Vida y pasión de Martínez Junco (I)

Ya contaba con una ascendente carrera profesional en la capital del país, pero supeditó todo a los sagrados intereses de la Patria.

La salud y la libertad de Cuba

Cuando se produjo el Golpe de Estado militar del general Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952, ya el pinareño Heliodoro Martínez Junco era médico cirujano con una ascendente carrera profesional en la capital del país. A partir de aquel aciago momento supeditó la tranquilidad, el bienestar y la prosperidad personal y de su familia a los sagrados intereses de la Patria.

Se incorporó a la oposición política en los primeros años de la dictadura, pero pronto se convirtió en un combatiente insurreccional, en particular en la etapa más intensa y decisiva de la guerra de liberación nacional. Tuvo que asilarse en México para evitar ser asesinado por los sicarios del batistato.

Vino en la expedición del yate El Corojo y sobrevivió al descalabro del desembarco. Se mantuvo activo en la lucha hasta que la tiranía fue derrotada (1).

Lograda la ansiada victoria, el primero de enero de 1959, no regresó al estatus que había alcanzado como médico cirujano en La Habana. A partir de entonces puso la vida, su inteligencia, talento, capacidad científica y política al servicio de la obra de construcción social y económica que se inició en todo el país, de manera especial en el sector de la salud pública, del que llegó a ser uno de sus máximos dirigentes e impulsores (2).

Infancia, adolescencia y juventud

Martínez Junco nació, en la ciudad de Pinar del Río, el 3 de julio del año 1922. La casa natal estaba en la calle Cuartel número 12. Su familia influyó notablemente en la cultura, la industria, el comercio y la salubridad local.

El padre, Francisco de la Concepción Martínez Rodríguez (Panchito), fundó la primera radioemisora de onda media de la provincia (3). La madre, María Teresa Junco Valdés, era tía del compositor Pedro Junco Redondas (4). Le siguieron dos hermanas Clara Delia y Rosalina.

También residieron en Santa Filomena número 12, cerca de la Loma de la Quinta y en la calle de San Juan número 70 esquinas a Solano Ramos.

Heliodoro estudió en la escuela pública y se hizo bachiller en Ciencias y Letras en el Instituto de Segundo Enseñanza (1941). Es entonces que la familia se muda para La Habana, donde único se estudiaba la carrera de medicina.

Mientras cursaba la Universidad, fue alumno externo del Hospital Municipal (Emergencias) General Fernando Freyre de Andrade (5), donde -al graduarse en 1948- obtuvo una plaza como médico auxiliar en cirugía, alcanzando una sólida formación quirúrgica (6).

Igualmente comenzó a trabajar en una clínica mutualista (7) y puso una consulta particular en la calle G esquina a 21, en El Vedado, en aquella época una zona comercial y residencial exclusiva de La Habana, con hoteles de lujo, edificios muy altos y casas señoriales.

Contrajo matrimonio con Alicia Pérez, una pinareña nacida en San Juan y Martínez. De esa unión nacieron cuatro hijos, tres hembras y un varón. Tres se hicieron médicos y una estudió Derecho. Entre 1947 y 1950 residieron en la calle Hospital, cerca de Emergencias. Cuando mejoró la situación económica rentaron un apartamento en la calle 21 esquina a M, frente al Restaurante La Roca, también en El Vedado.

El Golpe de Estado

La madrugada del 10 de marzo de 1952 el general Fulgencio Batista y Zaldívar entró subrepticiamente por una de las puertas para vehículos del campamento de Columbia, la principal fortaleza militar de La Habana y del país.

Acompañaron a Batista un grupo de oficiales complotados. Otros aguardaban en la fortaleza de La Cabaña y demás guarniciones de la capital; en el transcurso del día se unieron al golpe la totalidad de los regimientos y demás unidades armadas del país.

El presidente constitucional Carlos Prío Socarras prometió enviarles armas a los jóvenes universitarios que acudieron al Palacio Presidencial en las primeras horas del 10 de marzo, para apoyarlo y ofrecer resistencia a los militares golpistas.

Los estudiantes, encabezados por el entonces presidente de la FEU, Álvaro Barba Machado, regresaron a la Universidad de La Habana, pero las armas prometidas nunca llegaron. Sin embargo, estos jóvenes encendieron un foco de rebeldía que se mantuvo hasta que la casa de altos estudios fue cerrada por la tiranía, el 30 de noviembre de 1956. La Federación Estudiantil Universitaria (FEU) fue en aquel tiempo la más activa organización opositora al cuartelazo.

El mandatario auténtico hizo tímidos amagos de rechazo armado, incluso llegó a trasladarse, en la mañana del 10 de marzo, al regimiento de la provincia de Matanzas, que aún en esas primeras horas no se había pronunciado a favor de la sedición. Cuando comprobó que no contaba con ningún respaldo de las Fuerzas Armadas, decidió asilarse en la Embajada de México.

Diecisiete días después del golpe, el 27 de marzo, Estados Unidos expresó su reconocimiento oficial al gobierno de facto de Batista, impuesto por la fuerza de las armas en grosera violación de los más elementales preceptos de la democracia representativa burguesa e implantando una dictadura feroz.

Contra Batista

La mayoría de los partidos políticos desencadenaron diversas actividades opositoras, con el fin de presionar a favor de una sustitución del gobierno usurpador. Al mismo tiempo, de forma clandestina se fraguaban movimientos para emprender acciones bélicas contra el régimen imperante.

En aquellas convulsas circunstancias, Heliodoro Martínez Junco comenzó a vincularse con grupos pertenecientes al Partido Ortodoxo o desprendidos de éste, que se expresaban de disimiles formas su repudio a Batista.

Estudioso de la historia, la filosofía y la sociología, con un sólido pensamiento martiano y conceptos socialistas que empezaban a formar parte de su ideario político, pronto comprendió que la solución de los males que padecía Cuba y el derrocamiento de la tiranía no serían alcanzables por la vía electoral, sino a través de la lucha armada.

En el hospital y la consulta privada, prestaba auxilio a los heridos en las manifestaciones estudiantiles que frecuentemente estremecían a la ciudad de La Habana. Esto le permitió conocer y establecer vínculos de lucha con José Antonio Echeverría (8) y otros dirigentes de la FEU y el Directorio Revolucionario, entre ellos Fructuoso Rodríguez y José A. Naranjo (Pepín).

La actividad conspirativa de Martínez Junco fue en incremento. En su vivienda del Vedado y en la de sus padres, en Guanabo, guardaba propaganda revolucionaria y materiales de guerra que después él mismo distribuía dentro de La Habana, donde operaban los cuerpos represivos, dotados con grandes recursos técnicos y numerosos agentes e informantes secretos.

El patriarca Panchito, como su hijo y otros familiares, también se enroló en la contienda clandestina con el objetivo de derrocar al tirano.

Notas:

  1. ABREU MUJICA Pedro, Seguir la historia: Las vicisitudes de El Corojo, www.radioguama.icrt,cu julio 21 de 2025. Internet. Visto 8 de julio de 2026.
  2. Fue el cuarto ministro de salud pública del Gobierno Revolucionario (1968-1972). Le precedieron en el cargo los doctores comandante Julio Martínez Páez, Serafín Ruiz de Zarate y comandante José R. Machado Ventura
  3. 21 de febrero de 1931
  4. Autor de la mundialmente famosa canción Nosotros.
  5. Hospital Municipal General Fernando Freyre de Andrade. Fecha de inauguración: 1 de julio de 1920. Está ubicado desde entonces en la Avenida Salvador Allende (antes llamada Carlos III) número 858, entre las calles Hospital y Espada, actual municipio de Centro Habana. También es conocido como Emergencias por su atención durante décadas a casos de accidentes, poli traumas, etcétera. (Información de Ecured).
  6. G. DELGADO García, Dr. Heliodoro Martínez Junco, uno de los forjadores de la salud pública, Internet. Visto 6 de junio de 2026.
  7. La clínica llamada La Moderna estaba ubicada en la calle L entre Calzada y Malecón, El Vedado.
  8. Presidente de la FEU y secretario general del Directorio Revolucionario.

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *