En la tercera edad una caída puede provocar graves consecuencias como la temida fractura de cadera, pero también, la primera señal de una enfermedad subyacente, como un infarto o una infección.
Además, tras una caída, el periodo de inmovilidad resultante desencadena complicaciones, entre ellas, neumonías, úlceras por presión y un deterioro funcional severo, que impactan en la calidad de vida del anciano y de la familia.
Sobre el tema conversó en el espacio Rumbos de Radio Guamá, la doctora Rosa Elena Ledesma Rodríguez, quien profundizó en las causas, riesgos, y maneras de prevención.

Ledesma explicó que una caída no es una consecuencia natural de la vejez, sino un síndrome geriátrico que requiere atención médica especializada. Destacó que las causas son multifactoriales, dividiéndose en factores intrínsecos (propios de la persona) y extrínsecos (del entorno).
Entre los intrínsecos, -especificó-, encontramos los trastornos visuales o auditivos, la debilidad muscular, enfermedades crónicas descompensadas, el deterioro cognitivo y efectos secundarios de medicamentos.
Un punto clave es la hipotensión ortostática (mareo al levantarse), por lo que se recomienda incorporarse de la cama lentamente, esperando unos minutos en cada postura, precisó.
Respecto a los factores extrínsecos o ambientales, la doctora hizo un detallado recorrido por los peligros cotidianos. En el hogar, alertó sobre suelos deslizantes o irregulares, alfombras sueltas, mala iluminación, muebles que obstruyan el paso, camas muy altas y un calzado inadecuado.
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En la vía pública, mencionó el peligro de aceras en mal estado, semáforos de corta duración y las dificultades para usar el transporte público. La eliminación de estas barreras arquitectónicas es fundamental para crear espacios seguros.
La doctora Ledesma advirtió que la prevención es lo más importante. Esta incluye la evaluación médica geriátrica para tratar las causas de base, la adaptación del entorno, el fomento del ejercicio físico para mantener fuerza y equilibrio, y una alimentación adecuada.
La especialista hizo un llamado a evitar la automedicación y enfatizó que el rol de la familia es de acompañamiento y facilitación, no de sobreprotección, promoviendo la autonomía del adulto mayor dentro de un entorno seguro.
Una caída puede marcar un punto de inflexión en la vida de estas personas, al iniciar un ciclo de dependencia, hospitalizaciones y sufrimiento que es, en gran medida, evitable. La prevención es la primera herramienta para transformar los entornos y actitudes, priorizando el bienestar en esta etapa de la vida.
Para profundizar en el tema, lo invitamos a escuchar el audio completa del programa Rumbos con la doctora Rosa Elena Ledesma Rodríguez:


