El Cristo de La Habana: centinela de la bahía

Sobre las diferencias de la escultura habanera con su similar de Brasil, conversó la historiadora del arte Yemile Crespo en Estamos Contigo.

En la entrada de la bahía de La Habana, sobre la colina de La Cabaña, se alza imponente el Cristo de La Habana. Esta escultura, obra de la artista cubana Jilma Madera, fue inaugurada en 1958 y representa al Sagrado Corazón de Jesús. Tallada en mármol de Carrara, alcanza 20 metros de altura sobre un pedestal de tres, con un peso aproximado de 320 toneladas.

El Cristo de La Habana tiene un rasgo único: su mirada sin pupilas marcadas, lo que genera la impresión de que observa desde cualquier ángulo. Este detalle lo distingue de otras esculturas similares en el mundo y le otorga un aire de misterio y espiritualidad.

El Cristo de La Habana: centinela de la bahía.
Imagen tomada de Internet.

Más allá de su valor religioso, el Cristo es también un símbolo cultural y turístico. Desde su mirador, los visitantes disfrutan de una de las vistas más espectaculares de la ciudad, con el Malecón y el casco histórico extendiéndose frente al mar. En 2019, fue declarado Monumento Nacional de Cuba, consolidando su importancia patrimonial.

Hoy, el Cristo de La Habana sigue siendo un punto de encuentro entre fe, arte y memoria. Su presencia, visible desde distintos puntos de la ciudad, recuerda a los habaneros y visitantes que la espiritualidad y la belleza pueden convivir en un mismo símbolo.

En esta ocasión realizamos una comparación con el Cristo del Corcovado, tema de la anterior reseña.

Origen y contexto histórico

El Cristo del Corcovado en Brasil fue inaugurado en 1931, en plena modernización de Río de Janeiro, como símbolo de paz y acogida universal. Mientras, el Cristo de La Habana fue inaugurado en 1958, poco antes del triunfo de la Revolución, como promesa de fe y esperanza.

Materiales y estilo

El Corcovado es de hormigón armado recubierto de piedra de jabón, con estilo Art Decó. Pero, el Cristo de La Habana está esculpido en Mármol de Carrara, tallado por la escultora cubana y pinareña nacida en Candelaria,  Jilma Madera, con un estilo sobrio y monumental.

Dimensiones

El Cristo de Río de Janeiro posee 31 metros de altura más 8 de pedestal, visible desde casi toda la ciudad. El de La Habana, en cambio, mide 20 metros de altura más 3 de pedestal.

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Simbolismo e impacto cultural

El Cristo brasileño tiene sus brazos abiertos representando la acogida y la fraternidad universal. Es un ícono global del país, declarado una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno. 

Por otro lado, el Cristo de la Bahía de La Habana muestra una mirada sin pupilas, transmitiendo la sensación de que observa desde cualquier ángulo, símbolo de vigilancia espiritual sobre la ciudad. Esta obra fue declarada Monumento Nacional en 2019, ícono patrimonial y espiritual de Cuba. 

Dos esculturas de Cristo, dos ciudades, dos historias distintas y un mismo mensaje: la fe y la esperanza que se elevan sobre el mundo. Desde Río de Janeiro hasta La Habana, estas esculturas demuestran que el arte puede ser también un abrazo abierto, un faro espiritual que ilumina la identidad de cada pueblo y la fraternidad de toda la humanidad.

Escuche en audio la reseña de la historiadora del arte Yemile Crespo en el programa Estamos Contigo:

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