia, comprobó un antes y un después de esa actividad en el país, gracias al impulso por el Comandante en Jefe de pilares fundamentales que cambiaron para siempre la manera de enfrentar los ciclones.

“El servicio meteorológico que heredó la Revolución fue la sede central enclavada en la loma de Casablanca y pocas estaciones meteorológicas distribuidas a lo largo del país. Es decir, no existían centros meteorológicos provinciales… Y en cuanto al desarrollo tecnológico, contábamos con dos radares únicamente, obtenidos de la Segunda Guerra Mundial, con 50 kilómetros de alcance nada más», explica con detalle.

Con esa memoria privilegiada, aliada de décadas en el ejercicio de la profesión, Vargas cuenta con la misma precisión con que emite un pronóstico, la génesis de un sistema bien organizado a lo largo del país y que hoy es una fortaleza ante la amenaza de la naturaleza.

Vino el ciclón Flora, el 4 de octubre de 1963 y Fidel, con esa visión larga que siempre lo caracterizó, tuvo una idea. Según contaba el propio director del Instituto de Meteorología, en aquel entonces, el doctor Mario Rodríguez Ramírez, el Comandante lo llamó personalmente y le dijo que le hiciera un plan para desarrollar el servicio meteorológico cubano.


Flora, Isabel, Iván… cada huracán dejó una huella de destrucción y fortaleza. En medio de esos embates, Fidel entendió que la ciencia debía ser aliada de la defensa civil. Desde entonces, la meteorología en Cuba dio pasos decisivos, asegura Raúl Vargas.

“Entonces surgió, en primer lugar y afortunadamente, la Escuela de meteorología, que en Cuba no se estudiaba, porque este servicio era una dependencia de la entonces Marina de Guerra. En esa institución docente, hemos surgido casi todos los meteorólogos, aunque, con el decursar de los años, también se formaron profesionales en la antigua Unión Soviética, a partir de los programas académicos establecidos en aquel entonces con la URSS. Así comenzó el desarrollo del servicio meteorológico» señala.

Los aportes de Fidel al desarrollo de la meteorología

Con 72 años y la mayor parte de su vida dedicada a la meteorología, Raúl Vargas —ya jubilado, pero aún ligado a su profesión— comparte cómo Fidel Castro promovió el desarrollo tecnológico que sostiene hoy la ciencia cubana frente a cada tormenta.

En diálogo con Radio Guamá, este profesional pinareño asegura que en el desarrollo de la meteorología es palpable la huella del líder revolucionario. A él se debe el mejoramiento de la red de radares, añade.

Él siempre estuvo pendiente de la tecnología que debía acompañar ese proyecto. El radar era un instrumento muy importante en el seguimientos de los ciclones tropicales. Y así fue que se adquirieron los tres radares japoneses, situados en la Bajada, en Punta del Este y en la Gran Piedra».

Hasta donde el viento enfureció…

El meteorólogo recuerda que, ante cada amenaza de ciclón en Pinar del Río, el Comandante aparecía una y otra vez en la provincia, justo donde la situación se volvía más difícil. Por eso, él y sus colegas siempre lo esperaban.

«El comandante, digamos que en su vida como revolucionario, pues siempre pretendía, y lo logró, estar en el ojo del huracán. En el caso de Pinar del Río, siempre que había un sistema meteorológico, un huracán, que tuviese posibilidades de afectar a la provincia, pues nos preparábamos para recibir la visita de Fidel», apuntó.

“Yo recuerdo, que cuando el ciclón Alma, que se decía que iba a afectar a la Isla de la Juventud, a última hora tuvo un movimiento hacia el Nordeste y la amenaza se corrió un poco para la provincia central; y Fidel estaba en Pinar del Río, porque había la posibilidad de que afectara a este territorio. Cuando él se enteró de esa desviación, dijo, “Bueno, les deseamos suerte” y se fue. Luego vimos que estaba justamente en la zona de Batabanó, por donde estaba pasando el huracá; o sea, que el Comandante siempre estaba, digamos, en el lugar más neurálgico del impacto de un organismo tropical», relató.

Las memorias de Raúl Vargas revelan que detrás de cada avance de la meteorología cubana estuvo la mirada visionaria de Fidel, que apostó por la ciencia. Según sus palabras, el desarrollo de esta actividad obedece, en gran medida, a la preocupación constante del Comandante en Jefe.

Y así fue, hasta el final de sus días. De manera que la evolución del sistema meteorológico nacional, tal y como lo conocemos hoy, se debe en gran medida a la preocupación constante del Comandante en Jefe por el desarrollo tecnológico, no solo en el área de América, sino en el mundo.

Para este hombre de la meteorología, Fidel materializó la evolución de una ciencia necesaria en Cuba, en el empeño de proteger la vida y garantizar la fortaleza de un país ubicado en la ruta histórica de los huracanes.

Escuche la entrevista completa aquí:

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