
Autoridades de la Oficina Nacional de Regulación y Seguridad Ambiental (ORSA) en Holguín, informaron que oficiales de la Aduana en el Aeropuerto Internacional “Frank País” decomisaron este fin de semana un cargamento de 121 kilogramos de especies marinas protegidas, incluyendo masa de tortuga carey, que una pareja intentaba sacar clandestinamente del país con destino a Estados Unidos.
Durante los controles habituales, se detectó la mercancía ilegal, procediéndose de inmediato al decomiso. La pareja implicada fue multada, detenida y puesta a disposición de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) ante las posibles implicaciones penales del caso.
Según las autoridades, el hombre implicado es un «multirreincidente» en delitos contra la naturaleza, procedente del municipio de Puerto Padre. A él se le aplicaron varios artículos del reglamento aduanero, con una multa de 22 000 pesos cubanos. A la mujer, también de Puerto Padre, se le imputaron cargos con una sanción de 10 000 pesos.
El decomiso incluyó:
-65 kg de carne de tortuga carey (Eretmochelys imbricata), especie en peligro crítico de extinción, cuyo comercio internacional está prohibido por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
-42 kg de masa de cangrejo.
-4 kg de cola de langosta.
El caso, más allá de la eficiencia del operativo aduanero, abre interrogantes sobre la efectividad de las sanciones administrativas para disuadir un delito ambiental de alto impacto.
Las multas impuestas —32 000 pesos en total— palidecen ante el valor de mercado que estas especies tendrían ilegalmente en el exterior, especialmente la preciada y protegidísima tortuga carey.
Este incidente es solo la punta del iceberg de un tráfico que causa un daño incalculable a la biodiversidad cubana. La tortuga carey, en particular, es una especie emblemática cuya captura y comercialización contribuyen directamente a su desaparición.
Cuando la inventiva se convierte en vivienda
Las autoridades aduaneras indicaron que, además de las multas, se evalúan las posibilidades que brinda el Código Penal por el daño significativo causado, lo que podría derivar en causas penales más severas para los detenidos.
El verdadero costo, el irreparable e incalculable daño a los ecosistemas marinos y a especies en peligro crítico como la tortuga carey, no se refleja en estas cifras.
El caso de Holguín subraya la urgente necesidad de que la respuesta legal sea proporcional no solo al valor comercial del cargamento, sino al valor ecológico perdido, combinando la aplicación rigurosa del Código Penal con una estrategia integral que ataque las redes de tráfico y eduque sobre el valor real de la biodiversidad nacional, que es patrimonio de todos los cubanos y un tesoro natural mundial.
Ante estos desafíos nuestro Ministerio y, en especial, la ORSA, mantiene una estrecha colaboración con autoridades e instituciones en todo el país, entre estas la Aduana.
(Tomado de Cubadebate)


