La presencia de los abuelos en nuestras vidas deja una marca profunda e imborrable. Representan esa figura que nos malcría, comprende y permite ciertos comportamientos que los padres no toleran, son los cómplices en nuestra infancia.
También transmiten conocimientos y valores que perduran para siempre. Son, en esencia, la memoria viva de la familia, ese puente entre el pasado y el futuro, que nos conecta con nuestras raíces y nos da un sentido de identidad y pertenencia.

Con el propósito de reflexionar sobre la importancia de estas figuras en la familia y la sociedad, la doctora Rosa Elena Ledesma Rodríguez, especialista en Geriatría y Gerontología, conversó en el programa Rumbos sobre un tema hermoso y significativo: la abuelidad.
La especialista explicó que la abuelidad es el arte de ser abuelo, una experiencia única, llena de alegría, ternura y un profundo sentido de satisfacción. La principal diferencia entre ser padre y ser abuelo radica en la responsabilidad y la autoridad. Mientras los padres enfrentan la crianza diaria con disciplina, toma de decisiones y educación, los abuelos tienen el privilegio de brindar amor con libertad, consentir y mimar, sabiendo que la responsabilidad última recae en los padres.
Se dice incluso que es «la revancha», esa oportunidad de disfrutar de los nietos sin las presiones cotidianas que impone la paternidad. Sin embargo, la doctora enfatizó un aspecto crucial: nunca, bajo ninguna circunstancia, los abuelos deben desacreditar la autoridad de los padres delante de los niños. Si no están de acuerdo con algún castigo o corrección, deben hablar en privado con sus hijos, pero jamás delante de los nietos, pues esto puede traer consecuencias negativas cuando el niño alcance la adolescencia y la juventud.
El amor no tiene edad (+Audio)
Desde el punto de vista psicológico, los abuelos cumplen funciones fundamentales en la vida de los niños, insistió Ledesma Rodríguez. Son transmisores de historias familiares y proveedores de seguridad emocional. Los niños perciben a los abuelos como un refugio de amor incondicional, ajenos a las exigencias escolares y las normas parentales.
La doctora recordó que los infantes aprenden de lo que observan y replicarán exactamente el trato que ven que reciben sus abuelos. Por eso es fundamental tratar a nuestros mayores con amor y respeto, recordando todo lo que hicieron por nosotros cuando éramos pequeños.
Acompañamiento, no reemplazo
En otro momento de su intervención, la especialista comentó que ser abuelo tiene un impacto profundamente positivo en la salud emocional de los ancianos. Les otorga un nuevo propósito de vida que los hace sentir vitales y necesarios. Fortalece los lazos familiares y les ofrece una segunda oportunidad para disfrutar de la crianza con más paciencia y sabiduría.
No obstante, advirtió sobre un peligro frecuente: delegar completamente la responsabilidad de los niños en los abuelos. Estos deben ser acompañantes en la crianza, no sustitutos de los padres. La palabra clave es «acompañamiento», no reemplazo. Los abuelos tienen derecho a disfrutar de sus nietos sin que esto se convierta en una carga, y los padres deben asumir su responsabilidad principal en la educación y cuidado de sus hijos.
Lo invitamos a escuchar el audio completo del programa Rumbos, donde la doctora Rosa Elena Ledesma Rodríguez compartió con mayor profundidad sus reflexiones y anécdotas sobre la abuelidad:


