Vida y pasión de Martínez Junco (III)

Tan pronto llegó a México, comenzó a trabajar dentro del Movimiento Revolucionario 26 de Julio (MR-26-7).

Segundo jefe del Corojo

Tan pronto llegó a México, Heliodoro Martínez Junco comenzó a trabajar dentro del Movimiento Revolucionario 26 de Julio (MR-26-7), a las órdenes del jefe de la organización en aquel país, Pedro Miret Prieto (1).

Para subsistir, se empleó inicialmente como visitador médico (2), lo que le facilitó contactos y relaciones en una ciudad desconocida y poseer un vehículo automotor que utilizó en las tareas conspirativas.

Realizaba funciones de médico entre los compatriotas del exilio y otras misiones que le fueron encomendadas, entre las que se encontraban tal vez las más importantes de aquella etapa: la adquisición, traslado y depósito de armas y otros medios de guerra y la ulterior preparación de una expedición bélica hacia la provincia de Pinar del Río.

En el primer viaje que hizo a los Estados Unidos trajo -en el interior de los asientos del auto- ametralladoras, fusiles, pistolas, balas y hasta una bazuca amarrada al tubo de escape. Así se iniciaron los numerosos itinerarios clandestinos que efectuó entre México y los Estados Unidos.

Como parte de tan compleja y riesgosa actividad, sostuvo incontables entrevistas; estableció una red de conexiones que incluyó a destacadas personalidades mexicanas, entre ellas el expresidente general Lázaro Cárdenas. En México fue detenido e interrogado, pero no se le pudo comprobar nada.

La casa que ocupaba con la familia, situada en la calle Bahía de Morlaco 85, se convirtió en uno de los centros de operaciones de los patriotas cubanos.

Con frecuencia allí se reunían, entre otros, Pedro Miret Prieto, Emilio Aragonés Navarro (3), Alfredo Guevara (4) y los pinareños Sergio Fernández Jordán, médico, y Félix Rodríguez Godoy, pedagogo de San Luis. Algunos, a veces, dormían en catres y sofás en la pequeña sala o comedor (5).

Armas para luchar en Cuba

En febrero de 1958 se efectuó una reunión en México, con Pancho González (6) quien había venido secretamente desde Cuba a ultimar detalles de la expedición y la recogida del armamento en una embarcación que traería desde Pinar del Río.

Martínez Junco garantizó el traslado y escondite del arsenal en las costas mexicanas.  Entretanto, Pancho regresó a Cuba, gestionó el yate “El Corojo”, en el que salió para México con tres tripulantes el 23 de marzo.

Las viscisitudes de El Corojo

La policía marítima de Islas Mujeres los detuvo, porque dos tripulantes no estaban documentados oficialmente. Pancho González logró hablar por teléfono con Martínez Junco y este, mediante una llamada a Lázaro Cárdenas, logró la liberación de la embarcación y de los cubanos.

La dirección del Movimiento decidió que junto con las armas viajara un grupo de exiliados encargados de defenderlas durante la travesía y el desembarco, entre los que se encontraba Martínez Junco, que se sumó como médico, soldado y segundo jefe de la expedición. En Cancún abordaron la embarcación y cargaron el armamento.

Siguieron el trayecto hasta Cabo Catoche donde recogieron el material bélico cedido por la Organización Auténtica (OA), a cambio de que dos de sus miembros (7) vinieran en la expedición, como fue acordado con la jefatura del Movimiento en México.

Tensa y accidentada travesía

El desembarco del Corojo se efectuó en la costa sur de Pinar del Río, en horas avanzadas del 9 de abril, cerca de donde había salido en viaje de ida 17 días antes. Realizó una tensa y accidentada travesía en ambas direcciones, que incluyó durante el regreso, la persecución de la aviación y los buques de la Marina de Guerra de Batista, ya que la tiranía había sido informada por un traidor desde Isla Mujeres y dentro de la embarcación por un espía que se enroló con una falsa identidad (8).

En una jornada de trabajo que se extendió hasta la madrugada se bajaron los pesados bultos de instrumentos de combate y explosivos y se dividieron las cantidades destinadas al Frente Guerrillero que operaba en las montañas de Los Palacios, a los grupos de acción de Pinar del Río y La Habana y las que llevaría el grupo expedicionario a la serranía de Quemado de Pineda, donde estaba el destacamento capitaneado por Roberto Amarán Mamposo.

Parte del parque, incluidas dos plantas de radio (9), hubo de ser escondida en una cueva en Lagunillas, para poder enfrentar el cerco de más de 100 soldados del régimen. Un vecino del lugar dio la información del escondite a las fuerzas militares (10).

Regreso a México

Por orden de la Dirección Provincial del MR-26-7, a mediados de mayo, Martínez Junco regresó clandestinamente a México para gestionar nuevamente otro envío de armas (11). Iniciaba una nueva etapa en la que tendría que arrostrar múltiples peligros lejos de su amada tierra cubana.

Notas:

  1. Asaltante del Moncada, comandante del Ejército Rebelde.
  2. En Cuba se conocían como viajantes de medicina a los que trabajaban para los laboratorios e industrias farmacéuticas y visitaban a los médicos en sus consultas y las farmacias para promover y proponer medicamentos.
  3. Jefe del MR-26-7 en la ciudad de Cienfuegos. En México dirigió un grupo en unión de Osmany Cienfuegos, con el objetivo de organizar una expedición para venir a Cuba a integrarse a las guerrillas. Capitán del Ejército Rebelde. Después del triunfo de la Revolución fue Coordinador Nacional del MR-26-7, secretario de organización de la Dirección Nacional del PURSC (Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba) y ministro de la Pesca.
  4. Fundador y presidente del ICAIC (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos).
  5. Testimonio de Teresa Martínez Perez, en el archivo del autor.
  6. Francisco González Álvarez, jefe provincial de acción del MR-26-7, jefe de la expedición del yate “El Corojo”.
  7. El número de expedicionarios del Corojo ascendía a 14; de éstos, 6 pertenecían al MR-26-7 que se mantuvieron en la güerilla hasta que la Dirección Provincial de la organización les confió tareas en el llano
  8. Estando el yate retenido en Isla Mujeres, la Embajada de Cuba en México situó un espía dentro del mismo. Debido a las informaciones dadas por esta persona, el régimen de Batista destacó un gran contingente de fuerzas en las costas pinareñas. Era un patrón procedente del puerto del Mariel, que se incorporó a última hora por indicación del dueño del yate.  Este individuo no quiso venir en el viaje de regreso, lo que confirmó las sospechas de Pancho González acerca del mismo. En el grupo expedicionario se infiltró con un seudónimo el ex policía universitario y gánster Evaristo Venereo, quien fue contratado en Ciudad México por los servicios de inteligencia de Batista. Durante el viaje hacia señales con un espejo para que la aviación conociera la ruta del barco. Tiempo después fue juzgado y fusilado en la Sierra Maestra, donde intentó asesinar a Fidel.
  9. Fabricadas por Francisco Martínez Rodríguez, fundador de la CMAB, decana de las emisoras de la provincia de Pinar del Río.
  10. El ejército gubernamental publicó una falsa información en la prensa nacional y provincial en la que exageraba la cantidad de armas ocupada.
  11. En www.radioguama.icrt.cu hay publicadas 17 crónicas escritas por el autor bajo el título “Las Vicisitudes de El Corojo”, que abarcan desde los preparativos de la expedición, el desembarco y la organización de una segunda expedición por parte de los pinareños.

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