
Los accidentes son una de las principales causas de complicaciones y deterioro de la salud del adulto mayor; de ahí que constituyan uno de los grandes síndromes geriátricos.
En su más reciente comparecencia en el programa Rumbos, la doctora Nora María Lemus Fajardo destacó dos elementos trascendentales al respecto. Primero: la mayoría de estos incidentes son evitables; y segundo: se trata de un problema que no solo atañe al gremio médico, sino que exige la participación activa de la familia y la sociedad.
Con una mirada profunda y basada en la ciencia, la especialista de primer y segundo grados en Geriatría y Gerontología alertó sobre los peligros silenciosos que rondan el tema y ofreció una guía esencial para la prevención.
Consecuencias más allá de una fractura
El hogar es el espacio donde el adulto mayor pasa la mayor parte del tiempo. Por tanto, es también el escenario más frecuente de estos accidentes, siendo las caídas los más comunes y temidos.
Entre ellas se encuentra la temida fractura de cadera. Producto de la osteoporosis, una caída puede fracturar esta articulación clave, generando discapacidad y dependencia.

También describió el síndrome poscaída, un daño psicológico profundo por el cual el adulto mayor desarrolla un temor irracional a volver a caminar, lo que frena su independencia, limita sus actividades y acelera su deterioro funcional.
Asimismo, lanzó una alerta crucial sobre los peligros neurológicos silenciosos: a diferencia de los niños, en los adultos mayores los síntomas de un hematoma cerebral (subdural o epidural) tras un golpe pueden aparecer meses después. “Un anciano se cae en enero y por mayo puede tener manifestaciones por esa caída”, explicó.
Por ello, cualquier accidente, por leve que parezca, requiere valoración médica inmediata, recalcó.
Finalmente, la especialista enfatizó que un accidente no es una simple casualidad. Puede ser la forma de presentación de una enfermedad subyacente, como una neumonía, una hipotensión ortostática (bajada de presión) o una reacción adversa a medicamentos, especialmente por automedicación.
Consejos para el adulto mayor y su familia
La doctora Lemus fue enfática al señalar que la familia es el pilar central en la prevención. Así como se prepara el hogar para la llegada de un bebé, se debe adaptar para el envejecimiento de sus miembros.
- Eliminar barreras arquitectónicas: Los pisos muy pulidos, las alfombras, los desniveles y los cambios de ambiente (mudar al adulto mayor de su hogar habitual) son factores de riesgo. El adulto mayor debe conocer su entorno.
- Acompañar y socializar: No basta con cuidar en casa. Es vital llevarlos a prácticas de ejercicio, proyectos sociales y chequeos médicos periódicos. “Un adulto mayor que se ejercita diariamente no se cae con frecuencia”, afirmó.
- Acompañar en la recuperación: Si ocurre una caída, la familia debe actuar con valentía y apoyo. Evitar la sobreprotección, pero ofrecer la seguridad necesaria para que el adulto mayor recupere su confianza y vuelva a caminar.
Además, la experta dirigió al propio adulto mayor una serie de recomendaciones prácticas para prevenir accidentes:
- Use apoyo: Bastones o andadores a la altura adecuada para aumentar la estabilidad.
- Visite al médico periódicamente: Controle su presión arterial y revise sus medicamentos.
- Camine con pasos firmes: Eleve las piernas al caminar para evitar arrastrar los pies.
- Evite riesgos: No andar en pisos mojados o resbaladizos, y evitar lugares oscuros.
- No se automedique: Los medicamentos no indicados pueden interactuar con su tratamiento y provocar una caída.
Al referirse al ámbito social, la doctora habló sobre la importancia de contar con edificaciones inclusivas. En espacios públicos, es fundamental eliminar barreras arquitectónicas, instalar pasamanos y asegurar pisos antideslizantes. La provincia de Pinar del Río, una de las más envejecidas del país, debe responder a esta realidad demográfica.
Por otra parte, señaló la necesidad de educar a las nuevas generaciones en el respeto y cuidado del adulto mayor, enseñándoles que se aprende a envejecer.
“Un accidente en un adulto mayor no es una casualidad, es un grave problema que debemos atender en sus causas y consecuencias. Todos podemos poner nuestro granito de arena para garantizar la calidad de vida de nuestros mayores”, concluyó la doctora.
Escuche aquí las explicaciones detalladas de la especialista:


